Tus tres superpoderes
TRES SUPERPODERES PARA POTENCIAR TU BIENESTAR » 12. ¿SE PUEDE BORRAR UNA HUELLA IMBORRABLE?
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SE PUEDE BORRAR UNA HUELLA IMBORRABLE?
Las realidades que no se pueden pesar ni medir son más importantes que aquellas que sí se pueden pesar y medir.
UNA METÁFORA PARA PENSAR
Todos sabemos que una huella refleja el paso de algo. Si pisamos el barro, dejamos la huella de nuestro zapato, mostrando que nosotros hemos pasado por ahí. Los cazadores siguen las huellas de sus presas. El agua y el viento dejan su huella en las rocas. Las creencias que hemos absorbido en nuestra cultura y las experiencias que hemos vivido también han dejado su huella en nosotros y se reflejan, seamos conscientes o no, en nuestra forma de pensar, de sentir y de actuar. Cuando miramos en nuestro pasado y nos lamentamos por algo que ocurrió, no solo sentimos eso que pasó, sino también que haya dejado en nosotros semejante huella, semejante marca a lo largo de tantos años. Este tipo de marcas puede condicionar en gran medida la forma de vivir. A veces parece que solo el paso del tiempo puede borrar, aunque sea parcialmente, esa huella que en ocasiones la sentimos como si fuera imborrable.
Una herida en el cuerpo es también una huella, la huella de un traumatismo, sea un corte o una caída. Es verdad que una herida, sobre todo si es de un tamaño importante, al curar deja una cicatriz. Sin embargo, en líneas generales, una cicatriz no duele, aunque se pase la mano sobre ella. No cabe duda de que esa cicatriz, salvo que utilicemos cirugía plástica, tiene un carácter imborrable. No obstante, no representa el mismo tipo
de huella que la herida. La cicatriz ahora cuenta una historia distinta: «En un tiempo yo fui una herida que ya ha sanado».
UN MOMENTO DE INSPIRACIÓN
Muchas personas que han sufrido las atrocidades de las guerras han quedado marcadas con huellas psicológicas muy profundas que se reflejan en lo que se conoce como síndrome de estrés postraumático. Estos seres humanos pueden necesitar un tratamiento psiquiátrico y psicológico largo y profundo para recuperarse parcialmente o incluso totalmente de estas heridas, de estas huellas tan dolorosas. Por todo ello no ha de dejar de sorprendernos la publicación de trabajos clínicos en los que la utilización de dos técnicas llamadas EMDR y el Tapping hayan logrado la sanación de dichas heridas emocionales en tiempos extraordinariamente breves, en algunos casos incluso de tan solo unos poco minutos. Esto es algo que más que sorprender, desconcierta, porque se sale de todas las referencias que tenemos en nuestro entendimiento de la salud y la enfermedad.
Vamos a imaginar, por buscar una posible explicación a algo tan extraño, que en nosotros existieran dos dimensiones, aunque solo podamos percibir una de ellas con nuestros sentidos. Una de esas dimensiones sería la física, la material. En este plano, la herida emocional se manifestaría como cambio en ciertos circuitos cerebrales, sobre todo en lo que conocemos como la amígdala lateral, que es el lugar donde se almacenan los recuerdos con alto componente emocional y que se sitúa en los lóbulos temporales del cerebro. Entendemos que para cambiar estos circuitos, o para que estos fueran de alguna manera bloqueados por otras partes del cerebro como pudiera ser la región orbitofrontal del hemisferio izquierdo del cerebro, haría falta un tratamiento específico y sostenido a lo largo del tiempo.
