La apropiación del concepto de plurilingüismo

La mayoría de la gente que usa Twitter consulta los temas de los que más se habla a través de la pestaña de tendencias o trending topics. Son esas palabras que todo el mundo ha visto con una almohadilla delante (o hashtag, como se dice en Twitter). En esta pestaña de la aplicación vienen ordenadas 10 palabras o expresiones cortas precedidas de esta almohadilla, y están ordenadas por orden de relevancia; y si lo que se usa es un navegador de ordenador u otro tipo de programa te pueden venir hasta 100.
Como Twitter es una red social de microblogging muy usada por periodistas, políticos y otros colectivos que se mueven en el mundo de la información, viene muy bien para saber qué está pasando por el mundo en todo momento. Es más, no es inhabitual que los usuarios de Twitter se enteren antes de todo por esta red social que por cualquier otro medio, y que se enteren antes que la gente que no usa Twitter.
Algunos usuarios de Twitter son más hábiles que otros porque les gusta más este mundillo; y estos, como digo, no solo usan la aplicación del móvil, sino que pueden tener distintas aplicaciones (forks) para manejar varias cuentas y, además, saben hacer búsquedas potentes para encontrar la información que necesitan (Twitter analytics, etc.). En el fondo no es tan complicado.
Por ejemplo, si alguien quiere saber el perfil de las cuentas que usan una palabra específica es suficiente con tener cuenta en TweetDeck o TwitterFall para ver todos los tuits -o casi- que se están lanzando en un determinado momento con esa palabra. Solo tienen que abrir una columna nueva con esa búsqueda.
Pues bien, eso es lo que llevo yo haciendo desde hace unos días con las palabras «plurilingüismo» y «plurilingüe», así, en castellano. Como se trata de un asunto que me interesa y del que sé bastantes cosas (podéis ver este post si os interesa también el tema) he abierto una de estas columnas en TweetDeck y veo cómo desfilan hacia abajo todos los tuits que contienen este término y, ¡oh, sorpresa!, casi todos los tuits hacen referencia al monotema clásico peninsular de que si el catalán y el español se pisan o se dejan de pisar, y cosas por el estilo. Y lo hacen refiriéndose al «plurilingüismo».
También me aparecen algunos tuits de cuentas de institutos o colegios gallegos que promocionan su «plurilingüismo» porque en sus centros se enseña español, gallego e inglés (tres lenguas, pero solo una extranjera). Cuentas vascas ya veo menos.
Como podéis imaginar, esto sucede cuando la búsqueda se hace con el termino «plurilingüismo» en español. Si pongo en Twitter el equivalente francés plurilingüisme (aunque creo que en catalán se escribe igual), o el inglés plurilingualism, este monotema de las lenguas peninsulares se diluye y aparecen más referencias a la interculturalidad entre naciones y al aprendizaje de lenguas extranjeras.
Todos sabemos que hay una parte de la población que ya está bastante hastiada con este asunto (y no por eso les parece menos bello el gallego, catalán, etc. ni tampoco lo desprecian sino que creen que deben ser protegidos y cuidados. A mí particularmente el gallego me parece bellísimo, por ejemplo); y, como podéis imaginar, muchos lingüistas también estamos bastante cansados porque vemos que en nuestro terreno predomina la política en lugar de la ciencia y el sentido común.
Pero, ¿qué es realmente plurilingüismo?
Como digo siempre, a mí la política me da igual, no entiendo de colores, pero desde una perspectiva lingüística esta apropiación del concepto de plurilingüismo es sumamente nociva y oculta algunas cosas, y explico seguidamente por qué:
1 - En primer lugar, -y admito que esto que voy a decir puede parecer que tiene cierto tinte político, pero solo porque menciono la legislación europea- al contrario de lo que sucede en los Estados Unidos de América, los "Estados Unidos de Europa" (nótese el retintín con el que aludo a Europa) son una asociación de países que, aun teniendo cosas en común, son distintos y tienen lenguas distintas. La diversidad lingüística es, por un lado, una riqueza cultural (tal y como reconoce la Constitución Española), pero también ha sido siempre un problema para cohesionar un territorio, y esto es algo que ya sabían los monarcas y gobernantes en los siglos anteriores cuando obligaban a aprender una u otra lengua porque era la lengua del reino de turno. De hecho, se dice que en Francia se hablaban, no hace mucho, más lenguas y dialectos de los que se hablan hoy en España, y en una guerra se dieron cuenta de que los soldados que venían de regiones periféricas no entendían las órdenes de los oficiales de París, y que esto motivó a Jules Ferry en su lucha por la escuela pública y nacional (también se dicen cosas parecidas de Carlomagno, que reinó mucho antes).

