Muertos prescindibles
—Voy a hacer una pausa
Página 31 de 110
—Voy a hacer una pausa.
Jennifer levantó la vista de la pantalla del ordenador. Al otro lado de la mesa, Billy empujó la silla hacia atrás y cerró el portátil.
—De acuerdo —dijo ella mientras lo veía salir a paso rápido del comedor del albergue.
A Jennifer tampoco le habría importado tomarse un respiro. No sabía si era más aburrido tratar de contactar con la persona adecuada en una compañía aérea y convencerla para que les enviara las listas de pasajeros, o pasar horas enteras repasando las monótonas listas que al final les enviaban. Antes de que Torkel le propusiera acompañar a la Unidad de Homicidios a Jämtland, Jennifer había supuesto que el equipo dispondría de asistentes para ocuparse de ese tipo de tareas. Pero no había nadie más. Sólo estaban Billy y ella. Y, en ese momento, estaba ella y nadie más.
Echó un vistazo al reloj. Faltaban dos horas para la cena. Habría sido el momento perfecto para una pequeña pausa; pero, si interrumpía el trabajo, no quedaría nadie en el comedor tratando de averiguar cómo había llegado Patricia Wellton a Suecia. ¿Y qué pensaría Torkel si pasaba casualmente por allí?
Billy entró en su habitación y colocó el ordenador sobre la mesa, junto a la ventana. Tenía un poco de mala conciencia por dejar tanto tiempo sola a Jennifer. Lo había hecho antes, cuando había llevado a Vanja y Sebastian a Östersund, y ahora otra vez. Pero no podía concentrarse. No dejaba de pensar en lo sucedido.
Vanja había decidido abandonar la investigación.
Por un asunto familiar.
Billy suponía que debía tratarse de algo muy grave, porque de lo contrario Vanja jamás habría dejado el trabajo para volver a casa. No había querido contar cuál era el problema, y Billy la comprendía perfectamente. Fuera lo que fuese, suponía que primero querría considerar la situación, averiguar todo lo que pudiera y asimilar lo sucedido, antes de decidir si quería revelárselo a sus colegas. Todo eso era comprensible para Billy.
Lo que no acababa de entender era el comportamiento de Sebastian. Cuando Vanja había anunciado que se iba, Sebastian había decidido precipitadamente que se marchaba con ella.
¿Por qué?
Era evidente que a Torkel no le había asombrado demasiado su reacción, ya que Sebastian tenía muy poco que aportar a la investigación tal como se estaba desarrollando. Eso era verdad. Pero, entonces, ¿por qué no se había marchado antes? ¿Por qué fingía que su partida no tenía nada que ver con la de Vanja? Y más importante aún, ¿por qué tenía que ver?
¿Cuál era la razón?
¿Por qué de pronto Sebastian Bergman, un hombre que no prestaba la menor atención a la opinión de los demás, mostraba tanto interés por una colega? Cualquiera habría deducido que pretendía llevársela a la cama, pero incluso alguien tan egocéntrico como Sebastian Bergman tenía que haber comprendido que con Vanja no tenía ninguna oportunidad.
¿Por qué, entonces?
Puede que a Torkel no le pareciera sorprendente su marcha, pero él no sabía lo que Billy había averiguado: la relación entre Vanja y Sebastian. Anna Eriksson, la madre de Vanja, figuraba en la lista de posibles víctimas que había elaborado Edward Hinde.
¿Por qué?
Billy no dejaba de repetirse la misma pregunta y, después de los acontecimientos de la tarde, sentía que ya no podía pasarla por alto. Sentía que debía dedicarle cierto tiempo para tratar de encontrar una respuesta.
Se sentó a la mesa, abrió el portátil y fijó la vista en la pantalla mientras intentaba estructurar sus pensamientos.
¿Qué sabía?
¿Por dónde debía empezar?
Por el principio, claro.
Todas las mujeres presentes en la lista de Hinde habían mantenido relaciones sexuales con Sebastian. Por lo tanto, Sebastian y la madre de Vanja habían sido amantes.
¿Cuándo?
Mientras estaban en Västerås, Sebastian le había dado a Billy un sobre, con una dirección que en otra época había sido la de Anna Eriksson: Vasaloppsvägen, 17, en Hägersten. Era el único punto de partida de que disponía Billy. La carta se había devuelto a su remitente: Esther Bergman. Sebastian se había desplazado a Västerås para vaciar la casa de sus padres y ponerla a la venta, tras la muerte de su madre. ¿De cuándo era la carta? De finales de los años setenta. De diciembre de 1979, si Billy no recordaba mal. Quizá Anna Eriksson le hubiera escrito en aquella fecha a Esther Bergman por algo referente a la relación que mantenía con su hijo. ¿Por qué había esperado Sebastian más de treinta años para tratar de localizarla? Si en todo ese tiempo no habían tenido ningún contacto, era normal que Sebastian no supiera que Vanja era hija de Anna y que no le pidiera a ella la dirección.
