Tus tres superpoderes

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TRES SUPERPODERES PARA POTENCIAR TU SALUD FÍSICA Y MENTAL » 4. DONDE LA MATERIA Y LA ENERGÍA CONFLUYEN

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DONDE LA MATERIA Y LA ENERGÍA CONFLUYEN

Nuestro cuerpo sutil.

UNA HISTORIA POR LO MENOS SORPRENDENTE

Todos sabemos que hay sonidos que no podemos captar y que, sin embargo, otros animales sí que pueden. Los perros, por ejemplo, oyen los ultrasonidos y nosotros no. Las abejas van a las flores que las atraen con su luz ultravioleta. Los seres humanos no somos capaces de ver ni las ondas de radio ni elementos microscópicos y, sin embargo, están ahí y sabemos que están porque cuando aplicamos una determinada tecnología —como pueden ser un microscopio o un aparato de radio— entonces sí que podemos detectarlos.

Para mí no tenía ningún sentido que a una amiga mía, cuando estaba en China, dos personas —una masajista y un médico chinos— simplemente tocando sus pies hubieran podido averiguar que le dolía mucho el estómago. No es que se lo comunicaran con palabras, ya que mi amiga no sabía nada de chino y ellos no hablaban inglés. Es que ambos, en dos ciudades independientes y en días sucesivos, hicieron un gesto claro después de tocarle los pies. Este gesto, indudablemente, significaba que eran conscientes de que ella debía estar padeciendo un gran dolor de estómago.

La masajista no se quería ir de la habitación después de haberle dado el masaje. Mi amiga llamó a recepción y, hablando en inglés, le preguntó al empleado del hotel la razón por la que la masajista se había sentado en una silla y se resistía a marcharse como si esperara algo. El empleado le dijo que le

pasara con la masajista y esta, hablando en chino, le dijo algo con gran excitación a su interlocutor. Después ella le pasó el teléfono a mi amiga. Aquel empleado del hotel, ahora hablando en inglés, le explicó que la masajista le había dicho que podía hacer mucho para reducirle su dolor de estómago. A mi amiga le entraron escalofríos porque no había hablado nada con la masajista y esta solo le había tocado los pies.

Al día siguiente, mi amiga viajaba en avión a otra ciudad de China para hacer una compra masiva de vajillas, ya que ella era la jefa de compras de una empresa que obsequiaba vajillas a sus numerosos clientes. En una calle la pobre tropezó y se torció un tobillo. Con mucha ayuda, porque apenas podía andar, la llevaron a un médico experto en medicina tradicional china y que tampoco hablaba absolutamente nada de inglés. Aquel médico observó el tobillo, le empezó a dar un masaje en la zona afectada y, de repente, levantó la cabeza, miró a mi amiga, colocó una mano en el estómago y puso en su cara una expresión de profundo dolor. Mi amiga casi salió de allí corriendo. La verdad es que con el masaje se le bajó la inflamación y se le quitó por completo el dolor. Lo que nunca desaparecerá es el recuerdo que tiene de aquellos hechos tan insólitos.

Nosotros, los médicos occidentales, cuando tomamos el pulso, lo tomamos en la arteria radial de la muñeca derecha o de la muñeca izquierda. Sin duda, con esta maniobra podemos obtener información de la frecuencia, de la amplitud de la onda de pulso, de si es rítmico o no, pero francamente no mucho más. En medicina tradicional china y en medicina tradicional tibetana se captan tres ondas de pulso diferentes en cada muñeca, un total de seis. Curiosamente, a través de esta medición del pulso, ellos pueden saber qué órganos del cuerpo están enfermos.

Cuando empecé a interesarme por este tema, aprendí varias cosas curiosas. La primera es que hay unos canales invisibles por los que circula el Qi, la fuerza vital, y que se llaman meridianos. Hay un total de doce. Estos canales pasan por los distintos órganos del cuerpo y están conectados entre sí.

Lo segundo que aprendí es que cuando hay una obstrucción al flujo natural del Qi, aparece la enfermedad; y lo tercero de lo

que me enteré es que hay una serie de productos naturales y también de ejercicios físicos que favorecen que vuelva a la normalidad ese flujo de Qi.

En la medicina tradicional china y en la medicina tradicional tibetana, tomando el pulso en el lado derecho se obtiene información de tres de estos meridianos y tomando el pulso en el lado izquierdo se obtiene información de otros tres meridianos y de la salud de los órganos correspondientes. Ahora entiendo un poco mejor la experiencia tan asombrosa de mi amiga. El meridiano del estómago se extiende hasta los pies. Aquella masajista y aquel médico fueron capaces de saber que mi amiga padecía del estómago porque en el pie captaron la alteración del flujo de energía del meridiano que pasa por el estómago. ¡Qué fascinante saber que existen estos niveles secretos de la realidad!

