En la sombra
Agradecimientos
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Agradecimientos
Dada su extensión, esta lista es toda una lección de humildad para mí.
En lo que a la publicación se refiere, gracias a toda la gente de Penguin Random House, tanto de Estados Unidos como del Reino Unido, empezando, cómo no, por la sabia y paciente Gina Centrello y el supereditor Ben Greenberg (que además es un tío guay en general). Gracias a Markus Dohle y Madeline McIntosh, por su comprensión cuando el calendario cambió no una, sino dos veces. Gracias a Bill Scott-Kerr, Tom Weldon, Andy Ward, David Drake, Madison Jacobs, Larry Finlay, Theresa Zoro, Bill Takes, Lisa Feuer, Katrina Whone, Benjamin Dreyer, Sally Franklin, Catriona Hillerton, Linnea Knollmueller, Mark Birkey, Kelly Chian, Derek Bracken, Kate Samano, Simon Sullivan, Chris Brand, Jenny Pouech, Susan Corcoran, Maria Braeckel, Leigh Marchant, Windy Dorresteyn, Leslie Prives, Aparna Rishi, Ty Nowicki, Matthew Martin, Anke Steinecke, Sinead Martin, Vanessa Milton, Martin Soames, Kaeli Subberwal, Denise Cronin, Sarah Lehman, Jaci Updike, Cynthia Lasky, Allyson Pearl, Skip Dye, Stephen Shodin, Sue Malone-Barber, Sue Driskill, Michael DeFazio, Annette Danek, Valerie VanDelft, Stacey Witcraft, Nihar Malaviya, Kirk Bleemer, Matthew Schwartz, Lisa Gonzalez, Susan Seeman, Frank Guichay, Gina Wachtel, Daniel Christensen, Jess Wells, Thea James, Holly Smith, Patsy Irwin, Nicola Bevin, Robert Waddington, Thomas Chicken, Chris Turner, Stuart Anderson, Ian Sheppard, Vicky Palmer y Laura Ricchetti.
En lo que al audio se refiere, gracias también a Kelly Gildea, Dan Zitt, Scott Sherratt, Noah Bruskin, Alan Parsons, Ok Hee Kolwitz, Tim Bader, Amanda D’Acierno, Lance Fitzgerald, Donna Passannante, Katie Punia, Ellen Folan y Nicole McArdle.
Gracias en especial a Ramona Rosales por su sensibilidad, sentido del humor y maestría; a Hazel Orme por sus esmeradas correcciones; a Hilary McClellen por su arte comprobando datos; a Tricia Wygal por leer con ojos de lince y también a Elizabeth Carbonell, Tory Klose, Janet Renard y Megha Jain. Gracias por el trabajo en equipo.
A mis compañeros del Reino Unido, que se han mantenido firmes a mi lado, que quizá no pudieron percibirlo todo con claridad mientras sucedía, pero que siempre me vieron, me conocieron, me apoyaron —en medio de la niebla—, gracias por todo. Y gracias por las risas. La siguiente ronda corre de mi cuenta.
Doy las gracias y mando amor a los amigos y colegas que me han ayudado a refrescar la memoria o a recuperar detalles importantes perdidos en la bruma de la juventud, entre ellos Tania Jenkins y Mike Holding, Mark Dyer, Thomas, Charlie, Bill y Kevin. A mi familia militar al completo, por desafiarme, estimularme, alentarme y guardarme las espaldas a cada momento. Siempre guardaré las vuestras. Mi especial agradecimiento a Glenn Haughton y Spencer Wright, mis dos sargentos instructores en Sandhurst. Gracias y abrazos a Jennifer Rudolph Walsh por su energía siempre positiva y su asesoramiento apasionado, y a Oprah Winfrey, Tyler Perry, Chris Martin, Nacho Figueras, Delphi Blaquier y James Corden, por su amistad y su apoyo inquebrantables.
Gracias a todos los profesionales, expertos médicos y coaches por mantenerme física y emocionalmente fuerte a lo largo de los años. El doctor Lesley Parkinson, el doctor Ben Carraway y Kevin Lidlow, y también Ross Barr, Jessie Blum, el doctor Kevin English, Winston Squire, Esther Lee, John Amaral y Peter Charles. También Kasey, Eric Goodman y los dos Pete. Mi especial agradecimiento a mi terapeuta en el Reino Unido por ayudarme a desenmarañar años de trauma sin resolver.
Gracias de corazón al Equipo A del frente doméstico, y a la maravillosa cuadrilla al completo de Archewell por su apoyo sin fin. Mi más profundo agradecimiento a Rick, Andrew, los dos Tim, Matt, Jenny y su equipo, y David, por vuestra sabiduría y orientación. Estáis siempre al pie del cañón, sea cuando sea y pase lo que pase.
Gracias a mi colaborador y amigo, confesor y sparring ocasional J. R. Moehringer, que me habló tan a menudo y con tan profunda convicción sobre la belleza (y sagrada obligación) de las Memorias, y a todo el profesorado y los alumnos de la Moehringer-Welch Memoir Academy, entre ellos Shannon Welch, Gracie Moehringer, Augie Moehringer, Kit Rachlis y Amy Albert. Mi especial agradecimiento a Shannon, por sus innumerables lecturas y sus brillantes e incisivas notas.
Gracias destacadas a los hermanos de mi madre, por su amor, apoyo, tiempo y punto de vista.
Sobre todo, mil gracias de corazón y con adoración a Archie y Lili, por dejar que papá se ausentara a ratos para leer, pensar y reflexionar; a mi suegra (alias «abuela»), y a mi increíble esposa, por sus miles de talentos y sacrificios, grandes y pequeños (me falta espacio para enumerarlos). Amor de mi vida, gracias, gracias, gracias. Sin ti no habría sido posible materializar este libro (logística, física, emocional ni espiritualmente). La mayoría de las cosas serían imposibles sin ti.
Y a ti, lector: gracias por querer conocer mi historia en mis propias palabras. Me siento profundamente agradecido de poder compartirla hasta este momento.