El mito del carisma

El mito del carisma


Recursos recomendados

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Recursos recomendados

Libros

Brach, Tara, Radical Acceptance: Embracing Your Life with the Heart of a Buddha, Bantam, Nueva York, 2004. Un gran recurso para la formación emocional. Suelo decir que es «una escuela universitaria para el corazón».

Cialdini, Robert B., Influence: The Psychology of Persuasion, ed. rev., Harper Paperbacks, Nueva York, 2006. [Trad. cast. de la 1.ª ed.: Influencia: ciencia y práctica, Servicio Universidad, Barcelona, 1990.] Considerado la biblia de la influencia, el libro de Cialdini es una lectura obligatoria en la mayoría de programas de MBA.

Frankl, Viktor E., Man’s Search for Meaning, ed. rev., Pocket Books, Nueva York, 1997. [Trad. cast. del original alemán: Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager, Viena, 1946; El hombre en busca de sentido, Herder, Barcelona, 1980/1998.] Una gran ayuda para ganar ecuanimidad; es una lectura que vale la pena para cualquiera que se enfrente a una crisis. Pocos libros pueden ofrecer perspectiva como hace éste (y en tan pocas páginas).

Germer, Christopher K., The Mindful Path to SelfCompassion, Guilford Press, Nueva York, 2009. [Trad. cast.: El poder del «mindfulness», Paidós, Madrid, 2011.] Un gran recurso si quiere centrarse en la autocompasión.

Haidt, Jonathan, The Happiness Hypothesis, Basic Books, Nueva York, 2006.

[Trad. cast.: La hipótesis de la felicidad, Gedisa, Barcelona, 2006.] La mejor ciencia que he encontrado sobre el estudio científico de la felicidad.

Fascinante.

Hayes, Steven C., Get Out of Your Mind and Into Your Life, New Harbinger Publications, Oakland (California), 2005. El mejor libro que he encontrado sobre cómo manejar tu propia mente.

Kabat-Zinn, Jon, Wherever You Go, There You Are, ed. 10.o aniversario, Hyperion, Nueva York, 2005. [Hay dos ediciones en castellano: a) Cómo asumir su propia identidad, Plaza & Janés, Barcelona, 1995; b) Mindfulness en la vida cotidiana: dondequiera que vayas, ahí estás, Paidós, Barcelona, 2009.]

La mejor introducción a la plenitud mental que he encontrado. La introducción y los dos primeros capítulos son todo lo que usted necesita.

Stone, Douglas, Bruce Patton, Sheila Heen y Roger Fisher, Difficult Conversations: How to Discuss What Matters Most, Penguin Non-Classics, Nueva York, 2000. [Trad. cast.: Conversaciones difíciles: cómo hablar de los asuntos importantes, Grijalbo-Mondadori, Barcelona, 1999; Debolsillo, Barcelona, 2003.] El mejor esquema que he encontrado sobre las conversaciones difíciles.

Stone, Hal y Sidra Stone, Embracing Your Inner Critic, HarperOne, Nueva York, 1993. Un gran principio para conocer al crítico interior, de lectura fácil.

Williams, Mark, John Teasdale, Zindel Segal y Jon Kabat-Zinn, The Mindful Way through Depression, Guilford Press, Nueva York, 2007. El mejor de los mejores sobre este difícil tema. Una lectura obligatoria para cualquiera que haya sufrido de depresión o cuyos seres queridos la hayan sufrido. También lo recomendaría a cualquiera en una posición de liderazgo; se asombraría de la cantidad de gente que, en el Estados Unidos empresarial, sufren de depresión.

Recursos online

Visite http://www.CharismaMyth.com para acceder a docenas de artículos gratuitos atestados de herramientas y sugerencias prácticas. Encontrará montañas de recursos descargables, gratuitos, como un cuaderno de ejercicios en PDF, grabaciones de audio de todos los ejercicios de visualización, y muchos más recursos para ayudarle a sacar el máximo partido de este libro.

Contratos como oradora

Con frecuencia, Olivia es solicitada como oradora principal, líder de seminarios y mediadora en los retiros de liderazgo. Para contratarla para una conferencia, puede ver extractos de sus principales conferencias y encontrar más información sobre los temas en que es experta en http:www.AskOlivia.com. También puede ponerse en contacto con ella por e-mail en Olivia@AskOlivia.com.

Coaching y consultoría

Para una experiencia más intensiva o más a fondo, preparada a su medida o a la medida de las necesidades específicas de su organización, también puede explorar el extenso trabajo de coaching y consultoría de Olivia, que ha atraído a clientes como Google, Harvard y Northern Trust. Encontrará más información en http://www.AskOlivia.com.

Resúmenes de los capítulos

1. El carisma desmitificado

Llegar a ser más carismático implica hacer unos sencillos retoques a nuestra conducta. El carisma no exige que seamos extravertidos ni atractivos ni que cambiemos de personalidad. Es una habilidad, una disciplina, igual que practicar un deporte o tocar un instrumento. Exige trabajo, práctica, y el conjunto adecuado de herramientas. Este libro le ofrece las herramientas que necesita, que proceden de muchas disciplinas, desde la neurociencia a la preparación deportiva. Y como interactuamos con muchas personas cada día, tenemos incontables oportunidades de practicar esos conocimientos.

