El mito del carisma

El mito del carisma


Capítulo 5

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· Piense en cualquier ocasión de su vida en que hizo una buena obra, grande o pequeña. Sólo una buena obra, un único momento de verdad, generosidad o valor. Concéntrese en ese recuerdo durante un momento.

· Ahora piense en un ser, presente o pasado, mítico o real —Jesús, Buda, la Madre Teresa, el Dalai Lama— que pudieran sentir un gran afecto por usted.

Puede ser una persona, una mascota o incluso un animal de peluche.

· Imagine a este ser en su mente. Imagine su cordialidad, su bondad y su compasión. Véalas en sus ojos y en su cara. Sienta cómo su cordialidad irradia hacia usted, envolviéndolo.

· Véase a través de los ojos de esos personajes, con cordialidad, bondad y compasión. Sienta cómo le ofrecen todo su perdón por todo lo que su crítico interno dice que está mal. Usted está total y absolutamente perdonado. Ha hecho tabla rasa de todo.

· Sienta cómo le dan su aceptación de todo corazón. Lo aceptan tal como es, ahora mismo, en este estadio de crecimiento, con todas sus imperfecciones.

Es usted perfecto. En este estadio de desarrollo, es perfecto.

En este estadio de crecimiento, es usted perfecto.

En este estadio de perfección, es usted perfecto.

Con todo lo que hay en su corazón y en su cabeza, es usted perfecto.

· Con todas sus imperfecciones, es usted perfecto.

· Para esta fase de crecimiento, es usted perfecto.

· Lo aprueban plenamente tal como es, en este estadio de crecimiento, en este mismo momento.

Después de hacer el ejercicio Metta, mis clientes suelen informarme de una sensación física de alivio: los hombros caen durante la visualización del perdón, y luego la cordialidad se eleva durante el proceso de autoaprobación. Muchas personas sienten calor en la región del plexo solar. Algunas lo describen como una especie de «exquisito dolor», o dicen sentirse «muy sensibles». No importa lo que experimente, si siente algo, significa que funciona.

Incluso cuando la propia experiencia no da la «sensación» de que esté funcionando, Metta merece la pena debido a los efectos indirectos que produce.

Con frecuencia, aunque el ejercicio haga que nos sintamos incómodos, observará que durante el resto del día está más presente, conecta mejor con los demás, y es más capaz de absorber y disfrutar de los buenos momentos de su vida. Como dice Germer: «Un momento de autocompasión puede cambiar toda su vida. Una serie de momentos así puede cambiar el rumbo de su vida».

Puede usar la visualización Metta en cualquier momento en que sufra un ataque del crítico interior. Como propone Germer, puede pensar en la autocompasión como una defensa contra el propio daño, de la misma manera que se enfrentaría a algo que amenazara a un ser querido.

Los investigadores que empezaron a experimentar con esta clase de visualizaciones con personas muy autocríticas, informaron de «reducciones significativas en depresión, ansiedad, autocrítica, vergüenza y [sentimiento de] inferioridad», al tiempo que notaban un «aumento significativo en los sentimientos de cordialidad y tranquilidad para el yo».11

Si la visualización Metta no le diera resultado, pruebe a colgar por toda su casa o en su despacho, fotografías de personas por las que siente afecto. Estas imágenes podrían ser de amigos o familiares; incluso de figuras públicas que le parece que podrían sentir afecto hacia usted, como el Dalai Lama, Nelson Mandela o cualesquiera otras que estén en consonancia con sus opiniones personales o que lleven cordialidad a su corazón (mascotas y peluches incluidos).

Para nutrir mi cordialidad interna, preparo un «círculo Metta» de fotografías en la zona donde practico cada mañana. También llevo conmigo un librito de frases sabias cuando quiero estar segura de estar en el estado mental carismático correcto. La cordialidad creciente que ablanda el corazón y que siento cada vez que lo hojeo, no tiene precio. Aumenta mi carisma en pocos minutos, haciendo que pase de un estado de preocupación o irritación a otro de calma, confianza y cordialidad.