UN MOMENTO DE INSPIRACIÓN

Hay cosas que no vemos y que existen. Ser tan arrogantes como para pensar que eso que se oculta a nuestros sentidos no tiene realidad es como pretender negar que los murciélagos, que son prácticamente ciegos, se puedan orientar con precisión en sus sorprendentes vuelos acrobáticos. Hoy sabemos que se orientan gracias a los ultrasonidos que emiten.

Nos falta sabiduría y nos sobra arrogancia. Ya no hemos de hablar de medicina alternativa como si hubiera que buscar la ayuda de curanderos cuando la «medicina seria», la medicina alopática falla. Hoy tenemos que hablar de una medicina complementaria y que en algunas dolencias es mucho más eficaz que la medicina occidental.

Yo hace tiempo que practico qi gong —que se pronuncia «chi kung» en pinyin— y noto sus efectos. Al qi gong también se le llama el yoga taoísta. Todas estas disciplinas —el qi gong, el yoga, el taichí— son capaces de ayudarnos a estar más sanos porque interactúan con los canales del Qi, favoreciendo que este circule con normalidad y no quede bloqueado.

Hay estudios que, por ejemplo, muestran que la práctica del yoga tiene un marcado impacto positivo en la estructura del

cerebro. Desde hace tiempo se conoce que su práctica mejora la salud cardiovascular, reduciendo la hipertensión arterial y el equilibrio emocional, bajando los niveles de ansiedad. Los cambios que se han visto que ocurren en el cerebro utilizando EEG —electroencefalografía— han mostrado un aumento de actividad de aquellas áreas del hemisferio izquierdo que tienen una mayor conexión con los sentimientos positivos. Además, favorece la neuroplasticidad sobre todo en áreas prefrontales del cerebro, reduciendo el deterioro de las funciones cognitivas que ocurre cuando envejecemos. A todos nos impresiona cuando vemos a una persona de avanzada edad y que, sin embargo, tiene una «cabeza perfecta». Es como si su cerebro estuviera envejeciendo y deteriorándose menos que el resto. De hecho es así. Por eso tanto el ejercicio físico como la nutrición adecuada o la práctica de disciplinas como el yoga o el qi gong pueden aportar tantos beneficios en nuestro cerebro y en nuestra vida.

Hay una región del cerebro denominada ínsula de Reil que es como el puente que conecta el intelecto con el cuerpo. Muchas personas, sobre todo cuando han padecido traumas emocionales importantes, han desconectado parcialmente con determinadas partes de su cuerpo. Esto tiene importantes consecuencias fisiológicas y emocionales. Prácticas como la meditación y el yoga —que incluye la práctica meditativa— se ha visto que aumentan el grosor de la ínsula de Reil, favoreciendo así la reconexión entre razón y corporalidad. Es por esto por lo que el yoga se utiliza con gran éxito como parte del tratamiento de traumas emocionales.

Respecto del impacto del mindfulness

en el organismo y más específicamente sobre los cambios que produce en el cerebro, no comentaré nada en este libro, al haber escrito uno anterior, ¡Tómate un respiro! Mindfulness, el arte de mantener la calma en medio de la tempestad

que está enteramente dedicado a ello.

UNA ESTRATEGIA

Te recomiendo encarecidamente que te abras a la posibilidad,

si no eres ya practicante de alguna de estas disciplinas, de que cualquiera de estas disciplinas pueden añadir un gran valor a tu vida. A mí el taichí no me acaba de enganchar, pero el qi gong sí y mucho. También he hecho alguna práctica de yoga, y ha sido muy satisfactoria, a pesar de que no tengo una gran flexibilidad. Lo ideal por supuesto es contar con la ayuda inestimable de un maestro competente. Sin embargo, puedes iniciarte de forma más sencilla buscando algún vídeo o leyendo inicialmente algún libro que tenga buenas imágenes. A medida que vayas cogiéndole el gusto, tu interés aumentará.

UN ENTRENAMIENTO

Si eres un practicante habitual de cualquiera de estas disciplinas, ya sabes lo beneficiosas que son. Si no las has practicado nunca, empieza con cinco o diez minutos por la mañana y en poco tiempo, tal vez unas semanas, empezarás a notar algo sutil. Si esto, además, lo acompañas con una música que sea suave y de tu agrado, te será todavía más atractiva su práctica.

UN RECONOCIMIENTO

En tu manual de entrenamiento y en la casilla donde pone «Haciendo fluir mi Qi» pon un tick

(✓) cada vez que hayas practicado al menos durante cinco minutos cualquiera de estas disciplinas. Cuando hayas conseguido acumular catorce, ten un gesto de reconocimiento hacia ti, algo sencillo, pero que sirva de refuerzo a tu voluntad y compromiso por superarte. Cuando consigas superar la inercia y tengas lo que se denomina momentum,

ya verás cómo te supone mucho menos esfuerzo seguir practicando cada día.

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