Tus tres superpoderes
TRES SUPERPODERES PARA POTENCIAR TU BIENESTAR » 10. CUANDO TE SIENTAS PERDIDO, RECUERDA QUE ALGO DENTRO DE TI CONOCE EL CAMINO
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CUANDO TE SIENTAS PERDIDO, RECUERDA QUE ALGO DENTRO DE TI CONOCE EL CAMINO
Tú no tienes por qué elegir entre razón o intuición
cuando pueden ayudarte las dos.
UNA CURIOSA FÁBULA
Un hombre ciego paseaba ayudado por su bastón por un camino ancho de arena. Él conocía bien la senda porque lo recorría todos los días para ir de su casa al pueblo, donde pasaba tiempo con sus amigos y donde compraba alguna que otra cosa. Sin embargo, y de repente, se cayó en una pequeña zanja. Perplejo por lo sucedido nuestro hombre buscó a tientas su bastón y cuando lo encontró respiró con alivio. Haciendo un esfuerzo, logró salir de la zanja. Sin embargo, ahora su bastón no era tan útil para ayudarle a caminar, ya que al moverlo no paraba de encontrarse con obstáculos. Aquel hombre no era consciente de que su camino se había transformado en un bosque. Ahora carecía de referencias, y aquel bastón que le había sido tan sumamente útil para moverse con soltura ya solo le servía para evitar darse algunos golpes y caer en nuevas zanjas.
A medida que el tiempo pasaba el buen hombre se sentía más perdido, tenso y desesperado. Llevaba dos horas metido en el bosque cuando de repente escuchó el llanto de un niño. Llevado por una mezcla de curiosidad y compasión, llegó como pudo hasta donde aquel pequeño estaba. Se trataba de un chico de corta edad que no hablaba y que tampoco podía andar. Para aquel hombre, el niño, lejos de ser un recurso, era una nueva carga. ¿Cómo le iba a ayudar a salir del bosque si no podía ni
hablar ni andar? De lo que no se había dado cuenta era de que sí podía ver y lo que tampoco sabía era que aquel niño era alguien muy muy especial. Sí, el chico conocía el bosque y sabía cómo salir de él.
Ignorante de esta información, el hombre decidió cargarlo sobre sus hombros pensando que, si aquel ser tan desvalido iba con él, tendría más posibilidades de sobrevivir.
Al principio, el ciego, sin querer renunciar a usar su bastón, le cargó sobre sus hombros y lo sujetó con el brazo que le quedaba libre. Sin embargo, el niño no paraba de moverse y de tirarle del pelo en una dirección o en otra. El hombre tuvo finalmente que renunciar a usar su bastón para poder así agarrar al niño con más fuerza. El problema era que ahora nuestro hombre caminaba cada vez más despacio y con pasos más lentos para no darse ningún golpe o caer en una nueva zanja. Lo que más le desesperaba era que el niño cada vez le tiraba con más fuerza de los pelos. Al final, y en un momento de lucidez, el ciego comprendió el lenguaje del pequeño y lo que este le quería comunicar. Con sus manitas tirando de los pelos en una y otra dirección le estaba diciendo por dónde debía caminar.
Lo más sorprendente de esta historia es que justo al salir del bosque, los ojos del hombre dejaron caer el grueso velo que los cubría y por primera vez pudo ver. Ya no era un hombre ciego porque sus ojos ahora eran los ojos del niño.
UN MOMENTO DE INSPIRACIÓN
Nosotros tenemos dos hemisferios cerebrales, el izquierdo y el derecho. El primero es el que nos permite movernos en el mundo físico, hablar, generar conceptos y elaborar instrumentos materiales. Es el hemisferio que elabora los patrones de conducta que sirven de referencia para actuar en un mundo que nos es conocido. En nuestra fábula, el hemisferio izquierdo estaría representado por el hombre ciego y su bastón. El ciego de nuestra historia podía hablar y manejar con eficacia su bastón para moverse por un mundo conocido. El hemisferio izquierdo es digital, es decir, y para entendernos, categoriza las
cosas en buenas o malas, correctas o incorrectas, ciertas o falsas. Para este hemisferio la interpretación de las cosas se mueve entre lo claro y lo oscuro, entre el uno y el cero.
El hemisferio derecho del cerebro no puede hablar ni elaborar conceptos. Es inconsciente, pero no es ignorante. Sus mensajes los transmite a través de imágenes y de sensaciones. En nuestra fábula está representado por el niño. Él no puede hablar, andar ni elaborar instrumentos, pero sí comunicarse a través de sensaciones; en este caso a través de los tirones de pelo que le da al hombre. El hemisferio derecho accede a un conocimiento mucho más amplio y profundo que el izquierdo y es, precisamente, el diseñado por la naturaleza para explorar entornos nuevos y para movernos en la incertidumbre. Por eso el hemisferio derecho es el analógico, el del 0 - 0,1 - 0,2 - 0,3 - 0,4 - 0,5 - 0,6 - 0,7- 0,8 - 0,9 - 1. Precisamente porque es el encargado de explorar y no de juzgar —lo que hace el hemisferio izquierdo— puede captar matices sutiles en todo lo existente. Digamos que se mueve sobre todo en el claroscuro de la incertidumbre.
