Puro humo
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Pequeño gran mentiroso
El jefe sostenía una pipa de piedra que tenía una caña de madera de pie y medio de longitud, decorada con una serie de tachuelas de lata que centelleaban a la luz del fuego. Nos quedamos mirándolo, ya que no teníamos otro sitio al que mirar. De una petaca de cuero, llenó la cazoleta de la pipa y luego una mujer corpulenta colocó una rama en el fuego hasta que prendió y la sopló para convertirla en un carbón ardiente, se la pasó a él que, en ese punto, encendió la pipa, aspirando tanto que sus mejillas se plegaron de tal forma que se le marcó la calavera. Debido a la longitud de la caña, la pipa era lo suficientemente potente para mantenerla tirando pero fumó hasta quedar satisfecho y después se la ofreció con un gesto a Caroline… Caroline aceptó el instrumento y se puso a aspirar, siguiendo el ejemplo de Vieja Tienda de Piel. Creo que, para ella, todo esto era una especie de ritual sexual o cosa parecida, por supuesto. El jefe, sin embargo, musitaba conjuros contra lo que creía que eran los sortilegios de ella en su contra y el hecho de que ella hubiera tomado la pipa lo había llevado a creer que su encanto podría funcionar, ya que los indios creen en fumar sobre todas las cosas… Ahora, el jefe dejó caer las cenizas de lacazoleta sobre la puntera de las botas de Caroline, para darle mala suerte, sólo que entonces no lo sabíamos. Después volvió a coger la bolsa decorada con cuentas, que en realidad contenía una pequeña parte de tabaco, ya que el resto era corteza de sauce, hojas de zumaque, tuétano de huesos de búfalo, entre otros ingredientes. Los indios, por supuesto, inventaron el vicio de fumar, pero casi nada más.
Thomas Berger, Little Big Man