Puro humo

Puro humo


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Los prometidos

«Debes escoger entre el puro y yo.»

Abre bien la vieja caja, dame un tabaco cubano

Porque ni Maggie ni yo tenemos ninguno a mano.

Discutimos sobre habanos, luchamos por un veguero

Sé que ella es exigente y ella dice que exagero.

Abre bien la vieja caja y veré a Maggie entre el velo

Del humo por el aire jugueteando con su pelo.

Mirar a Maggie me gusta ya que es bastante buena moza

Mas se extinguen la belleza, el amor y quien los goza.

En Partagás tengo calma, tengo paz en Larrañaga

Pero en una sola hora el mejor puro se apaga.

Se tira entonces. Tomo otro tan perfecto y marrón

Que no tiraría a Maggie por miedo a su reacción.

Maggie ya es cincuentona, buena y gris y con decoro

Pero ninguna otra Maggie he de adquirir de tener oro.

Sombra de días pasados que en los actuales brilla

Y la antorcha del Amor apestando cual colilla.

Guarda la colilla vieja, métetela en el bolsillo

No será cual puro nuevo y ha perdido hasta el anillo.

Abre bien la vieja caja, déjame pensar la cosa:

A la izquierda hay un manila y la derecha, mi esposa.

¿Cuál es la mejor opción? ¿Ser esclavo de por vida?

¿O tener cincuenta huríes hechas de hoja escogida?

Pensamiento en la mañana y sosiego por la tarde

Bálsamo que a todas horas me consuela mientras arde.

Dame todas las cincuenta y bien sabrán quién las ama

Cuando, con toda pasión, las acerque hasta mi llama.

Desde Java, Filipinas, Honduras o las Canarias

Me mandarán prestamente las huríes necesarias.

Ni atención a sus vestidos ni las viandas ni a las bocas

Mientras las suttees humean al arder con poca ropa.

Las bañaré con vainilla y arderán como rubíes

Y los moros y mormones me envidiarán mis huríes.

Maggie me ha escrito una carta por ver si mi ser atina

A escoger entre su amor y la diosa Nicotina.

Y aunque ya por doce meses voy sirviéndole a Cupido

Apóstol de Partagás por siete años he sido.

Y mis años de soltero aún brillan en esa hoguera

De los puros encendidos por la amistad verdadera.

Vuelvo mis ojos a Maggie, pensar en ella procuro

Con la llama del Amor iluminando el futuro.

Para un viaje tan incierto… ¿Será ella mejor lumbre?

Si la comparo al tabaco me vuelve la incertidumbre.

Abro bien la vieja caja, déjame pensar de nuevo,

Maggie me fuerza a que elija, yo me cuestiono si debo.

Aún mil Maggies no me impiden que deba considerar:

La mujer es la mujer, pero un buen puro es la Fuma.

Ve y enciéndeme otra Cuba, yo sigo fiel a mi voto

Y si Maggie no lo acepta… Bien: Maggie y yo ya habremos roto.

Rudyard Kipling,

Departmental Ditties (1890)

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