2. Las conductas carismáticas: Presencia, poder y cordialidad Aumentar nuestro carisma lleva aparejadas unas conductas que proyecten un grado mayor de tres cualidades carismáticas fundamentales: presencia, poder y cordialidad. Las tres se comunican sobre todo a través del lenguaje corporal, que no está bajo nuestro control consciente. Es nuestro estado interno (emocional y mental) el que determina el lenguaje corporal. Eligiendo lo que imaginamos y aprendiendo a ajustar nuestro estado mental, podemos asegurarnos de que el lenguaje corporal proyecte más presencia, poder y cordialidad y, por lo tanto, carisma. En cuanto a conseguir carisma, nuestro estado interno es fundamental.

Si acertamos en lograr ese estado interno, el lenguaje corporal y las conductas carismáticas acertadas aparecerán automáticamente. Estar presente —prestar atención a lo que sucede, en lugar de ensimismarnos en nuestros pensamientos— puede rendir unos beneficios inmensos. Cuando mostramos presencia, los que nos rodean sienten que los escuchamos, respetamos y valoramos.

3. Obstáculos a la presencia, el poder y la cordialidadEstar mal afecta a nuestro estado mental e impide que proyectemos presencia, poder y calidez. Repercute en cómo nos sentimos, cómo actuamos y cómo nos perciben los demás. Esto se aplica tanto al malestar físico como al mental; por ejemplo, la ansiedad, la insatisfacción, la autocrítica y la duda de uno mismo.

Trate de prevenir ese malestar haciendo planes por adelantado, a fin de asegurarse de la comodidad de la ropa, el lugar y el momento. Si surge ese malestar, puede hacerle frente (por ejemplo con una técnica mental como la transferencia de responsabilidad), o explicarlo de forma que no sea percibido erróneamente. En todos los casos, ser consciente de que está mal es el primer paso para poder solucionarlo.

4. Cómo superar los obstáculos

Existe un sencillo proceso en tres pasos para enfrentarse al malestar interno y conseguir que su carisma pueda brillar. En primer lugar, elimine el estigma, reconociendo que todos sufrimos las mismas clases de malestar interno, que son totalmente normales y que no hay por qué sentirse avergonzado. Piense en otros que hayan pasado por esto antes —en especial, personas que admire— y véase como parte de una comunidad de seres humanos que experimentan el mismo sentimiento, en el mismo momento. En segundo lugar, neutralice la negatividad asociada a esa experiencia recordándose que los pensamientos negativos no son necesariamente exactos. Por último, reescriba la realidad diseñando y adoptando una interpretación de la situación que le ofrezca un estado más carismático.

5. Cómo crear estados mentales carismáticos

Una vez eliminados los obstáculos, el siguiente paso es crear, conscientemente, estados mentales que le ayuden a proyectar carisma. La visualización, utilizada habitualmente por los deportistas profesionales, es una herramienta extraordinariamente versátil y poderosa para acceder al estado mental acertado.

Practicar gratitud, benevolencia y compasión nos pone en un estado mental que proyecta cordialidad. Y, sorprendentemente, la indulgencia hacia nosotros mismos nos ayuda a acceder a todos los aspectos del carisma. También puede usar los elementos del lenguaje corporal que controla, como la postura y las expresiones faciales, para influir en su estado mental, el cual, a su vez, nutrirá el resto de su lenguaje corporal, iniciando un ciclo positivo. Tal como hacen los deportistas y artistas profesionales, planee un calentamiento gradual que lleve a su actuación más carismática. Antes de acontecimientos importantes, evite experiencias que obstaculizarían su cordialidad y planee, en cambio, actividades que potencien su confianza.

6. Diferentes estilos de carisma

Hay diferentes estilos de carisma apropiados para diferentes personas y situaciones. Describimos cuatro que son prácticos además de accesibles. El carisma de focalización se logra principalmente por medio de la presencia y una buena escucha; hace que los demás se sientan oídos, comprendidos y respetados.

El carisma visionario exige una visión audaz, comunicada con una convicción absoluta; inspira a los demás a creer en ella y a querer ser parte de ella. El carisma de bondad entraña principalmente cordialidad y aceptación y crea una conexión emocional. El carisma de autoridad se alcanza sobre todo a través de la proyección de poder y estatus y lleva a los demás a escuchar u obedecer.

Podemos alternar diferentes estilos de carisma o incluso mezclarlos. Para decidir qué estilo de carisma usar, considere su personalidad, sus objetivos y la situación específica en que está.

