El primer lienzo

El primer lienzo


Lugar desconocido. Javier

Página 33 de 57

Lugar desconocido. Javier

No me acuerdo la última vez que oí mi voz, a pesar de que resuena una y otra vez en mi cabeza. En mi mente grito hasta desgañitarme. Hasta quedarme afónico. De todas formas, sigo sin recordar cómo suena mi voz.

Es curioso que siempre que tratamos de recordar a alguien la voz sea lo primero que se olvida. Quizá la mente humana no sea capaz de recordar un sonido de forma exacta.

No es momento para eso. Tampoco quiero gritar. Mi boca está reseca, acartonada y repleta de pequeños cortes que dejan su sabor a hierro oxidado adherido a mi garganta.

La cabeza quiere explotar y comienzo a notar como si mi cuerpo estuviera ardiendo. El corazón se acelera por momentos y apenas consigo pensar con claridad.

Aunque bajo todo ese estruendo que retumba en mi cabeza un traqueteo constante se oye a través de la oscuridad perpetua a la que llevo sometido todo este tiempo. Ya no sé si son días, meses o años.

Una eternidad.

Puedo escuchar un murmullo afónico que atraviesa las paredes, como si alguien hablara a lo lejos. No es él. Sé que no es él, así que intento gritar, pero es imposible. Tampoco me sirve probar a revolverme en mi asiento. Cada movimiento que hago es como si me clavaran un cuchillo en mis brazos y piernas.

Me quedo así, en silencio, aturdido, escuchando cómo las voces atraviesan las paredes sin poder pedir auxilio.

Al fin todo se desvanece de nuevo, aunque no puedo distinguir si son las voces o soy yo, pues mi cabeza vuelve a retumbar con fuerza.

Esa fuerza que ya no me queda.

Ir a la siguiente página

Report Page