Tus tres superpoderes

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TRES SUPERPODERES PARA POTENCIAR TU SALUD FÍSICA Y MENTAL » 5. SABER ENVEJECER CON JUVENTUD

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SABER ENVEJECER CON JUVENTUD

Aprendizajes de una sorprendente cultura.

UNA HISTORIA APASIONANTE

Visité Japón en una ocasión y la verdad es que volví fascinado. Sin embargo, pude comprobar la gran diferencia que se aprecia entre algunas ciudades como pueden ser Tokio y Kioto. La primera, con sus más de treinta y siete millones de habitantes, es una ciudad extremadamente bulliciosa donde muchas personas parece que solo viven para trabajar. Morir por exceso de trabajo tiene incluso un nombre, que es el de karoshi. Se trata de un infarto de miocardio asociado a muerte y que puede darse en personas jóvenes sin patología cardíaca previa.

En Kioto se respira algo muy diferente. La ciudad de los templos transmite paz y serenidad. Sin embargo, el sitio más interesante de Japón en lo que a longevidad concierne, tal vez sea Ogimi, en la isla de Okinawa. En este lugar tan especial hay muchas personas de más de noventa años e incluso de más de cien, que no solo llevan una vida razonablemente activa, sino que, además, expresan una gran alegría vital. Poblaciones muy longevas se han encontrado también en Costa Rica, Baja California y Cerdeña.

¿Qué es lo que hace que los habitantes de Ogimi envejezcan de semejante manera, transmitan tanta alegría y vitalidad? ¿Podemos aplicar algunos aprendizajes de lo que ocurre en Ogimi a nuestras bulliciosas vidas en la ciudad?

UN MOMENTO DE INSPIRACIÓN

No cabe duda de que Tokio es una ciudad extraordinariamente atractiva para los sentidos. Puedes pasarte horas embelesado mirando los edificios, los letreros luminosos, las tiendas llenas de artículos tecnológicos de última generación y, sin embargo, parece como si tanta algarabía nos privara de esos momentos tan importantes de silencio y reflexión. Uno tiene que irse a un parque para encontrar en medio de la naturaleza la llamada de algo más profundo, de una dimensión de nuestra vida que quisiera emerger pero que no lo consigue al estar nosotros tan distraídos viviendo entre pantallas y otros múltiples elementos que atraen casi irresistiblemente nuestra atención.

Los habitantes de Ogimi atribuyen su salud, su longevidad y su alegría vital a una serie de elementos muy concretos:

— Todos ellos hacen ejercicio físico. Algunos practican un entrenamiento llamado taisho. Todos se mueven, bailan y muchos se dedican a cuidar de sus huertos.

— Comen de todo, principalmente vegetales y pescado, pero sin hartarse.

— El sentido de comunidad es para ellos muy importante. Tienen amigos de verdad con los que se ríen cuando están contentos y que les acompañan cuando están tristes.

— Disfrutan de la vida y están agradecidos a ella. Por eso la expresión de su cara es alegre, a pesar de que muchos de ellos saben que no les quedan tantos años de vida.

— Saben que tienen que vivir cada día como si fuera el último, porque como nos podemos imaginar una persona de noventa y siete años no sabe si celebrará o no su próximo aniversario.

UNA ESTRATEGIA

La ciudad tiene cosas extraordinarias. El bullicio no tiene nada de malo en sí, siempre que también cuidemos nuestro cuerpo y cultivemos la vida interior.

Cultivar la vida interior es posible y es necesario. Se cuida del

cuerpo cuando uno no come hasta hartarse y no lo machaca con alimentos basura, de la misma manera que no metería gasolina adulterada en su preciado coche o su querida moto. Se cuida, además, el cuerpo, como ya hemos visto anteriormente, cuando uno dedica treinta minutos al día a moverse. No importa si tan solo es caminar, pero al menos camina diez minutos tres veces al día.