Lo que ocurre es que en Occidente estamos tan apegados a funcionar desde el hemisferio izquierdo que hemos perdido la sensibilidad necesaria para prestar atención a los mensajes que nos llegan del hemisferio derecho. Obviamente, el niño de nuestra historia no puede salir solo del bosque porque no se mueve en el mundo material de la misma manera en la que se mueve el hombre ciego. Por este motivo ambos se necesitan.
Cuando los dos hemisferios se sincronizan, es decir, cuando colaboran el uno con el otro, nos podemos manejar con eficiencia en el mundo de la incertidumbre —en nuestra metáfora estaría representada por el bosque—. El hombre ciego de nuestra historia pasó de un mundo conocido, el camino por el que siempre iba a la ciudad, a un mundo nuevo y desconocido, el bosque. Al final, cuando los dos hemisferios han sido completamente integrados, tenemos los recursos del adulto y del niño. Es ese hombre que al salir del bosque puede ver ahora gracias a los ojos del niño.
UNA ESTRATEGIA
Hoy sabemos cómo se puede tener acceso a la información que alberga el hemisferio derecho. Es una información que no sabemos que la tenemos, pero que está ahí, dentro de nosotros.
Para acceder a dicha información hay que seguir una serie de pasos que implican cierta disposición mental:
— Vas a buscar conectar con tu hemisferio derecho cuando te encuentres frente a un desafío profesional o personal que sea realmente relevante en tu vida, algo que te importe de verdad. No suele ser tan accesible el hemisferio derecho para estos temas cuando el sentimiento no está involucrado.
— Es importante que hayas reflexionado con intensidad para encontrar el mejor camino para resolver con éxito la situación en la que te encuentras. La involucración previa del hemisferio izquierdo es esencial. Si no hay un verdadero trabajo y un esfuerzo consciente, es poco, muy poco probable, que te venga la inspiración.
— Ahora has de abrirte a la posibilidad de que dentro de ti haya una sabiduría que ni siquiera conoces. Abre tu mente y tu corazón, y déjate sorprender.
— Elabora una pregunta que esté enfocada a favorecer que emerja una respuesta. Ejemplos de preguntas serían los siguientes: a) ¿Qué es lo que no estoy considerando en esta situación? b) ¿Qué puedo descubrir si acepto esta situación como perfecta y necesaria? c) ¿Qué recursos internos he de aflorar ante este desafío? d) ¿Cuál es el primer paso que he de dar?
— No trates de responder a la pregunta con la mente del hemisferio izquierdo, que es la que suele haber elaborado dicha pregunta. La respuesta ha de venir del hemisferio derecho, y para eso has de mantenerte relajado, en silencio y dejando que la pregunta vaya penetrando en tu mente como si fuera una piedra que tiras en un lago y va penetrando poco a poco hasta llegar al fondo. Haz la pregunta en silencio y aguarda. No es un concepto lo que quieres como respuesta, sino una imagen, una sensación, una experiencia que proceda del lado no consciente de tu mente.
UN ENTRENAMIENTO
Si quieres tener un performance
extraordinario, sobre todo cuando te enfrentas a nuevos desafíos, no puedes darte el lujo de prescindir de algunos de los magníficos recursos que albergas en tu interior.
Funcionar solo con el hemisferio izquierdo como generador de soluciones es un error y máxime en los tiempos que corren en los que lo nuevo se abre paso con fuerza. Esforzarse sí, dedicar tiempo a reflexionar, también. Sin embargo, y siendo condición necesaria, no es condición suficiente. Hay que crear un espacio para que la sabiduría de tu mente inconsciente se manifieste y para eso son necesarias unas condiciones determinadas, ya que no todas valen.
UN RECONOCIMIENTO
En la casilla de tu manual de entrenamiento en la que pone «Conectando con mi sabiduría interior» pon un tick
(✓) cada vez que hayas abordado un desafío importante siguiendo la pauta que te he expuesto. Cuando emerja una imagen o una sensación, por extraña que te parezca, dedica un tiempo a preguntarte lo que te quiere decir a ti. Acuérdate del hombre ciego de nuestra historia que necesitó tiempo para entender la relevancia de aquellos tirones de pelo que el niño le daba.
Cuando hayas conseguido acumular siete ticks,
ten un gesto de reconocimiento hacia ti, algo sencillo, pero que sirva de refuerzo a tu voluntad y compromiso por superarte. Pocas cosas elevan más la autoestima que descubrir que tenemos dentro de nosotros muchos más recursos de los que pensábamos.