Sobrenatural

Sobrenatural


8 Películas mentales / caleidoscopio

Página 18 de 30

Y a medida que trabajaran en trascenderse a sí mismos, sus cuerpos, su entorno y el tiempo —ralentizando y transformando sus ondas cerebrales, entrando en el campo unificado y dejando atrás este ámbito tridimensional—, les resultaría cada vez más fácil y estarían más acostumbrados a activar el centro del corazón y a crear. Y después de haber aprendido a trascender el cuerpo, las emociones, los hábitos, el dolor, la enfermedad, la identidad, las convicciones que los limitan, la mente analítica y los programas inconscientes, para cuando les mostrases la técnica de la película mental estarían listos para asimilar una cantidad y un tipo de información acorde con la persona en la que se estuvieran convirtiendo, lo que a su vez incrementaría su capacidad de conectar con el mañana. Exactamente así empleamos la película mental en nuestros talleres.

Imagina la película mental como un tablero de visión (una herramienta que se utiliza para definir, sostener y concentrarse en unos objetivos vitales concretos) en versión del siglo xxi, dinámico en lugar de estático.

Cuando se usa en combinación con el calidoscopio, la tecnología Mind Movie ofrece una magnífica herramienta para atraer el futuro deseado, por cuanto ya se ha experimentado repetidamente. También es fantástico para definir con claridad lo que deseas vivir y para recordarte a ti mismo a diario lo que te depara el porvenir. Ese gesto se llama «intención».

Como la tecnología de la película mental es tan versátil, se puede usar para muchos propósitos distintos en múltiples escenarios. No sólo sirve para crear relaciones, riqueza, salud, éxito profesional y otras cuestiones de tipo material, sino también para ayudar a los niños y a los adolescentes a concebir una visión de futuro y permitirles experimentar que tienen algún tipo de control sobre sus vidas. Los jóvenes de hoy están abrumados por el ritmo frenético, la presión y las exigencias de las redes sociales y de la sociedad contemporánea. El suicidio es la causa principal de muerte entre los adolescentes estadounidenses, así que los creadores de Mind Movies están llevando la técnica a los colegios para ayudar a los más jóvenes a visualizar un futuro más luminoso y mejor.

Las películas mentales se usan también en las grandes corporaciones para la creación de equipos y la visión de empresa. Los emprendedores emplean el software para abrir negocios, definir objetivos y estrategias o redactar planes de empresa. Imagina a un grupo de gente motivada que no sólo lee e intelectualiza los objetivos de empresa, sino que también ve el plan desplegarse ante sus ojos en un formato dinámico y visual… antes de que se manifieste.

Esta técnica triunfa igualmente en el ámbito de la curación integrativa. Los médicos la emplean para ayudar a los pacientes a visualizar una versión sana de sí mismos, para guiarlos en el proceso de curación e inducirlos a mantenerse fieles a un nuevo estilo de vida que deban observar a diario. Este aspecto incluye los programas de tratamiento y rehabilitación de adicciones, que recurren a la técnica para inducir a los pacientes a definir con claridad el mañana que desean crear en la fase siguiente de su recuperación. Las películas mentales han ayudado también a los desempleados generacionales a encontrar empleo o cambiar de profesión y llevar vidas más orientadas al mañana y productivas, no sólo por ellos mismos, sino también por sus familias.

Como ves, las posibilidades de la técnica son infinitas. Da igual cómo se aplique, el poder de las películas mentales reside en que permite a las personas construir una realidad inédita, tan sólo recordándose a diario las decisiones que deben tomar, las conductas que deben observar y los sentimientos a partir de los cuales se tienen que guiar. Una vez que programas esos sentimientos y esas conductas en el subconsciente, puedes romper tu adicción a los viejos hábitos, al estilo de vida de siempre y a las reacciones inconscientes. Depende totalmente de ti el grado de creatividad que decidas aplicar a la hora de proyectar el mañana.

Si bien cualquier momento es bueno para mirar la película mental, yo sugiero hacerlo a primera hora de la mañana y justo antes de acostarse, porque en esos instantes somos más sugestionables. Si la miras en cuanto te levantas, empiezas el día en positivo, alerta y centrado en lo que deseas conseguir a lo largo de la jornada y en el futuro. Cuando la miras antes de ir a la cama, tu mente subconsciente seguirá viéndola en sueños, alineará tu cuerpo y tu mente con el futuro y dará con soluciones que tu sistema nervioso autónomo podrá poner en práctica mientras duermes. En resumidas cuentas, puedes usarla cada vez que necesites motivación o para recordarte que debes tomar una decisión distinta. La clave radica en estar absolutamente presente mientras la observas.