Se cuida la vida interior cuando uno va por la calle con una sonrisa, aunque algunos piensen que si alguien sonríe con los problemas a los que se enfrenta el mundo es o porque no se ha enterado de lo mal que está todo, o porque es un optimista compulsivo, o, simplemente, porque ha fumado o bebido algo extraño. Se cuida la vida interior cuando uno se reúne con sus amigos y siente el calor del verdadero encuentro.

Todo esto es compatible con la vida en una bulliciosa ciudad. Con lo que no es compatible es con un descuidar sistemáticamente nuestro cuerpo o con una cabeza tan bulliciosa que no se para a reflexionar acerca de aquello que de verdad importa, hasta que tal vez ya resulta un poco tarde.

UN ENTRENAMIENTO

— Hoy, cuando salgas a la calle, asegúrate de llevar tu sonrisa puesta y, si algo la borra, vuelve a dibujarla.

— Decide que vas a moverte más, pasea con un ritmo ágil que permita una discreta aceleración de la respiración y de la frecuencia cardíaca.

— Cuando comas, come con el cuerpo y no con la mente. Usa platos más pequeños y no digas «basta» cuando estés tan harto que ya no puedas más. Comer en exceso es dañino para la salud.

— Encuentra momentos para hablar con los demás. No te limites a usar e-mails.

A Vivek Murthy, el cirujano general designado por el presidente Barak Obama, le preguntaron en una ocasión acerca de cuál era la enfermedad más importante en los Estados Unidos. Se suponía que ante tal pregunta, el doctor Murthy iba

a hablar de problemas como la obesidad, la diabetes, la patología cardiovascular o el cáncer. Pues no, el cirujano general contestó que el principal problema médico al que se enfrentaban los norteamericanos era la soledad. Sí, la soledad no elegida favorece tanto la enfermedad como la muerte. Es causa de ansiedad y depresión, debilita el sistema inmune y favorece entre otras la patología cardiovascular. Hay muchas personas en las ciudades, en los pueblos, en las casas, en las empresas que tal vez no estén solas, pero que sí se sienten muy solas.

Nuestra adicción enfermiza a las tecnologías está dañando la relación directa con los demás. En lugar de decirle algo a alguien que está a cinco metros de nosotros, le mandamos un e-mail

. Por eso es tan importante tener conversaciones sencillas y afables con los demás en las que nos interesemos de verdad por su bienestar y permitamos que ellos también se interesen por el nuestro. Una sociedad deshumanizada no puede ni ser feliz ni tan siquiera experimentar un verdadero progreso.

UN RECONOCIMIENTO

En la casilla de tu manual de entrenamiento en la que pone «Hago lo necesario para tener una vida longeva y feliz» pon un tick

(✓) cada vez que:

— Hayas caminado durante treinta minutos al día (puedes dividirlo en tres periodos de diez minutos).

— Hayas desayunado, comido o cenado sin hartarte.

— Te hayas acordado de salir de tu casa con una sonrisa o de volverla a dibujar cuando se te haya borrado.

— Hayas dedicado al menos unos minutos al día para tener una conversación con tus familiares, amigos, clientes o compañeros en los que te intereses por sus sentimientos, por sus necesidades y sus desafíos. Lo único que se te pide es que escuches con verdadero interés cuando te hablen.

Cuando hayas conseguido acumular veinte ticks,

ten un gesto

de reconocimiento hacia ti, algo sencillo, pero que sirva de refuerzo a tu voluntad y compromiso por superarte. Cuando consigas superar la inercia y tengas lo que se denomina momentum,

ya verás cómo te supone mucho menos esfuerzo seguir practicando cada día. Empezarás a notar sorprendentes cambios y mejoras en tu vida, tanto físicas como mentales, emocionales y espirituales. Al fin y al cabo, todas las dimensiones de nuestra vida están conectadas.

No se trata de que te creas nada, sino de que lo verifiques a través del entrenamiento y cuanto más entrenes mejor.

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