El primer lienzo

El primer lienzo


12 de marzo de 2018, 15:15. Valencia

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12 de marzo de 2018, 15:15. Valencia

Aura y Víctor son los últimos en llegar a una sala apagada, silenciosa. Ambos entran en un desfile incómodo de pasos lentos mientras el resto de los compañeros observan sin decir nada.

Es Raúl quien espera erguido frente a la pizarra blanca en la que todavía se puede observar algún detalle del primer caso del asesino de El Bosco.

—Os estábamos esperando —informa el inspector jefe al tiempo que prepara una serie de imágenes en la pantalla gigante que hay junto a la pizarra—. Tenemos que ponernos las pilas.

Los dos agentes se sientan en primera fila. Primera y única, pues el resto del equipo se halla junto a ellos. Daniel, en silencio, asiente con una sonrisa cuando Aura se acomoda junto a él. Leo, en cambio, lanza su mano contra el hombro de la joven para proporcionarle un cálido y fuerte apretón que ella siente casi sin inmutarse.

—Bien, vamos a ello. Primero vamos con Aura y Víctor, antes de continuar con lo que el resto ya sabemos.

Aura se levanta y saca todos los apuntes obtenidos en la entrevista con el experto en arte y profesor Ignacio Nobles.

—Por lo que sabemos, el fragmento encontrado junto al cuerpo de Ricardo Pons hace referencia a Baltasar y podría estar relacionado con la redención, como bien dijo el asesino en su llamada. El cuadro es otra de las obras de El Bosco; se trata de La Adoración de los Magos.

Tras eso comienza a pormenorizar todos los detalles del cuadro mientras el equipo entero escucha con atención.

Es Raúl el que toma la palabra cuando la subinspectora finaliza su discurso.

—Entonces podemos estar ante una nueva oleada de crímenes si cada fragmento está relacionado con un personaje. Hasta ahora tenemos dos fragmentos.

En la pizarra escribe los nombres de Javier Reinoso y de Ricardo Pons junto con una breve descripción del fragmento encontrado.

Javier Reinoso: Virgen sentada en el pesebre. (El ojo que lo veía…)

Ricardo Pons: Baltasar (Eusebio Grillán)

—Bien, según hemos podido investigar, la frase dejada en la habitación de Javier es de Job veinte nueve. El ojo que lo veía ya no lo ve, y su lugar ya no lo contempla más —recita de nuevo el inspector jefe.

—¿Qué puede querer decir con eso? —pregunta Aura, que no puede disimular la punzada que surge en su pecho cuando piensa en el inspector.

—Solo el asesino lo sabe. Desde luego nos está diciendo su pecado. O bien nos está dando algún dato para encontrarlo. Pues, como bien dijo en la llamada, no le corresponde a él acabar con su vida. Eso quiere decir que esa es una pista para encontrarlo. ¿Nobles no dijo nada al respecto?

Aura niega.

—Entonces tendremos que seguir los pasos naturales del caso, y tal vez lleguemos a él. No podemos perder tiempo. —Es Daniel quién se adelanta en esta ocasión. Su rostro ha cambiado durante el último año. Ahora su cabeza no brilla tanto a causa de una pequeña corona de pelo que crece por los laterales. Su rostro también se ha visto más demacrado debido al castigo que la culpa le ha proporcionado. Está más flaco, pálido y alicaído.

—Tienes razón. Sigamos con el caso. Leo ha hecho un fantástico trabajo encontrando a nuestro objetivo. El nombre que El Bosco escribió en su casa.

Leo comienza a teclear sobre su portátil y, en unos pocos segundos, una imagen aparece en la pantalla gigante. Se trata de una imagen en blanco y negro de lo que parece ser un formulario.

—Tengo que decir que me ha costado encontrarlo. Puesto que era un nombre que llevaba fuera de circulación años. He tenido que buscar el último documento en el que aparece su nombre y está fechado en el año 1995 —argumenta Leo sin apartar la vista de su ordenador, cuya pantalla azulada se refleja en el impoluto cristal de sus gafas—. Y no es otro documento que su certificado de defunción.

Todos lo miran perplejos.

—¿Está muerto? —pregunta Víctor.

—Desde hace más de veinte años, sí señor.

—¿Y por qué nos iba a dar un nombre de una persona fallecida? ¿Qué mierda pretende con eso? —investiga, furiosa, Aura. Sus manos se cierran en una dura expresión de ira contenida, clavando sus uñas en las palmas. No es hasta que nota el fuego recorrer su piel que disminuye la presión.

—Conociendo a este asesino, cualquier cosa podemos esperar de él. Hay que saber qué pretende dándonos este nombre, así que vamos a dividirnos.

—Daniel y Leo se encargarán de visitar a los familiares más próximos a Eusebio. Leo ha podido localizar a una de sus nietas. Tendréis que ver si podéis sacar algo que nos acerque al asesino. Aura y Víctor irán a ver a la mujer de Ricardo Pons. Necesitamos conocer más a este hombre. Saber si pasaba por una mala racha, si había accedido a algún extraño trato o si, como nos acostumbra el asesino, tenía algún vicio oculto. Nos vemos aquí a las ocho para cerrar la jornada con las novedades que tengamos.

Comienza de nuevo un rápido desfile de agentes abandonando la sala una vez más. Todos salvo Raúl. Él se queda manipulando el ordenador con el rostro serio, apagado.

Antes de salir de la Jefatura, Aura revisa una vez más su teléfono. Abre el chat de Javier para intentar encontrarlo al otro lado, pero solo obtiene oscuridad como respuesta.

Última conexión: 12/03/2018 14:34

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