El abanico de seda
Años de arroz y sal » Hijos
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Tres años después del nacimiento de mi primer hijo, llegó el segundo. Flor de Nieve no tuvo la misma suerte. Quizá ella disfrutara teniendo trato carnal con su esposo, pero eso no dio ningún fruto, salvo una segunda hija que nació muerta.
Tras esa pérdida, le aconsejé que visitara al herborista del pueblo para pedirle que le diera hierbas que la ayudaran a concebir un hijo y aumentaran su fuerza y su frecuencia en el bajo vientre. Poco después me informó que, gracias a mis consejos, su esposo y ella habían encontrado grandes satisfacciones.