Mis ganas ganan
22. Bienvenida a la familia
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Capítulo 22

Bienvenida a la familia
Cada momento que te hace sonreír es un regalo maravilloso que te da las fuerzas que necesitas para seguir viviendo y al pie del cañón.
Durante días solo existe un tema de conversación en mi casa: Nora, nuestra nueva perrita. Aunque aún queda tiempo para que podamos darle la bienvenida, estamos todos tan desesperados por tenerla ya entre nuestros brazos que terminamos por preguntarle a la familia que la está cuidando ahora si podríamos tener la oportunidad de ir a hacerles una visita... En la situación en la que estamos, con el covid, podría ser complicado, ¡pero por suerte dicen que sí, que ningún problema!
Cuando mi Norita apenas tiene un mesecito, gracias a la conversación que mamá, Emi y yo tuvimos con la familia, tenemos la maravillosa oportunidad de viajar hasta Almonte para verla por primera vez y darle los primeros de los muchos mimos nuestros que recibirá.
Durante todo el viaje en coche hasta Almonte, que no nos queda demasiado lejos, solo tengo dos humores: estar callada y concentrada en mi música, intentando lidiar con el subidón de energía que me ha dado la noticia, y hablar por los codos de todas las cosas que quiero hacer con mi nueva perrita, de todos los lugares a los que la quiero llevar de paseo... ¡Ya estoy enamorada y todavía no la he visto!
Pero cuando llegamos al fin a la casa de la familia que está cuidando de Nora y de sus hermanitos... el amor a primera vista se hace real. Es diminuta (casi parece una cría de cobaya), una pelusilla marrón llena de energía que viene corriendo hacia mí y empieza a dar vueltas a mi alrededor, oliéndome y acostumbrándose a mí. Cuando la cojo en brazos (pesa tan poquito que parece una muñeca), me da un lametón en el pómulo y luego se acurruca contra mi pecho.
Las lágrimas vuelven a acudir a mis ojos, y en esta ocasión no hago ningún esfuerzo por contenerlas. No puedo ni empezar a describir toda la alegría y la vida que ha traído Nora a nuestras vidas desde el minuto cero.
Un mes más tarde (¡el más largo de toda mi vida!), volvemos a Almonte, esta vez para traer a Nora a nuestra casa para siempre. Y qué privilegio poder contar con mi Norita en la familia. Si empecé el 2019 llorando, di comienzo al 2020 despidiéndome del cáncer y ahora parece que las cosas solo pueden ir a mejor...