Desde que incorporamos la técnica a los cursos he visto a numerosos participantes manifestar nuevas viviendas en la vida real y he oído historias de ventas de propiedades que llevaban años en el mercado. He visto vacaciones que aparecían como por arte de magia y he presenciado relaciones surgidas de la nada. He oído infinidad de testimonios sobre abundancia, libertad, nuevas profesiones, coches flamantes, todo tipo de curaciones, mejora de situaciones insoportables y, por supuesto, experiencias trascendentes que han cambiado para siempre a sus protagonistas. Sin embargo, no se trata de magia ni de brujería. Se trata, sencillamente, de convertirse en un creador consciente; de aprender a sintonizar con el propio destino.

La película mental es algo así como ajustar un radar al propio futuro. Y luego, según visitas una y otra vez ese mañana desde el corazón y la mente, todos y cada uno de los pensamientos, la elecciones, las acciones, las experiencias y las emociones que experimentas entre la realidad presente y la futura no son sino ajustes de rumbo que te conducen a tu objetivo. Cuanto más vivo mantengas ese porvenir mediante la intención, la atención, la energía y el amor, más fácil será que se haga realidad, porque estarás recordando el mañana igual que recuerdas el ayer. Tu trabajo, pues, consiste en enamorarte de esa visión, en lograr que circule tu energía y no permitir que las circunstancias (entorno), las actitudes programadas de antemano, los sentimientos negativos o los hábitos inconscientes te desvíen de tus objetivos.

El hecho de que esta tecnología sea tan poderosa se debe a que percibimos la realidad a partir de pautas asociativas o vínculos entre las redes neuronales y los objetos, las personas y los lugares del entorno exterior. Por ejemplo, cuando ves a alguien que conoces, las redes neuronales al instante recuperan recuerdos y experiencias relacionados con esa persona. En cambio, si alguien no ha quedado registrado en tu cerebro, es probable que no lo reconozcas. Y si el cerebro carece del hardware necesario (familiaridad con las imágenes, los pensamientos y las emociones de la película mental) antes de que el futuro se despliegue —si no cuentas con la arquitectura neuronal programada en el cerebro—, ¿cómo vas a reconocer a tu nueva pareja, el trabajo de tus sueños, la flamante casa o el nuevo cuerpo? (Piénsalo de este modo: no puedes abrir un documento de Microsoft en un ordenador Mac a menos que tengas el software de Microsoft instalado.) Si no puedes sentir las emociones y crear la energía de tu futura realidad, es posible que no reconozcas o no confíes en esa experiencia imprevista cuando te topes con ella. Sucede así porque, en ese caso, tu energía y estado emocional no se encuentran en sintonía con esa vivencia, así que en lugar de sentir seguridad o de reconocerla, podría invadirte el miedo o la incertidumbre.

Muchos de mis alumnos avanzados me han dicho que ya van por su tercera, cuarta o incluso quinta película mental, porque todo aquello que incluyeron en las primeras ya se ha hecho realidad. Siempre me inunda el asombro y la humildad cuando me cuentan cómo sus creaciones se han materializado. Da igual lo distintas que sean esas manifestaciones; todas tienen una cosa en común: preparan al cuerpo para seguir a la mente a un futuro intencional. Es lógico que sea así, porque si dedicas tiempo a estudiar, memorizar y crear las redes neuronales del mañana, es ahí adonde fluye la atención. Y, como ya sabes a estas alturas, la energía fluye donde se posa la atención.

Echa un vistazo al gráfico 10 del encarte en color. Muestra un ejemplo de la actividad cerebral de un participante mientras observa su película mental. El cerebro refleja una enorme cantidad de energía, porque el alumno está plenamente involucrado en la experiencia.

