La luz que no puedes ver
Diez: 12 de agosto de 1944 » El armario
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EL ARMARIO
Von Rumpel se tambalea frente al enorme armario, revuelve la vieja ropa que hay en el interior. Chalecos, pantalones de rayas, camisas de chambray con el cuello alto y las mangas cómicamente largas comidas por las polillas. Ropa infantil pasada de moda desde hace décadas.
¿Qué es esta habitación? Los grandes espejos de las puertas del armario están cubiertos de manchas negras del tiempo. Hay unas viejas botas de cuero debajo de una pequeña mesa y una escobilla colgada de un gancho. Sobre la mesa se ve la fotografía de un niño sentado en una playa al atardecer.
Al otro lado de la ventana rota, pende una noche sin viento. Las cenizas flotan a la luz de las estrellas. La voz que se filtra a través del techo se repite… Niños, el cerebro está envuelto por una oscuridad total… Pero a pesar de eso el mundo que construye… Lo hace cada vez más bajo como si la batería se estuviera acabando. La lección se ralentiza como si el joven estuviera exhausto hasta que de pronto se detiene.
El corazón de Von Rumpel galopa. Siente que está perdiendo la cabeza. Con una vela en una mano y la pistola en la otra, se vuelve a acercar al armario. Es lo bastante grande como para que alguien quepa en él. ¿Cómo consiguieron subir esta cosa monstruosa hasta la sexta planta?
Acerca la vela un poco más y ve entre las sombras de las camisas lo que se le pasó por alto en la primera inspección: huellas en el polvo. De dedos o rodillas, o ambos. Con la culata de la pistola aparta la ropa. ¿Qué profundidad tiene?
Se inclina hacia el interior y al hacerlo escucha una campanilla, dos campanillas gemelas que suenan arriba y abajo. El sonido le hace echarse para atrás y se golpea la cabeza contra el techo del armario. La vela cae al suelo y Von Rumpel aterriza sobre su espalda.
Observa cómo rueda la vela con la llama hacia arriba. ¿Por qué? ¿Qué curioso principio obliga a la luz de una vela a apuntar siempre hacia el cielo?
Cinco días en esta casa y no ha encontrado ningún diamante. El último puerto controlado por los alemanes en Bretaña está casi perdido y con él el Muro Atlántico. Ya ha vivido más de lo que predijo el médico, y ahora ¿el tintineo de dos campanillas? ¿Es así como llega la muerte?
La vela rueda lentamente. Hacia la ventana. Hacia las cortinas.
Escaleras abajo la puerta de la calle cruje al abrirse. Alguien entra.