Detectives victorianas

Detectives victorianas


Mary E. Wilkins (1852−1930)

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Mary E. Wilkins (1852−1930)

MARY E. WILKINS

(1852−1930)

Mary E. Wilkins fue una autora popular y respetada en su tiempo, que también publicó con su nombre de casada, Mary Wilkins Freeman. Un libro de 1903, Women Authors of Our Day in Their Homes, la describe como «la creadora más delicada y perceptiva de personajes rurales de Nueva Inglaterra que ha escrito en esta generación». Si bien dicho elogio puede pecar de relamido, Mark Twain también proclamaba su admiración por Wilkins y fue la primera en recibir la medalla William Dean Howells, distintivo que concede la American Academy of Arts and Letters a novelistas. Naturalmente, los críticos masculinos la ningunearon por escribir sobre el hogar y la familia y no sobre hazañas masculinas como la guerra y la política.

Wilkins empezó a escribir desde temprana edad. Cuando era aún adolescente, comenzó a publicar poemas e historias para niños; algunos de sus libros posteriores fueron Pembroke y Jerome, a Poor Man. Escribía al tiempo que trabajaba como secretaria personal del escritor y reformista médico Oliver Wendell Holmes padre. Los aficionados a las historias de fantasmas recordarán a Wilkins por su antología de 1903, The Wind in the Rosebush and Other Stories of the Supernatural, que incluía clásicos del gótico norteamericano como «The Lost Ghost» y «Luella Miller», este último un magnífico cuento de vampiros psíquicos. Cabe destacar que nació en Halloween y manifestó durante toda su vida gran interés por los espíritus y los fantasmas. Perdió a sus padres y a una hermana cuando era muy joven, y por sus escritos rondan muchos niños abandonados y maltratados. Sobrevivió al rígido código de una infancia congregacionalista; sin embargo, a pesar de ingresar en el Mount Holyoke College, acabaría recluida en el West Brattleboro Seminary, más conservador.

«El brazo largo» hizo su primera aparición en el número de agosto de 1895 de la revista Chapman’s Magazine of Fiction y dio título a una antología que publicaría ese mismo año la editorial británica Chapman and Hall, esta vez en la colección Chapman’s Story Series: The Long Arm and Other Detective Stories, que incluía también uno de los escasos cuentos del educador y estudioso estadounidense Brander Matthews. Sarah Fairbanks, la protagonista de «El brazo largo», no es detective profesional y no aparece en ninguna otra historia, a pesar de que cuenta con los recursos necesarios como para hacer carrera en el oficio. Un detective masculino se une a Fairbanks, pero no disminuye sus contribuciones a la investigación, que conducen a una confesión bien detallada del asesino.

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