Invisible
EL CHICO AVISPA » Vuelta a clase
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Aquello lo explicaba todo: explicaba que nadie me ayudara nunca, la gente no podía ser tan mala, imposible, tenía que haber una razón por la que nadie viera nada de lo que me pasaba.
Y allí, sobre la cama, aquella tarde fui feliz, muy feliz.
Amanece sobre un chico que por fin tiene una razón capaz de explicar la parte oscura del ser humano: es invisible.
Por eso en casa nadie ha notado que en su cuerpo ya no hay ilusión, que su rostro solo dibuja sonrisas forzadas y que sus ojos casi siempre miran a ningún sitio. Por eso no se han fijado en que jamás se apoya en el respaldo de las sillas; ni se han dado cuenta, tampoco, de que cada vez sobra más pan porque los bocadillos cada día son más pequeños.
Fuera, en la calle, en la vida, nadie ve a un chico que sale despacio de casa y llega corriendo a ella, que cierra con fuerza la puerta para dejar al otro lado todos sus miedos; nadie ve a un chico que espera al último minuto —justo antes de que se cierre la verja exterior del instituto— para salir de detrás de un árbol o del interior de un garaje. Nadie se ha dado cuenta tampoco de las marcas de tiza que suelen aparecer a media mañana sobre su espalda.
No lo ve ningún padre, ningún alumno, no lo ve el conserje, ni siquiera el policía que da paso en el cruce que hay enfrente. Nadie ve al chico que entra el último al instituto y sale el primero.
Un chico que ha olvidado andar porque ya solo sabe correr: corre por los pasillos antes y después del recreo, entre las clases, por el patio al finalizar el día, por la calle en dirección a casa…
Un chico que ha conseguido, por fin, ser invisible.
Lo que él aún no sabe es que no ha sido mérito suyo, en realidad lo ha conseguido gracias a todos los demás, a todos los que le rodean.
Y mientras todo eso ocurre, una profesora ha visitado varias veces un despacho al que no tiene permiso para entrar. Lo ha hecho a escondidas, buscando algo que calme al dragón.
Tras hurgar en varios cajones, en armarios, incluso en el ordenador… por fin lo ha encontrado: un historial al que no debería tener acceso pero que al final ha visto.
Ha continuado mirando en distintas fuentes hasta que por fin ha averiguado cosas que no sabía: no sabía lo de su operación, no sabía que hubo un año en que prácticamente no fue al colegio y, por supuesto, no se había dado cuenta de que le faltaba medio dedo.
A la semana siguiente, ocurrió algo muy raro en la clase de literatura. La profesora entró en silencio, cogió una tiza y comenzó a escribir una palabra con las letras más grandes que habíamos visto nunca, una palabra que ocupaba toda la pizarra.