Boulevard
Boulevard » Capítulo 28
Página 32 de 40
Capítulo 28
Hasley
Una vez más, halé del brazo de Luke intentando que entrara y él soltó un quejido.
—Estás loca si crees que entraré allí —murmuró entre dientes.
—Oh, vamos —supliqué de nuevo.
—Nunca he entrado a una iglesia o, bueno, quizás sí, pero no quiero hacerlo ahora —indicó y ordenó—: Suéltame.
—Lo harás —sentencié y me miró durante unos segundos.
—No sé para qué demonios quieres que entre —bufó—. Pero está bien.
Soltó un suspiro y se liberó de mi agarre, sin rechistar más, entró. Caminó entre el pasillo del lado derecho y optó por sentarse en unos de los asientos del fondo, intenté no decir nada al respecto, al menos había tocado el suelo de la iglesia.
—Es una cita, bobo —articulé mirándole con una sonrisa.
—Entonces; esta es la cita más rara que he tenido en mi vida —confesó en un murmullo.
—Silencio —susurré y besé su mejilla.
Él alzó las manos y miró hacia el frente. Ni siquiera yo tenía idea del por qué lo había traído hasta aquí, pero al menos los dos escucharíamos la misa y de alguna forma esto era gracioso para mí y molesto para él, comenzábamos a molestarnos mutuamente.
Toda la misa pasó entre reclamos y gruñidos por parte de él, aunque en un determinado tiempo todo terminó y Luke salió de allí como si su vida dependiese de ello.
—Weigel, tienes prohibido hacer citas para nosotros —indicó caminando con cierta rapidez.
Rodeé los ojos y traté de seguir su paso detrás, caminaba demasiado rápido para mí, mis pequeñas zancadas a comparación de las suyas era una muy grande diferencia.
—¡Howland! —grité para que se detuviera y lo pudiese alcanzar.
—Esta me las vas a pagar —amenazó mirándome con recelo.
—Me gusta cuando te enojas —vacilé.
Luke me dio una sonrisa cínica y me rodeó, para abrazarme por detrás pasando su brazo por mi cuello, rozó su barbilla por encima de mi cabello haciendo pequeñas cosquillas y causando que yo me removiera.
—Esto es por lo que has hecho.
Y antes que yo pudiera comprender lo que había o al menos hablar, él mordió mi mejilla.
—¡No! —chillé y dio una gran carcajada.
—Y ese es el comienzo.
Sonrió lobunamente, metió sus manos a los bolsillos de sus tejanos y, de nuevo, comenzó a caminar.
??
Moviéndome incómoda entre mis sabanas, una voz cálida sonó cerca de mi oído, ignorando por completo el acontecimiento me enredé más entre mi sabana. Sin embargo, no bastó menos de un minuto cuando sentí mi cuerpo siendo sacudido por alguien tomando de mis hombros.
—Weigel, despierta —dijo en un cantito.
Entreabrí mis ojos con pesadez para ver a una persona sobre mí, quise entrar en pánico hasta que su voz hizo presencia de nuevo, la poca luz que entraba a mi habitación hizo que pudiese verlo. El cabello rubio de Luke desprendía brillo gracias al umbral de la luna, sus ojos se cernían por toda mi cara y una sonrisa se plasmaba en la suya.
—¿Qué haces aquí? —murmuré soñolienta pasando mis dedos sobre mis ojos.
—Acompáñame, vamos —indicó levantándose de la cama.
Aún un poco aturdida, lo miré con el ceño fruncido. Estiré mi brazo hasta tomar mi celular entre mis manos para poder ver la hora. Él debía de estar bromeando.
—¡Son las tres de la mañana! —grité en un susurro—. ¿Esta es tu venganza? ¿Hacer que me castiguen?
—Quizás —dijo cínico—. Aunque eso lo hace más emocionante —sonrió divertido—. Ven.
—¿Cómo entraste? —demandé.
—Tu madre debería cerrar la ventana de la cocina —mencionó dirigiéndose a la puerta, pasó unas de sus manos por su cabello intentando acomodarlo y negué.
—¡Estas demente! —chillé bajo y dio un pequeña risa—. ¡Guarda silencio, Luke!
—Apresúrate, Weigel —ordenó saliendo de la habitación.
Relamí mis labios unas cuantas veces para que pudiese asimilar que Luke se encontraba en mi casa a las tres de la madrugada, había entrado por la ventana y me estaba pidiendo que lo acompañase a no sé dónde. Esto era una completa locura, el chico estaba mal de sus capacidades en estos instantes.
Sin embargo, mi mente echó todo hasta el fondo, y no me pude retractar cuando ya me veía levantándome de la cama e ir directo a mi closet, con rapidez me puse la ropa que tuviese a la mano y haciéndome una coleta fui en busca de Luke, en donde pude encontrarlo de pie cerca de la ventana que se encontraba en la cocina, su anatomía era ceñida por la tenue luz que le aportaba la calle.
—¿Qué estás haciendo? —pregunté entrecerrando los ojos por el ardor que causaba aún el efecto del sueño.
No contestó, solo teniendo como respuesta por parte de él fue ver como salía por ventana, me quedé incrédula ante su acción y estúpida con la pregunta en la boca, pero me sentí aún más cuando crucé de igual manera la ventana, era tan patética en casos donde se involucraba Luke, me estaba insultando mentalmente por ello y ya me veía en frente del chico nuevamente.
