Muertos prescindibles

Muertos prescindibles


Sentada en el asiento trasero

Página 86 de 110

Sentada en el asiento trasero de un coche que acababa de girar a la izquierda tras salir del garaje subterráneo de la policía en Kungsholmen, Jennifer no salía de su asombro por la rapidez con que a veces se precipitan las cosas.

Media hora antes, Billy había recibido la visita de un hombre gordo con barba, vestido con una cazadora beis que le sentaba como un tiro. Lo había hecho pasar y se lo había presentado a Jennifer como Morgan Hansson, un compañero de la sección de informática. Pero el hombre prácticamente no la había saludado y había insistido en hablar con Billy a solas.

Cinco minutos después, Billy salía corriendo en dirección al despacho de Torkel y al poco tiempo todos estaban congregados en la sala de reuniones. Todos, menos Vanja. Nadie sabía dónde estaba, ni tampoco contestaba al móvil, pero solamente Sebastian pareció preocuparse por su ausencia. Los demás seguían con atención la explicación de Billy, que delante de la pizarra les estaba contando que Morgan había buscado en las copias de seguridad del sistema informático, por hacerle un favor a una colega, y había encontrado un nombre que previamente había sido eliminado de un archivo. Morgan le había pasado la información a su colega, que a su vez se la había transmitido a Lennart Stridh, de «Investigación criminal».

—Sabéis que ha muerto, ¿no? —intervino Jennifer, sin saber muy bien si el dato era relevante, ni si sus compañeros estaban al tanto de las últimas noticias—. Murió en accidente de tráfico, hace apenas unas horas.

Los demás asintieron. Ya lo sabían. Billy continuó.

—El informe se refería a la desaparición de dos hombres tras una denegación de asilo. Hamid Khan y Said Balkhi. La policía de Solna recibió la orden de dejar de investigar y la SÄPO pasó a ocuparse del caso. El responsable: Adam Cederkvist.

Se hizo un silencio en la sala. Lo que acababa de decir Billy era tan increíble que Ursula se vio obligada a preguntar:

—¿Te refieres a nuestro Adam Cederkvist?

Billy asintió.

—Pero ¿cómo encaja esto con la familia que murió en las montañas de Jämtland? —preguntó Jennifer.

—No lo sé, pero Lennart Stridh averiguó el nombre ayer y hoy está muerto.

—¿Por qué estaba interesada la gente de «Investigación criminal»? —inquirió Torkel.

—Morgan no lo sabía.

—¿A qué colega estaba ayudando?

Alrededor de cinco minutos después, Anitha Lund estaba sentada ante ellos y les aseguraba en tono indignado que conocía sus derechos y que no pensaba decirles nada. Un minuto más tarde, tras una tranquila conversación con Torkel, había cambiado de opinión.

Solamente sabía que la mujer de Hamid Khan, de nombre Shibeka, se había puesto en contacto con Lennart. Anitha se había interesado en el caso al ver que el nombre de la persona de contacto en la SÄPO había sido eliminado del documento original.

—¿Cuándo fue eliminado ese nombre?

Anitha les dijo la fecha: apenas unos días después del hallazgo de los cadáveres en la montaña.

Dos minutos más tarde, tenían el papel que Lennart le había dado a Anitha y la dirección de Shibeka Khan. Y ahora Billy estaba saliendo de la rotonda, al final de Rålambshovsleden.

Llegarían a Rinkeby al cabo de menos de quince minutos.

Ir a la siguiente página

Report Page