Cómo llevar la técnica más lejos: el salto dimensional

Por último, hay una manera más de usar la película mental para llevar a cabo este trabajo. Una vez que los alumnos han generado el mapa neurológico de su presentación, les pido que escojan una escena de la película mental y la desarrollen en un espacio y tiempo determinados con el fin de dotar a la escena de cualidad tridimensional durante la meditación. Es posible que hayas reparado en que nunca uso la palabra visualizar. La visualización, por lo general, implica ver algo en la imaginación al modo de una imagen plana o bidimensional. Por ejemplo, si visualizas la foto de un coche, creas una imagen de un coche. En lugar de eso, yo busco que experimentes la escena al completo, con los cinco sentidos, como si fuera una experiencia tridimensional de la vida real.

Mucha gente, al descubrir mi obra, se pregunta por qué insisto tanto en que sean conscientes del «espacio» que ocupa su cuerpo, que abran el foco de atención hacia el espacio que envuelve su cuerpo e incluso al espacio que ocupa la habitación en el espacio. Aparte de los cambios coherentes que mis apuntes generan en el cerebro, todo ello sirve como entrenamiento para esta actividad, que aúna el poder de la película mental con la del calidoscopio durante la meditación.

Cuando un estudiante inicia el proceso de aportar dimensión a su película, se le pide que antes de ver nada mentalmente entre en la escena en cuanto que presencia. Quiero que, cuando empiece, el participante sepa que participa en esa escena como consciencia. La idea implica que su cuerpo está ausente y que carece de sentidos. Tan sólo es una presencia en el vacío, incapaz de ver, oír, sentir, saborear u oler nada.

Una vez que han asimilado la idea de ser sólo una presencia, les pido que escojan una escena de su película mental. El cerebro, como es natural, al momento incorpora datos de tipo sensorial, lo que aporta un principio de dimensión al escenario. A continuación se les sugiere que perciban lo que tienen a la derecha, a la izquierda, encima de ellos y debajo. La acción de percibir aporta a la escena estructuras, formas y espacio tridimensionales. Según expanden la consciencia hacia lo que sea que hay en el espacio, los sentidos empiezan a incorporar otras sensaciones, lo que añade a la escena nuevas formas, estructuras, curvas, texturas, olores, imágenes, sentimientos y espacio. Por fin, cuando la escena cobra vida en sus mentes, en el tiempo y espacio futuros, comienzan a encarnar su cuerpo, pero no es el cuerpo que está sentado en la silla de meditación, sino el cuerpo físico del mañana. Se les pide que sientan los brazos, las piernas, el torso, los músculos y todo lo demás hasta notar toda la anatomía en esa escena. Sólo entonces están listos para moverse por ella y experimentar su realidad.

Tengo la teoría de que, si estimulan simultáneamente las suficientes redes neuronales asignadas a objetos, cosas y personas en un espacio y un tiempo específicos, sus posibilidades de vivir una experiencia holográfica completa, al estilo IMAX, se incrementa. Sucede así porque, si el alumno se convierte en presencia y despliega una escena totalmente dimensional, una buena parte del cerebro se pone en marcha, incluida la arquitectura neuronal asignada a los aspectos sensoriales (sensaciones) y motores (movimiento) de su cuerpo, así como a la propiocepción (consciencia de la posición del cuerpo) del lugar que ocupan en el espacio. Antes de darse cuenta están viviendo una experiencia sensorial de su futuro, igual a las de la vida real, en el momento presente y con los ojos cerrados.

Echa un vistazo al gráfico 11 del encarte en color. Es el escáner cerebral de una alumna que está viviendo una película mental de apariencia real en estado de meditación. La energía se concentra en su cerebro mientras aporta dimensión a la escena. Describió ese momento como una experiencia virtual con los cinco sentidos. Su vivencia subjetiva quedó cuantificada en el escáner.

Numerosos alumnos afirman que las experiencias vividas en meditación se les antojaban más reales que cualquier otra del pasado. Sus sentidos se amplificaban sin que ningún estímulo externo los estimulara. Sencillamente, estaban sentados con los ojos cerrados. Numerosos estudiantes han informado de que, en el transcurso de estas vivencias lúcidas, percibían ciertas fragancias como agua de colonia, el aroma de ciertas flores específicas como jazmín o gardenias o el olor a cuero de un coche nuevo. También he oído a algunos alumnos referirse a recuerdos muy concretos, como una barba de dos días en la cara, el azote del viento en el cabello o la sensación de tener el cuerpo rebosante de energía. Algunos alumnos han comentado también haber oído sonidos muy específicos, como campanadas lejanas en un pueblo de vacaciones o el ladrido del perro en su casa nueva. Varios participantes han visto colores increíblemente nítidos y vívidos o han experimentado sabores exuberantes, como chocolate, canela o coco. La combinación de todos esos sentidos, literalmente, creó una nueva experiencia para ellos.