7. Primeras impresiones carismáticas

Las primeras impresiones importan. En cuestión de minutos o incluso segundos los demás se forman una impresión de nuestro estatus, personalidad y de muchas más cosas, y esta evaluación filtra su percepción futura de nosotros. La primera impresión empieza con el aspecto y, casi siempre, continúa con el apretón de manos y el inicio de la conversación. Nos sentimos más cómodos con los que son parecidos a nosotros de alguna manera, incluyendo el aspecto y el modo de actuar. Una buena primera impresión puede pesar mucho en nuestro favor, igual que puede costar mucho deshacerla si es mala. Los grandes conversadores hacen que su interlocutor sea el centro de atención y que se sienta bien consigo mismo, porque los demás nos asociarán con los sentimientos que les produzcamos.

8. Hablar —y escuchar— con carisma

Hay técnicas vocales y verbales específicas para proyectar cada uno de los tres elementos del carisma. La presencia se comunica escuchando bien, sin interrumpir, y haciendo una pausa antes de hablar. La cordialidad se proyecta creando asociaciones positivas, evitando asociaciones negativas, y haciendo que los demás se sientan valorados e importantes. El poder se proyecta cuando nos expresamos concisamente, usando metáforas y proporcionando un valor alto. El timbre, el tono y el tempo de nuestro discurso son tan importantes como lo que decimos para determinar qué proyectamos.

9. Lenguaje corporal carismático

La comunicación verbal —lo que decimos— llega principalmente a nuestro lado lógico. La comunicación no verbal —cómo lo decimos— llega principalmente a nuestro lado emocional. La comunicación no verbal crea unas reacciones más fuertes y mueve a los demás a actuar. Por medio del contagio emocional, nuestras emociones pueden propagarse a los demás. Se puede proyectar cordialidad no verbal dominando el espacio físico y personal para que el otro se sienta cómodo, reflejando su lenguaje corporal y estableciendo el contacto visual adecuado. Se puede proyectar poder no verbal usando el lenguaje corporal del «gran gorila» y evitando movimientos innecesarios.

10. Situaciones difíciles

Las situaciones difíciles pueden ser un desafío para su capacidad carismática, pero también le ofrecen oportunidades. Manejar carismáticamente una situación difícil puede representar la diferencia entre hacer un enemigo y hacer un amigo.

La preparación y el enfoque son importantes; elija el momento y el lugar para maximizar la comodidad de los demás y su propio carisma, y esté preparado con medios para mostrar aprecio y empatía. Cuando necesite ganarse a alguien, pedirle su opinión y expresar gratitud por algo que hizo por nosotros en el pasado son buenos medios para alentarlo a racionalizar en nuestro favor.

Cuando dé una información positiva, haga que sea específica y personal; cuando dé una información negativa, haga que sea específica pero despersonalícela.

Todas las herramientas para el carisma que ha aprendido son útiles aquí, en especial las que le ayudan a controlar su propio estado interno.

11. Cómo hacer presentaciones con carisma

Hablar en público puede tener una gran influencia en cómo nos perciban.

Elabore su mensaje con claridad y sencillez, use historias, metáforas y analogías llenas de vida, y céntrese en cosas con las que el público pueda relacionarse. Haga que su presentación sea corta y entretenida. Cuide el valor de cada frase. Elija su atuendo para crear una imagen y una opinión específicas, pero también para estar cómodo. Practique exhaustivamente (incluso ante públicos reales) y elimine sonidos y movimientos innecesarios. Durante el propio discurso, céntrese en el público y no en usted mismo, y no se olvide de hacer pausas y respirar. Use la entonación y el lenguaje corporal para expresar el tipo de poder y cordialidad que quiere proyectar. Limite los gestos superfluos que distraen la atención del público. Haga pausas con frecuencia y deliberadamente para mostrar seguridad y, además, añada dramatismo para tener ocasión de respirar.

12. El carisma en una crisis

En tiempos de crisis, el liderazgo carismático es especialmente importante. Con frecuencia, los demás están más abiertos a este tipo de liderazgo, pero también son más sensibles al humor y las emociones del líder. Conserve la ecuanimidad, compruebe regularmente su estado físico y use las herramientas que conoce para controlar su estado mental. Exprese expectativas altas, y exponga una visión que haga frente a la crisis y tenga importancia más allá de ella. Defina una visión audaz, muestre su confianza en su capacidad para hacerla realidad y actúe decididamente para alcanzarla.

13. La vida carismática: cómo responder al reto

El carisma cambia la manera en que los demás se relacionan con nosotros, y los desafíos acompañan a los beneficios. Atraerá los elogios como un imán, pero también la envidia, y puede que lo juzguen según unos estándares más elevados que a los demás. Y en los niveles más altos, ser carismático puede situarlo aparte hasta el punto de que llegue a sentirse solo. Compartir el mérito, elogiar a los demás y mostrar vulnerabilidad puede ayudar a mitigar estos posibles efectos secundarios. También es posible que los demás se sientan más cómodos con usted en ese momento y se abran de manera que más tarde lamenten o hagan que se sientan avergonzados.

El carisma también puede tener mucha fuerza en un mal sentido. Puede que quieran seguirlo incluso cuando usted se equivoca, que dependan demasiado de usted, o que corran riesgos injustificados debido a su fe en su capacidad para arreglar cualquier cosa. El carisma es una herramienta poderosa que hay que usar responsablemente.

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