Cicatriz
6. Compraventa
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6. COMPRAVENTA
No, responde, no conserva la caja original. Ya lo indicó claramente en el anuncio: «El artículo se entrega sin su caja original». Los enviará en una caja, por supuesto, perfectamente embalados para protegerlos durante el trayecto, pero no en la suya originaria. Eso no desmerece la autenticidad del producto. El producto es auténtico, se lo asegura al cien por cien. Puede consultar los comentarios de otros clientes previos; todos han acabado muy satisfechos, puntuación de cinco estrellas sobre cinco.
La compradora, todavía reticente, termina aceptando la transacción. Pero tiene prisa, le dice, los necesita para una boda próxima. No hay problema, responde Sonia. Se los enviará en cuanto disponga del justificante de la transferencia. Al cabo de unos minutos tiene el justificante en su correo.
Sonia mira en el armario de Verdú, ahora ya casi totalmente vacío. No encuentra nada que le sirva. Se encarama en una silla y rebusca en la balda superior. Descubre una caja de zapatos en buen estado. La baja y se la lleva al comedor.
¿Dónde tienes el papel de seda?
El niño levanta la cabeza y se queda pensativo, con un Transformer medio roto en la mano. Balbucea. No sé.
Vamos, acuérdate. ¿Dónde lo has puesto?
No sé.
Sonia resopla. Coge varias hojas de papel de periódico que arruga y mete en la caja para hacer un nido. A la mierda, se dice. Lo importante es el contenido. Los mira unos instantes antes de envolverlos. Unos zapatos de salón negros, aterciopelados, de nueve centímetros de tacón, con un remache plateado en la puntera. Revisa la suela, ligeramente ennegrecida por habérselos probado, y rasca con la uña para quitar una pequeña mancha. Alisa la etiqueta con los dedos. Satin pump with asymmetric vamp: solid colour, leather sole, narrow toeline, covered heel. Made in Italy. 295 euros. Los acomoda entre el papel, cierra la caja y la precinta. Luego coge el teléfono.
Oye, voy a tardar un poco en llegar. Tengo que pasarme primero por Correos.
Cierra los ojos mientras escucha la voz al otro lado.
Vale, vale… Escucha, puedo ir antes por ahí. Vemos lo de la abuela. Pero después te quedas con el niño un momento y me acerco a Correos. Si voy sola tardaré menos.
Otro silencio más. Da golpecitos sobre la caja de zapatos nerviosamente.
Sí, mamá. Es necesario que vaya hoy. Es un envío urgente, no puedo retrasarlo más. Luego te explico.
Cuelga y llama al niño. Prepárate ya. No hace falta que recojas. Nos vamos enseguida.
¿Vamos a ver a papá?
No. A papá lo verás otro día.
El niño corre pasillo abajo y vuelve con los zapatos en la mano. Sonia lo sienta sobre sus rodillas para anudárselos.
Listo. Venga, tenemos prisa.
Mira el reloj. Las siete. A las ocho cerrará la estafeta. Apunta la dirección de envío en un papel. Agarra al niño de una mano y con la otra se encaja el paquete en la cadera.
¡Vamos, corriendo!