Abrámonos ahora a la posibilidad de que existiera un segundo plano, algo que podríamos llamar «la estructura íntima de la realidad». Se trataría de algo mucho más sutil y que definiríamos como un campo. ¿Y si la herida estuviera también
situada en este plano no como una forma física concreta, sino como información? Si esto fuera así, el problema no estaría tanto en el hardware
—el tejido cerebral con sus circuitos anómalos localizados en la amígdala lateral—, sino en el software,
ese campo de información que rodea al cuerpo y que, además, lo penetra ampliamente. Mientras el software
del que hablamos siga suministrando la misma información traumática, el hardware,
el cerebro físico, mantendrá el tipo de circuitos patológicos que hemos descrito. Si nosotros cambiáramos la información contenida en ese campo por una más saludable, sería posible que la materia, que es la que tiene forma, también cambiara.
Da la impresión de que las técnicas a las que antes me he referido tienen la capacidad de afectar a estos campos de información cambiando lo que contienen. Si bien estamos intentando definir algo bastante escurridizo, este campo de información estaría íntimamente conectado tanto con el cuerpo como con la mente, y con todo aquello que existe en el universo.
UNA ESTRATEGIA
Si todo lo que pensamos, todo lo que sentimos, todo lo que decimos y todo lo que hacemos tiene un impacto en este plano sutil de la realidad, en ese campo de información, hemos de ser cautos con el tipo de pensamientos que generamos, sentimientos que experimentamos, palabras que usamos y acciones que llevamos a cabo. Si, además, todo lo que nos viene de fuera —el aire que respiramos, la comida que ingerimos, el ejercicio que hacemos, los comentarios que escuchamos, los sitios donde estamos y las personas de las que nos rodeamos— tuviera un impacto, aunque no fuéramos conscientes de ello, en ese plano más íntimo y sutil de la realidad tendría sentido que estuviéramos un poco más atentos a lo que entra por nuestros ojos, por nuestros oídos, por nuestra boca, por nuestra nariz y por nuestra piel. No se trataría en ningún caso de vivir obsesionados, sino de estar lo suficientemente despiertos como para escoger la mejor alternativa de las que hubiera.
UN ENTRENAMIENTO
En este caso tu entrenamiento se va a basar en ser un poco más consciente de tu medio interno y del medio externo en el que te desenvuelves. Si te ves teniendo pensamientos que generan sentimientos de frustración, ira, celos, envidia, orgullo, avaricia, desesperanza o impotencia, sé consciente de la manera en la que esos pensamientos están afectando a esa dimensión más sutil de la realidad. Lo mismo te diría si tienes ganas de criticar a alguien o insultarle. Sé que a veces puede resultar apetecible y, sin embargo, no es la mejor opción. No buscamos la vía más fácil, sino la más inteligente.
Si no te fijas en lo que comes y te inflas con productos llenos de conservantes, sé consciente de que esto podría tener un impacto tanto en tu cuerpo físico como también en ese plano más sutil. Lo mismo si te dejas rodear por personas que se pasan todo el día juzgando, criticando, condenando o ejerciendo el papel de víctimas. Lo que ellos emiten y tú absorbes no te va a ayudar para vivir una vida más sana, productiva y feliz.
UN RECONOCIMIENTO
En la casilla de tu manual de entrenamiento en la que pone «Estoy protegiendo y mejorando mi campo sutil» pon un tick
(✓) cada vez que hayas cambiado un pensamiento, un sentimiento, un comentario o una acción desde el «lado oscuro de la fuerza» al lado «luminoso». Pon también un tick
cada vez que hayas logrado comer más sano, te hayas alejado de entornos tóxicos, hayas movido más el cuerpo y te hayas acercado un poco más a la naturaleza.
En tu diario solo has de poner los cambios positivos que estás experimentando en tu vida, y esto es algo muy importante. Estamos generando un refuerzo positivo de ciertas prácticas para que vayas verificando cómo cosas sencillas, aunque no fáciles, tienen un potencial transformador en tu vida, mejorándola en todos sus aspectos.
Cuando hayas conseguido acumular diez ticks,
ten un gesto de reconocimiento hacia ti, algo sencillo, pero que sirva de refuerzo a tu voluntad y compromiso por superarte.