Puede que sea una leyenda urbana esto que acabo de decir, (no lo sé aunque algún día lo investigaré), pero significa en el fondo que la(s) lengua(s) es muy importante para cohesionar un territorio. Como decía Umberto Eco, «una lengua es un dialecto con un ejército».
¿Cual ha sido la solución europea para intentar resolver este enorme problema frente a un mundo cada vez más globalizado, con grandes potencias que también nos venden su idioma? Referirse al plurilingüismo desde una perspectiva doble: la primera, como he mencionado anteriormente, protegiendo la diversidad cultural. Esto es lógico porque sí es verdad que existen algunas lenguas que tienen muy poquitos hablantes y que pueden verse amenazadas con el tiempo, o lenguas cuyos hablantes podrían verse discriminados. Pero la segunda perspectiva no es menos importante, y es esta: conocer recíprocamente la lengua de nuestros socios y vecinos europeos para que todos los ciudadanos de Europa puedan comunicarse en su lengua materna y, al menos, en dos lenguas más; y esto hace más referencia al aprendizaje del español en Francia, Alemania, Italia, del francés en España, Italia, etc. que a las lenguas minoritarias (que respecto a esto también habría que ver con más detalle cuándo una lengua es minoritaria y está en peligro).
2 - En segundo lugar, aunque algunas personas y entidades utilicen con ambigüedad este término haciendo referencia a solamente dos lenguas, yo y algunos otros creemos que esta consideración es una tomadura de pelo. Cualquiera con dos dedos de frente entiende que «pluri-» o «multi-» hace referencia a varios, a más de dos, porque para hacer referencia a dos lenguas ya tenemos el concepto de bilingüismo. Admito que algunos escritos e incluso el Marco Común Europeo de Referencia de las Lenguas a veces caen en esta ambigüedad, e incluso admito que algunos artículos nos muestran el bilingüismo como una forma de plurilingüismo; pero si lo hacen así es porque sus estudios se suelen centrar en el hecho de que una persona pueda cambiar de una lengua a otra, o que pueda mezclarlas más que referirse con precisión al número de lenguas. Me explico en el siguiente párrafo.
Este uso del término plurilingüismo se da, por ejemplo, cuando dos interlocutores que comparten dos lenguas (pongamos el inglés y el español) las mezclan con frecuencia o incluso uno pregunta en una lengua y el otro responde en la otra. En cambio, multilingüismo hace más bien referencia al uso aislado de cada uno de los sistemas lingüísticos. Es decir, dos interlocutores podríamos compartir dos lenguas, pero cuando usamos una de ellas no la mezclamos con la otra y viceversa.
Esto lo comento porque creo que en España se han venido tergiversando estos términos para acomodarlos a los intereses político-lingüísticos de turno, y a muchos les ha interesado ponerse la etiqueta de «pluri-» simplemente para matar dos pájaros de un tiro: contentar a Europa (como si fueran tontos) y justificarse ante el grueso de la población absorbida por el monotema de las lenguas peninsulares.
En resumen, en España en los medios de comunicación y en muchos ambientes políticos se da mucho bombo al plurilingüismo asociándolo exclusivamente a la protección de las lenguas regionales, o al bilingüismo educativo (en regiones como Madrid) cuando en realidad lo que están haciendo es apropiarse de él. Cada vez que sale este tema en la televisión yo personalmente me imagino a un rey déspota y no tan ilustrado mirando fijamente a la cámara de televisión y gritar «¡Jo sóc el plurilingüisme!».
Nada más. Si quieres saber más sobre este tema y estar al tanto de lo que se cuece en lo que concierne a la enseñanza de lenguas extranjeras te recomiendo que sigas la cuenta de Twitter @SegundaLenguaEx .
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Ciao,