Sobrenatural

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7 La inteligencia del corazón

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Figura 7.3B

Las flechas grises que aparecen en los cuadros indican los momentos en que los alumnos entran en estado de coherencia cardiaca porque están sosteniendo un estado emocional superior. Cada casilla representa un intervalo de cinco minutos. De las figuras 7.3A y 7.3B puedes deducir que esta alumna en concreto está empezando a dominar la capacidad de regular sus estados internos.

En la parte inferior de la figura 7.3B, allí donde aparecen dos flechas que señalan hacia dentro, observamos cómo la alumna entra espontáneamente en un estado de coherencia cardiaca durante más de una hora. Su cuerpo empieza a responder a una nueva mente.

Nos contó que se estaba preparando para acostarse cuando súbitamente experimentó un abrumador sentimiento de amor. La sensación fue tan fuerte que tuvo que tumbarse para entregarse a ella. Su corazón entró en coherencia de manera espontánea, y durante una hora y diez minutos, tendida en la cama, se sintió inundada de un profundo amor por la vida.

Su SNA experimentó un cambio sostenido. La última flecha indica el momento en que dio media vuelta y se durmió. Qué manera más agradable de terminar el día, ¿verdad?

Así pues, medita lo siguiente: albergar pensamientos de miedo o ansiedad sobre un mañana que ni siquiera se ha producido resulta sumamente fácil, ¿verdad? La mente se entrega emocionalmente a ese relato ficcional una y otra vez. Y sabes también que cuanta más energía insufles a ese tipo de pensamientos, más rumiarás sobre posibles desenlaces y antes o después tus pensamientos te llevarán al peor de los casos. Son las emociones las que dirigen esos pensamientos. Has condicionado a tu cuerpo a ser la mente del miedo y la ansiedad. Si eso se prolonga durante un largo periodo de tiempo, tu cuerpo podría sufrir un ataque de pánico: una reacción fisiológica espontánea que tu mente consciente no puede controlar.

Ahora bien, ¿y si en lugar de programar el cuerpo para convertirse en la mente del miedo y la ansiedad, experimentases emociones elevadas de manera sostenida y programaras tu cuerpo para una mente de amor y coherencia? En lugar de vivir con miedo a que el ataque de pánico se repitiera, sentirías emoción e ilusión ante la idea de experimentar un ataque de amor espontáneo.

La figura 7.4 muestra tres ejemplos más de alumnos que fueron capaces de sostener la coherencia cardiaca durante periodos prolongados. Si te fijas bien, comprobarás que todos sus corazones responden a un estado consistente de emociones elevadas durante un mínimo de 45 minutos; es decir, sus cuerpos responden a una nueva mente. A mí me parece totalmente sobrenatural.

Figura 7.4

Ejemplo de tres alumnos sosteniendo sus emociones centradas en el corazón durante 45 minutos.

Las figuras 7.5A y 7.5B muestran dos ejemplos de personas con una variabilidad de ritmo cardiaco muy baja (indicada con dos flechas negras que apuntan hacia arriba) en una situación de movimiento natural. Echa un vistazo a los cambios en la variabilidad del ritmo cardiaco cuando practican la coherencia, mostrada en la zona que discurre entre las dos flechas grises que apuntan hacia arriba. Aunque sólo fuera durante periodos que abarcan de ocho a quince minutos, esos alumnos estaban transformando su biología.

Figura 7.5A

Figura 7.5B

En ambas figuras puedes apreciar el registro de dos estudiantes distintos cuya variabilidad del ritmo cardiaco es muy baja (indicada mediante dos flechas negras que apuntan hacia arriba). Sin embargo, llegado el momento de abrir sus corazones, el cambio es significativo, como apreciarás si miras entre las dos flechas grises. Aunque sólo sea durante un lapso que abarca de ocho a quince minutos, están modificando su fisiología.

Meditación para promover la coherencia cardiaca

Esta meditación se basa en la técnica de desbloqueo desarrollada por el HMI. Cierra los ojos, deja que tu cuerpo se relaje y centra la atención en el corazón. Empieza a respirar desde el centro del corazón y sigue haciéndolo más despacio y profundamente. Cuando tu mente divague, devuelve la atención y la consciencia al pecho, al corazón y a la respiración.

A continuación, con la atención puesta en el cuarto centro, evoca emociones elevadas mientras sigues respirando desde el centro del corazón. Una vez que notes esas emociones sinceras en la zona del pecho, envía la energía más allá del cuerpo, y únela a tu intención. Sigue proyectando energía e intención a tu alrededor. Empieza haciéndolo diez minutos, e intenta alargar la duración de la práctica cada día.

Al final, cuando hayas descubierto cómo se siente tu cuerpo cuando albergas esas emociones superiores, puedes practicar a lo largo del día con los ojos abiertos (aprenderás más sobre esta técnica en el capítulo 9, «Meditación en movimiento»). Incluso podrías programar una alarma en el teléfono para que suene cuatro veces al día y, cuando la apagues, darte un minuto o dos para experimentar esas emociones elevadas.

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