Billy suspiró. En lugar de aportarle respuestas, sus razonamientos le planteaban más preguntas.
¿Por qué quería Sebastian recuperar el contacto?
Hasta donde Billy sabía, Sebastian no necesitaba llamar a sus antiguas conquistas para tener compañía femenina, sino más bien al contrario. Por lo que Billy había podido observar, Sebastian evitaba a toda costa repetir los encuentros con sus parejas sexuales. Entonces ¿por qué quería retomar el contacto con Anna Eriksson más de treinta años después?
¿Por qué le había escrito una carta la madre de Sebastian?
Billy había visto solamente el sobre y no el contenido. Pero no conseguía imaginar ninguna razón por la que la madre de Sebastian quisiera mantener correspondencia con una de las antiguas amantes de su hijo, a menos que se hubieran hecho muy amigas. Sin embargo, le parecía inverosímil que Sebastian le hubiera presentado a una de sus novias a sus padres y que hubiera surgido una buena amistad. El propio Sebastian le había confiado que no se hablaba con sus padres desde los diecinueve años, cuando había interrumpido todo contacto con ellos. Sin embargo, la carta era posterior. Era posible, por lo tanto, que la carta de Esther fuera una respuesta. En ese caso, Anna había sido la primera en escribir a la madre de Sebastian.
Pero ¿por qué?
¿Por qué no le había escrito directamente a Sebastian?
Billy tecleó el nombre de Sebastian en Google y abrió el primer enlace que apareció. Wikipedia. Jacob Sebastian Bergman, nacido en 1958. Una breve introducción y, a continuación, una cronología. En noviembre de 1979, se había ido a la Universidad de Carolina del Norte, con una beca Fulbright. En 1983 había regresado a Suecia.
Billy se recostó en el respaldo de la silla. Repasó desde el principio la cadena de indicios, tratando de descubrir un punto débil, pero no lo encontró.
En 1979, o quizá antes, Sebastian mantiene una relación con Anna Eriksson. Poco después, la mujer intenta ponerse en contacto con Sebastian, pero no lo consigue, porque para entonces él se ha ido a Estados Unidos. Le escribe a la madre, Esther. La madre de Sebastian le contesta, pero el servicio de correo le devuelve la carta. La guarda y Sebastian la encuentra al cabo de muchos años. Por su contenido, Sebastian decide que debe localizar a Anna Eriksson.
¿Por qué?
¿Qué decía la carta?
Tenía que ser algo importante para que Sebastian se tomara el trabajo de buscar a Anna Eriksson treinta años más tarde. ¿La habría localizado? Billy no recordaba que Vanja o Sebastian hubieran mencionado alguna vez ese encuentro.
¿Por qué?
¿Qué le escribe una mujer a un hombre con el que ha mantenido una relación?
¿Le dice que se siente desgraciada y le pide que vuelva?
¿Le dice que se siente muy feliz y espera que se arrepienta de haberla dejado?
¿Habría respondido la madre de Sebastian a ese tipo de cartas? ¿Habría contestado a cualquier carta que le enviara una exnovia de su hijo? ¿Por qué no se la remitió a Sebastian, a su dirección de Estados Unidos? Por otro lado, si hacía tiempo que no tenía ningún contacto con él, era posible que ella tampoco supiera su dirección.
¿Habría escrito Anna Eriksson para decir que padecía una enfermedad de transmisión sexual?
¿Para anunciar que estaba embarazada?
Billy se detuvo y se quedó mirando fijamente sus anotaciones. ¿Qué sabía con certeza, aparte de sus teorías sobre la carta?
Que Sebastian se había ofrecido para cambiarse por Vanja cuando Hinde la tenía secuestrada.
Que había hecho todo cuanto estaba a su alcance para volver a trabajar en la Unidad de Homicidios.
Que había decidido acompañar a Vanja a Estocolmo en cuanto se había enterado de que tenía un problema.
Y sabía una cosa más. Sabía que Vanja había nacido en julio de 1980.
Se sobresaltó al oír que llamaban a la puerta. Sin darle tiempo a reaccionar, la puerta se abrió y apareció Jennifer, con una amplia sonrisa que le iluminaba la cara.
—He encontrado a Patricia Wellton.