Tus tres superpoderes
TRES SUPERPODERES PARA POTENCIAR TU FELICIDAD » 16. QUE NADA NOS ENVENENE EL ALMA
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QUE NADA NOS ENVENENE EL ALMA
Ojo con eso que en principio solo uno ve, pero que antes o después todos lo acaban viendo.
UN RELATO BUDISTA
Cuando Buda en sus enseñanzas hablaba de cómo ciertos venenos nos enfermaban, ponía el siguiente ejemplo. Imagínate que alguien te dispara una flecha envenenada, ¿perderías el tiempo pensando en quién te disparó la flecha o por qué te la disparó a ti? ¿Perderías el tiempo reflexionando sobre la forma del arco y la flecha o sobre las características del veneno que la impregnaba? No, si quieres vivir. Lo que has de hacer es reconocer la existencia de ese veneno en tu cuerpo, impedir que se extienda y sacártelo lo antes posible.
UN MOMENTO DE INSPIRACIÓN
Hay una serie de venenos que pueden circular dentro de nosotros y que son capaces de enfermar los cuerpos, las mentes y las almas. En algunas personas se han extendido ampliamente, mientras que otras han conseguido extraérselos casi por completo. Son venenos sutiles porque se resisten a la percepción de nuestros sentidos y, sin embargo, todos, de una manera u otra, sentimos cuando están circulando por nuestro interior. Estos venenos son:
LA IGNORANCIA
La ignorancia quiere decir que no se sabe que no se sabe.
LA IRA
La ira es una reacción violenta del pensamiento, de la palabra o de la acción, y que pretende hacer daño a alguien que consideramos que nos ha ofendido o que nos ha tratado con injusticia.
EL MIEDO
El miedo es una reacción ante una amenaza real o imaginaria, en el presente o en el futuro, y también una reacción ante una posible pérdida de algo que se considera valioso, bien ocurra en el presente o en el futuro.
LA AVARICIA
La avaricia es la obsesión por acumular más y más, creyendo que se vive en un universo escaso.
EL ORGULLO
El orgullo es creer que uno solo puede con todo, que no tiene nada nuevo que aprender, nada que reconocer, nada por lo que disculparse, nada que agradecer o ninguna ayuda que pedir.
LOS CELOS
Los celos es el sentir que alguien tiene o está obteniendo lo que nos correspondería a nosotros, no reconociendo en la otra persona ningún aspecto que la haga merecedora de ello. No se ve lo que otros han alcanzado como resultado de sus propios esfuerzos y de sus propios méritos. Por eso los celos nos impiden aprender del éxito de los demás.
En este sentido hay una pequeña historia que lo refleja con especial crudeza. Una mujer envidiaba enormemente a su vecina porque ella tenía mejor coche, mejor casa y unos chicos que sacaban mejores notas. Además, veía lo bien que vestía y la
cantidad de amigos que tenía. Un día, esta mujer se dio de bruces con un genio que sin que ella lo supiera quería ponerla a prueba.
—Hoy es tu día de suerte, ya que te daré todo lo que me pidas.
Aquella mujer se llenó de entusiasmo. Por fin podría pedir sin límites y tener más, mucho más que su vecina.
—Muchísimas gracias, querido genio, no sabes cómo te lo agradezco y lo feliz que me haces. Pues bien, yo quiero…
La mujer no pudo continuar porque el genio la interrumpió:
—Perdona, es que se me ha olvidado decirte algo; y es que de lo que tú recibas tu vecina recibirá el doble.
El rostro de la mujer cambió y después de reflexionar dijo:
—Genio, si de lo que yo te pida tú le darás el doble a mi vecina, entonces déjame tuerta y así ella quedará ciega.
Así de absurda es la envidia.
UNA ESTRATEGIA
Cuando reconozcas en ti la presencia de alguno de estos venenos, no niegues su existencia ni pierdas el tiempo pensando en quién te lo introdujo, cuándo o por qué lo hizo. Recuerda las enseñanzas de Buda y simplemente reconoce su presencia en ti y no pierdas el tiempo juzgándote o criticándote. Tampoco permitas que los sentimientos de culpa o de vergüenza se adueñen de ti.
Observa esos sentimientos generados por los venenos con curiosidad e interés. A partir de este momento supéralos siguiendo esta estrategia:
— La ignorancia se supera con humildad, información y comprensión, y para eso hay que dejarse enseñar. Por eso, para emprender el camino de la sabiduría,hay que preguntar, escuchar, recapacitar, probar, equivocarse, aprender y mejorar.
— La irase supera con aceptación y compasión. Si vemos en todo lo que nos ocurra, aunque no nos guste, una lección que necesitamos aprender y vemos en todas esas personas que a veces nos irritan, a esos maestros que nos
las han de enseñar, es más difícil ser presa de la ira. Frente a la ira respira hondo, guarda silencio, enfócate en que estás frente a un maestro y no ante un agresor. Descubre la lección que te está enseñando y actúa de acuerdo a ella. Hay maestros que aparecen en nuestra vida para enseñarnos a ser respetuosos, pacientes, valientes, compasivos, humildes, etc. No esperes aprender estas lecciones a través de gente respetuosa, valiente, compasiva o humilde, sino más bien de personas que expresan lo opuesto.
— El miedo se supera sabiendo que vivimos en un universo que es amor y conciencia, y que no va a permitir que nos suceda nada que no nos tenga que suceder para favorecer nuestro crecimiento y evolución. Frente al miedoacuérdate de que la mayor parte de los miedos son mentales y por eso se amortiguan o desaparecen cuando das un paso adelante con decisión. Recuerda siempre que el mundo real es más benévolo que el mundo mental.
— La avaricia se supera sabiendo que el universo es abundante y que el compartir lleva al más y no al menos. Frente a la avaricia desarrolla un interés por las necesidades de los demás y ayúdales a cubrirlas. Ejercítate en el compartir y en el vivir con la convicción de que no vives en un universo escaso, sino abundante.
— El orgullo se supera sabiendo que todos tenemos algo que aprender y que todos tienen algo que enseñarnos. También se supera sabiendo que ser vulnerable no es lo mismo que ser imperfecto, y que necesitar ayuda no es lo mismo que estar indefenso.
— Los celoslos superamos aprendiendo a alegrarnos de los éxitos de los demás y buscando algún momento para darles una sincera enhorabuena.
UN ENTRENAMIENTO
Durante el entrenamiento en la eliminación de los venenos recuerda que lo que buscas es actuar de una forma eficaz para quitártelos y, por eso, una vez que sientes en ti la presencia de
cualquiera de ellos, toma un paso decisivo para practicar la estrategia que corresponda. Al principio todo te parecerá mecánico y artificial, pero a medida que vayas integrando el aprendizaje que precisas, todo empezará a fluir de una forma más natural.
UN RECONOCIMIENTO
En la casilla de tu manual de entrenamiento en la que pone «Eliminando los venenos de mi alma»pon un tick
(✓) cada vez que notes la presencia en ti de cualquiera de dichos venenos y no sigas el camino facilón de dejar que te envuelven y contaminen cada dimensión de tu ser, sino que te animo a que pongas en marcha cualquiera de las estrategias que te he propuesto.
Cuando hayas conseguido acumular cinco ticks,
ten un gesto de reconocimiento hacia ti, algo sencillo, pero que sirva de refuerzo a tu voluntad y compromiso por superarte.
Este entrenamiento es uno de los más potentes para transformar por completo y de una manera extraordinaria la salud del cuerpo, de la mente y del alma.