Son los cinco sentidos los que nos conectan con la realidad externa. Por lo general, cuando participamos en una situación novedosa, todo lo que vemos, oímos, olemos, saboreamos y notamos viaja al cerebro a través de estas vías sensoriales. Una vez que la información llega al cerebro, los grupos de neuronas empiezan a organizarse en redes. En el momento en que las neuronas forman una cadena, el cerebro límbico produce la reacción química que conocemos como emoción. Como la experiencia enriquece el cerebro y genera una emoción que activa genes distintos, en ese instante profundamente sensorial que se produce cuando un alumno experimenta una vivencia interna —sin recurrir siquiera a los sentidos externos— transforma su cerebro y su cuerpo en la misma medida que si el futuro ya hubiera acontecido. ¿Y no es ésa la consecuencia de la experiencia? Me encanta que los alumnos, tras vivir una de esas escenas lúcidas, me digan: «No lo entiendes. ¡Yo estaba ahí! ¡Sé que eso va a pasar porque ya ha pasado y yo lo he experimentado!» Tiene esa sensación porque la vivencia ya ha sucedido.

Cuando el cuerpo no participa, la energía de la nueva vivencia actúa como plantilla de la realidad física. Cuanta más energía inviertas en el mañana y cuanto más experimentes y te abras emocionalmente a él antes de que suceda, más profunda es la impronta energética que dejas en esa realidad futura. Y sin duda tu cuerpo seguirá a tu mente a ese porvenir desconocido, porque tu energía ya ha llegado. Según prosigas colocando allí tu atención y tu luz, mayor será el amor que te inspire y, como el amor es el nexo de unión entre todas las cosas, te estarás vinculando con ese futuro y, en consecuencia, atrayéndolo hacia ti.

Para más información sobre la película mental o el caleidoscopio, por favor visita mi página web en drjoedispenza.com/mindmovies o drjoedispenza.com/kaleidoscope, respectivamente.

Meditación con el calidoscopio y la película mental

En nuestros talleres avanzados, pedimos a los alumnos que creen la película mental antes de acudir al evento con el fin de que puedan integrarla con el vídeo del caleidoscopio durante la meditación. Empezamos por centrarnos en el corazón, tal como has aprendido en el capítulo 7, y sostenemos esas emociones elevadas durante varios minutos al mismo tiempo que emitimos la energía hacia el exterior del cuerpo. A continuación los acompañamos por la siguiente meditación.

Sumérgete en el momento presente y, cuando te hayas instalado en él, abre los ojos y mira el caleidoscopio. Una vez en trance, observa tu película mental. Dedica unos ocho minutos al caleidoscopio y ocho minutos más a mirar la película. Luego, repite el proceso. Cuando hayas visto la película mental tantas veces que seas capaz de predecir la siguiente escena, la habrás grabado en tus neuronas. Con el tiempo, asociarás distintas partes de la canción que has escogido con las diferentes imágenes de tu película mental.

Para terminar, dedica varios minutos a mirar el caleidoscopio mientras escuchas la música de tu película mental. Según observas las formas del caleidoscopio en estado de trance al mismo tiempo que oyes la canción, tu cerebro evocara por asociación las imágenes de la película. Este proceso te ayuda a recordar el futuro biológicamente, por cuanto las redes neuronales se activan y se conectan de forma automática y reiterada. De ese modo programas en tu cerebro la creencia de que el mañana deseado ya ha sucedido, mientras que las emociones indican a los nuevos genes que transformen tu cuerpo en el plano biológico en anticipación al nuevo futuro.

Observa el caleidoscopio en combinación con la película mental a diario durante un mes o, cuando menos, intenta mirar la película dos veces al día, recién levantado y antes de acostarte. Podrías incluso escribir un diario para llevar un registro de maravillosas aventuras y sincronicidades que, al volver la vista atrás, se revelarán como hitos en la ruta que te llevó a la materialización de ese futuro. Considera la idea de crear varias películas mentales: una para conseguir salud y bienestar, por ejemplo, y otra centrada en la pareja, las relaciones y la riqueza.

Ir a la siguiente página

Report Page