Una de mis clientes elaboró lo que llama un «libro amable». Cada vez que alguien le dice algo agradable, elogioso o afectuoso, lo anota en el libro. Incluso ha buscado en sus diarios antiguos y ha encontrado auténticas perlas de cordialidad. Dice que cada vez que lo lee, la hace sentirse cálida, segura y querida.

Siente que tiene un equipo de animadoras en la cabeza, que le dan su apoyo durante todo el día.

Cómo usar el cuerpo para influir en la mente

Hasta ahora nos hemos centrado sobre todo en la manera en que la mente afecta al cuerpo: las muchas maneras en que nuestro estado mental y emocional influye en nuestra postura, nuestro lenguaje corporal y nuestra expresión facial. Pero ¿sabía que el proceso también actúa en sentido contrario? Las emociones y el lenguaje corporal están tan entrelazados que adoptar una cierta postura o expresión facial creará, de hecho, los sentimientos correspondientes en la mente.

Igual que sucede con la visualización, donde la imagen correcta creará las emociones y el lenguaje corporal correspondientes, podemos fraguar muchas emociones adoptando el lenguaje corporal correspondiente.

Los investigadores de psicología de Harvard y Columbia descubrieron que los sujetos que adoptan una postura física fuerte y confiada y luego hablan con una voz firme, acompañada de gestos llenos de autoridad, producían, realmente, una reacción bioquímica que les hacía sentirse y parecer más seguros y poderosos.

Por el contrario, los que adoptaban un porte vacilante y sumiso, experimentaban exactamente la reacción bioquímica contraria.12

Exhibir un lenguaje corporal confiado le hará sentirse más seguro; estos sentimientos, a su vez, influirán en su lenguaje corporal, que se adaptará en consecuencia, mostrando más señales de confianza en usted mismo. Esto le dará otro empujón a sus sentimientos, y el ciclo se alimentará a sí mismo. Lo único que usted tiene que hacer es ponerlo en marcha.

Cómo ponerlo en práctica: usar el cuerpo para cambiar la mente Pruebe las siguientes posturas para ver por usted mismo la fuerza con que la postura del cuerpo puede influir en la mente y los sentimientos.

· Primero, adopte el lenguaje corporal de alguien que está absolutamente deprimido. Hunda los hombros, deje caer la cabeza y afloje los músculos de la cara. Ahora, sin mover ni un músculo, pruebe a sentirse real y verdaderamente entusiasmado. Adelante, intente ver si puede crear algún entusiasmo sin moverse. Es casi imposible.

· Ahora haga lo contrario. Láncese físicamente al entusiasmo. Salte arriba y abajo, como si le hubiera tocado la lotería, sonría con una sonrisa de oreja a oreja, agite los brazos en el aire, y mientras hace todo esto, trate de sentirse deprimido. De nuevo, es casi imposible.

A continuación tiene unos cuantos cambios fisiológicos más con los que jugar:

· Para la confianza, la seguridad en usted mismo y para ser capaz de transmitir gravedad, imagínese haciendo el papel de un general del ejército: plántese con las piernas abiertas, saque pecho, ensanche los hombros, manténgase derecho y enlace los brazos a la espalda. Sienta el efecto de esta postura en su interior.

· Para conseguir una subida de energía y cordialidad, póngase erguido, estire las manos tan arriba como pueda, inspire todo lo que pueda —imagine que la caja torácica se ensancha, hasta alcanzar el doble de tamaño—, sonría con la sonrisa más grande que pueda y mire hacia arriba, aguante un segundo y luego relájese por completo.

Puede usar estas herramientas rápidas en casi cualquier situación, en cualquier momento que querría un cambio en su estado interno, tanto si es antes de una importante reunión de negocios como de un encuentro social.

