Hoyos
Primera parte. Próxima parada: Campamento Lago Verde » 11
Página 14 de 56
11
STANLEY regresó a su hoyo. Qué injusticia. El señor Peraski había dicho que su fósil era interesante. Pegó un golpe en el suelo con la pala y arrancó otro pedazo de tierra.
Al cabo de un rato, se dio cuenta de que Rayos X se había acercado y le estaba observando.
—Eh, Cavernícola, tengo que hablar contigo un momento —dijo Rayos X.
Stanley dejó la pala en el suelo y salió de su hoyo.
—Oye, mira —dijo Rayos X—, si encuentras algo más me lo das a mí, ¿vale?
Stanley no sabía qué decir. Rayos X era claramente el jefe del grupo y Stanley no quería ponerse a malas con él.
—Tú eres nuevo, ¿no? —dijo Rayos X—. Yo llevo aquí casi un año y nunca he encontrado nada. Entre tú y yo, no tengo muy buena vista. Mira, esto no lo sabe nadie, ¿sabes por qué me llaman Rayos X?
Stanley encogió un hombro.
—Es por mi nombre, Rex. R y X. ¿Lo coges? Estoy demasiado ciego para encontrar nada.
Stanley intentó comprenderlo.
—Lo que digo —continuó Rayos X— es que ¿por qué vas a tener tú un día libre cuando acabas de llegar? Si le van a dar un día libre a alguien, debería ser a mí. Es lo justo, ¿a que sí?
—Supongo que sí —dijo Stanley. Rayos X sonrió.
—Eres un tío legal, Cavernícola.
Stanley cogió su pala.
Cuanto más lo pensaba, más se alegraba de haberle dado la razón a Rayos X. Si iba a sobrevivir en el Campamento Lago Verde, que Rayos X pensara que era un tío legal era más importante que conseguir un día libre. Además, de todas formas no esperaba encontrar nada. Probablemente no había nada «interesante» por ahí, y aunque lo hubiera, él no se distinguía precisamente por su buena suerte.
Dejó caer la pala con fuerza y la levantó llena de tierra. Se puso a pensar que era un poco raro que Rayos X fuera el jefe del grupo. Desde luego, no era el más grande ni el más fuerte. De hecho, sin contar a Zero, Rayos X era el más bajito. Sobaco era el más grande. Puede que Zigzag fuera más alto que Sobaco, pero solo por el cuello. Y, sin embargo, Sobaco y todos los demás parecían dispuestos a obedecer a Rayos X en todo lo que les pidiera.
Stanley seguía cavando y de repente se le ocurrió que Sobaco no era el más grande. Él, el Cavernícola, era el más grande de todos.
Se alegraba de que le llamaran Cavernícola. Eso significaba que lo aceptaban como miembro del grupo. Y si lo hubieran llamado Vomitona se habría alegrado igual.
Todo aquello le parecía asombroso. En el colegio, los chulos como Derrick Dunne solían meterse con él. Pero si Derrick Dunne se hubiera topado con cualquiera de los chicos del campamento, se habría muerto de miedo.
Mientras cavaba, Stanley se imaginó qué pasaría si Derrick Dunne tuviera que pelearse contra Sobaco o Calamar. Derrick no tendría nada que hacer.
Se imaginó qué pasaría si se hiciera amigo de todos ellos y entonces, por algún motivo, fueran con él a su colegio, y Derrick Dunne intentara robarle el cuaderno.
—¿Qué te crees que estás haciendo? —le pregunta Calamar, mientras de una bofetada borra la expresión de chulito de la cara de Derrick Dunne.
—El Cavernícola es nuestro amigo —dice Sobaco, agarrándole por el cuello de la camisa.
Stanley repitió la escena en su cabeza una y otra vez, y en cada repetición veía cómo un chico distinto del grupo D le pegaba una paliza a Derrick Dunne. Aquello le ayudó a cavar el hoyo y a aliviar su sufrimiento. Porque cada punzada de dolor que sentía él, la estaba sintiendo Derrick multiplicada por diez.