Cuando expliqué esta técnica a una de mis mejores amigas, exclamó: «Sé exactamente a qué te refieres. En Madrid tuve una experiencia que me ha influido desde entonces. Yo la llamo mi momento de Miss Piggy». Cuando Miss Piggy, de El Show de los Muppet, está a punto de salir al escenario y enfrentarse al público, se detiene un segundo, se mira en el espejo, se acicala y luego anuncia: «¡Estoy bellísima!» Y luego, echando atrás los hombros, con la cabeza muy alta, se lanza al escenario para hacer su gran entrada. Mi amiga me contó su propia historia así: Caminaba por la Gran Vía de Madrid; me sentía cansada y sola, tenía hambre, llevaba ropa pasada de moda y era el epítome de la norteamericana fea. La actitud no me ayudaba en nada, así que ¿qué podía hacer? Decidí que era una estrella de cine de incógnito. Me enderecé, eché los hombros hacia atrás, con la cabeza erguida, en la postura que imagino que tendría si fuera un miembro de la realeza. De repente, el vestido que parecía tan fuera de lugar un momento antes me pareció una afirmación asombrosa de moda, algo que todos deberían copiar. Mientras avanzaba por la calle, me di cuenta de que las cabezas se volvían, todas ellas.

Cuando le pregunté la dirección a un hombre, dijo que sería un honor si le permitía acompañarme. Fue extraordinario. En unos segundos pasé de ser una desconocida, fea, anticuada y desgarbada, a ser una estrella que hacía que se volvieran a su paso. Fue algo memorable. Y también ilustrador.

Cuando le digo a mis clientes que los demás los pueden percibir como llenos de poder sólo con que proyecten un lenguaje corporal más lleno de confianza, a veces les preocupa que esa confianza sea algo con lo que se nace o que se adquiere durante la primera infancia. Creen que sólo cambiar su lenguaje corporal sería fingir.

De hecho, podemos conseguir una confianza real en nosotros mismos, además de la percepción instantánea de una mayor autoconfianza, simplemente cambiando nuestro lenguaje corporal. Sí, es cierto que al principio puede parecernos extraño o violento, un poco como montar en bicicleta sin las ruedecillas de atrás. Pero si aplica la técnica, obtendrá resultados. Y si sigue practicando, acabará sintiéndose cómodo. Al final, será una segunda naturaleza.Calentamiento para los momentos claveImagine que se ha estado entrenando para correr una maratón. Ha terminado otras carreras, está en plena forma, está preparado. El día de la maratón, ¿qué haría al llegar a la línea de partida? ¿Se quedaría allí, sin hacer nada hasta que dieran el disparo de salida, y luego saldría lanzado a toda velocidad? Claro que no. Probablemente, haría un cuidadoso calentamiento.

Puede hacer exactamente lo mismo respecto al carisma. Planee un periodo de calentamiento que le permita subir paso a paso hasta el nivel que desea. Cuando quiera asegurarse de una actuación carismática de primera, no espere alcanzar lo más alto de su rendimiento, pasando de cero a un carisma pleno, a voluntad y al instante. No puede depender de la pura fuerza de voluntad para llegar hasta ahí.

De hecho, es importante comprender lo limitadas que son nuestras reservas diarias de voluntad.13

Los investigadores de la ciencia de la conducta han llegado a la conclusión de que la fuerza de voluntad se parece un poco a un músculo que se fatiga dependiendo de lo mucho que lo usemos. Si la explotamos para resistirnos a una tentación o soportar alguna molestia, estará más débil cuando, al cabo de poco tiempo, la necesitemos para otra actividad. De hecho, ejercer la fuerza de voluntad nos fatiga físicamente.14 Es un recurso finito, así pues, actúe estratégicamente respecto a dónde y cuándo lo gasta.

¿Se acuerda de Robert, el ejecutivo impaciente, dotado de gran rapidez mental? Me contó que con frecuencia se irritaba consigo mismo por su incapacidad para tener paciencia con los demás. Observó que cuando durante una conversación o una reunión, pasaba tiempo luchando contra su creciente impaciencia interna, después actuaba peor durante horas. Cuando tenía varias de esas interacciones durante la mañana, su capacidad para ser carismático más tarde sufría claramente.

Le expliqué que cada vez que usaba su fuerza de voluntad vaciaba sus reservas.

Sería mejor que dejara de criticarse y se diera cuenta, en cambio, de que se trataba simplemente de asignar sus recursos de fuerza de voluntad apropiadamente. Le pedí que sopesara cuidadosamente cuáles de esas interacciones diarias merecían que gastara su precioso capital de fuerza de voluntad en ellas. Le recomendé que, en el caso de las interacciones que no lo merecieran, las delegara en un empleado de menor rango, o le pidiera a un colega que se encargara de ellas a cambio de ocuparse de una tarea que agotara menos su fuerza de voluntad.

Veamos cómo se desarrollaría todo esto en la práctica. Digamos que asiste a una cena que podría afectar a su carrera de manera significativa, así que le gustaría ser particularmente carismático. Para optimizar sus posibilidades de serlo al máximo, sabe que necesita entrar en un estado mental de cordialidad y poder. Si durante la cena quiere transmitir una confianza absoluta en usted mismo, cerciórese de que durante el día, y especialmente en las horas anteriores a la cena, no tiene reuniones o interacciones que pudieran hacerle sentir mal con usted mismo. En lugar de presentarse justo para cenar, planee un calentamiento que potencie su autoestima; tome café con alguien que le haga sentir bien respecto a usted mismo, o planee una actividad (practicar un deporte o tocar un instrumento musical) que le haga sentir competente o hábil. Si hay un cóctel antes de la cena, interactúe con las personas que le hacen sentir bien con usted mismo, no con los que le critican o le toman el pelo, aunque sea en broma. Sí, intercambiar bromas puede ser muy divertido, pero déjelo para las noches en que el carisma sea menos crucial.

Igual que un deportista que tiene mucho cuidado de permanecer concentrado la mañana de una gran carrera, cuando necesite ser carismático al máximo, vigile atentamente lo que entra en su mente. Incluso la música que escuche puede influir en su estado mental y emocional. ¿Sabe que escuchar canciones tristes puede hacer que se entristezca? Sea consciente de que todo lo que entra en su mente afecta a su estado interno.

Selecciono mi música teniendo en cuenta tanto el ritmo como la letra y, cuando me preparo para un momento clave, tengo cuidado de elegir canciones que se correspondan con el estado de ánimo que trato de lograr. Tengo música para la autoconfianza, la cordialidad, la empatía y la paciencia. He descubierto que, de verdad, influyen, y mucho. Estas piezas musicales están organizadas como «antes de hablar», «despertador matinal», incluso «antes de las reuniones familiares». (Sí, hablo en serio.) Uno de mis clientes me escribió entusiasmado después de usar la técnica de calentamiento. Dijo: «Acabo de probarlo, ¡y funciona! Por lo general, me siento incómodo en grupos numerosos y pienso en lo desagradable que será esa experiencia. Antes de esta reunión, programé una cena con un viejo amigo y fuimos a dar una vuelta. Me sentía maravillosamente bien cuando entré y vi a otro amigo al que hacía tiempo que no veía, me acerqué y dedicamos unos momentos a ponernos al día, algo que sabía que también me haría sentir muy bien. A partir de ese momento, todo fue pan comido. Varias personas me comentaron que tenía un aspecto muy relajado, que daba la impresión de estar disfrutando. ¡Y así era!»

Otro de mis clientes que da fiestas de manera regular me dijo que, con frecuencia, pone la música que ha seleccionado para la fiesta mientras va preparando el piso. «Me ayuda a subir mi nivel de energía y me pone de humor para hacer de anfitrión. A veces, también lo hago antes de una entrevista.»

La próxima vez que tenga una reunión fundamental, haga el ejercicio del recuadro siguiente para preparar el despegue. Cuando necesite ser especialmente carismático, esta herramienta será un gran refuerzo.

Cómo ponerlo en práctica: calentamiento

Cuando haga el precalentamiento para un acontecimiento importante, siga esta lista para preparar su estado interno y maximizar su carisma.

· Revise su programa de las horas previas al acontecimiento. Piense en cómo le afectarán las actividades y reuniones que ha planeado.

· Si puede, evite cualquier encuentro difícil y busque experiencias que aumenten su cordialidad o su confianza.

· Cree su propia selección de música para el estado interno que le gustaría tener. Puede hacer una lista para la energía y la confianza, otra que le haga sentir cordialidad y empatía, y otra que le inspire calma y serenidad. Este ejercicio es en sí mismo muy divertido, y puede añadir nuevas canciones tantas veces como quiera.

Esto es también un sustituto estupendo de los ejercicios de visualización del capítulo anterior para cualquiera que todavía no esté cómodo con ellos. Se puede usar en lugar de las visualizaciones, o usted puede planear un calentamiento adicional si realmente quiere maximizar su poder carismático.

Digamos que está a punto de discutir una cuestión difícil con alguien que le intimida. Para hacer el calentamiento para la reunión, practique primero mentalmente, visualizando la escena tal como le gustaría que se desarrollara.

Luego pídale a alguien con quien se sienta cómodo que haga el papel del otro con usted. Asegúrese de adoptar una actitud llena de fuerza y seguridad en usted mismo. Imagínese como un general del ejército de cuatro estrellas que pasa revista a sus tropas. Plántese con las piernas abiertas, saque pecho, ensanche los hombros, permanezca erguido y enlace los brazos a la espalda con aplomo.

Practique cómo presentar sus argumentos con voz fuerte y ademanes que impongan.

Cuando tenga una serie de reuniones, llamadas o entrevistas, tanto si son en un único día como a lo largo de una semana, vale la pena programarlas de menos a más importantes, para que pueda practicar, aprender y aumentar gradualmente en destreza y confianza según vaya avanzando. Piense en usted mismo como un deportista que va a participar en partidos eliminatorios o en carreras de preselección.

También puede probarlo con cartas o e-mails si tiene que escribir varios sobre el mismo tema. Redacte los menos importantes primero y acabe con los más importantes. Para cuando haya escrito cuatro o cinco, su cerebro tendrá más práctica y su escritura será más fluida.

Ahora que ha aprendido a acceder al estado mental adecuado para el carisma, ¿cómo puede garantizar que esos cambios vayan a durar? Ahí es donde entra el mantenimiento del carisma. Si alcanzara un nuevo nivel de forma física y quisiera conservarlo, seguiría con su régimen de puesta a punto y adoptaría una dieta sana. No esperaría seguir en buena forma sin acudir regularmente al gimnasio y comer bien. El carisma se rige por los mismos principios: siga siendo carismático mediante la utilización regular de todas las herramientas que ha aprendido en los capítulos anteriores.IDEAS CLAVE QUE RETENER· Crear un estado mental óptimo es crucial para liberar todo su potencial carismático.

· La visualización puede ayudarle a crear el estado mental adecuado y, así, el lenguaje corporal carismático acertado. Para que las visualizaciones sean más efectivas, haga que sus cinco sentidos participen vívidamente en lo que imagina.

· Puede aumentar tanto la cordialidad como la seguridad en usted mismo practicando la gratitud, la benevolencia y la compasión hacia los otros igual que hacia usted mismo.

· Igual que hacen los artistas y los deportistas profesionales, planee un calentamiento gradual para alcanzar el nivel más alto en su actuación carismática. Antes de un acontecimiento importante, evite las experiencias que podrían perjudicar su estado mental, y prepare actividades que aumenten su cordialidad y seguridad en usted mismo.

· El cuerpo influye en la mente. Dele la vuelta a la técnica de visualización y practique adoptando la postura y la expresión facial adecuadas para tener un mayor acceso a casi cualquier estado interno deseado.

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