Aun ignorándome comenzó a caminar en dirección a la calle y, siendo muy obvio, lo seguí con pasos pequeños. Sí me madre viese esto ahora mismo me estaría encerrando en mi habitación, y aunque había la posibilidad de que me castigara, aquí me divisaba haciéndome camino al rubio. Supe hasta dónde llegaríamos cuando pude observar su motocicleta siendo aparcada sobre la banqueta, aquello podía involucrar una multa.
—¿A dónde se supone que vamos? —inquirí tomando una posición firme cruzándome de brazos pero, una vez más, volvió a ignorarme. Irritada, hablé tajante—: Demonios, Luke, dime.
—¿Ya te he dicho que haces demasiadas preguntas? —En cambio, él, lucía tan divertido y fresco. Metió sus manos a los bolsillos de sus tejanos y prosiguió—. Solo déjate llevar por el momento —pronunció, pero al ver que mi expresión no cambiaba, decidió volver a hablar—. Hey, ¿confías en mí?
Di un gran suspiro y deshice el cruce de mis brazos.
—Luke, lo hago…
—Entonces solo confía, créeme que lo que menos quiero es que te ocurra algo —musitó interrumpiéndome con una mueca en su rostro.
—Está bien —accedí rendida, por consecuencia, él sonrió dejándome ver aquel hoyuelo que tanto me gustaba.
—Sube —me indicó.
Él lo hizo primero para después hacerlo yo de igual manera, pasé mis manos alrededor de su abdomen y enredé mis dedos para poder sentir un poco más de seguridad. Luke dio una pequeña risa cuando coloqué mi mejilla sobre su espalda, y volví a sentir la pequeña vibración de esta.
—Conduciremos lo más lejos que podamos, donde solo estemos tu y yo.
Terminando de decir la oración, aceleró y comenzó a conducir por las calles oscuras y un poco vacías de la ciudad, el aire frío erizaba mi piel, creo que haberme puesto unos shorts no había sido una buena opción, aunque la campera si lo fue. El sereno de la noche caía sobre nosotros aportándonos un poco de sensaciones poco agradables.
Fue un largo recorrido, y lo supe cuando me di cuenta de que estábamos fuera de la ciudad, lo árboles deshojados se mecían, y el único sonido que podía oír era el del viento colisionando contra nuestros cuerpos, así también, el que procreaba el de las llantas rodando sobre el duro pavimento de la carretera.
La moto se fue deteniendo poco a poco, hasta que Luke tuvo que poner su pie para poder sostenerla y bajar el soporte. Dudosa, ante todo, mordí mi labio y bajé de igual manera, él aún seguía en su misma posición.
—¿Ocurre algo? —pregunté dejando que el tono preocupado en mi voz se hiciese presente.
—Se ha calentado el motor. —Me miró con una sonrisa torcida y yo le di una mirada incrédula—. Tendremos que caminar.
—¿Qué? Has de estar de broma.
—Claro que no. Vamos, Weigel —animó bajándose.
—¿Dejarás tu moto aquí? —gesticulé aún sin creer lo que decía.
—Trataré de adentraría un poco más entre los árboles —explicó comenzando a moverla—. Espérame un momento.
Opté por no protestar, tenía la incertidumbre de que si decía si quiera algo, él lo pasaría por alto, eso había estado haciendo desde que me despertó, ignorando mis peticiones y preguntas. No tenía idea alguna sobre qué era lo que intentaba hacer o lograr, pero qué más daba. Mi lado capcioso evaluaba los movimientos del chico, el lugar parecía un sitio demasiado lúgubre, teniendo como raciocinio la sensación de miedo por mi parte.
Si esta era su venganza por hacerlo entrar a la iglesia, estaba en un momentáneo instante desquiciado. Esto podría ser peligroso pero, por supuesto, a Luke Howland no le estaba importando en lo absoluto.
El rubio desapareció de mi vista, y no pude evitar expulsar un jadeo de pánico ante la situación, intentando calmar mis pensamientos exhalé e inhalé varias veces, cuando volví a ver la figura del chico acercarse a mí, sentí de nuevo la sensación lúcida mantener en calma mi respiración y ser.
—Vamos. —Movió su cabeza hacia el frente indicando que caminara con él.
—Siento que en cualquier momento saldrá alguien y nos matará —dramaticé y Luke rio.
—Deja de ver películas mediocres —se burló y pasó su brazo sobre mis hombros.
—Estaré toda mi vida castigada si mi madre se da cuenta.
—Valdrá la pena. —Se encogió de hombros.
—Tal vez —susurré y él rodó los ojos.
??
Dos horas. Habíamos pasado dos horas caminando aquella carretera, y aunque mis pies comenzaban a doler lo pasaba por alto, Luke sacaba conversaciones haciéndome reír, el cielo oscuro comenzaba a aclararse poco a poco y el frío aire dejaba de ser tan tenso.
—¿Pasarás noche buena en tu casa? —preguntó pateando una piedra.
Mecí nuestras manos entrelazadas antes de responderle. Basándome sobre todo lo que mi madre me comento que haríamos en Navidad, le respondí.
—Supongo que sí, mi madre me dijo que haríamos una pequeña cena para las dos. —Me encogí de hombros.
Él solo asintió haciendo un ruido extraño con su boca. En silencio, seguimos caminando sin dirección alguna, el aire que se colaba entre nuestros cuerpos era el juicio de la diminuta brecha que había allí. Fue hasta que Luke decidió romper el —no tan agradable— silencio.
—Hasley… ¿Extrañas a tu padre?
Honestamente no me esperaba una pregunta de tal magnitud, ni siquiera se me había pasado por la mente que Luke se dignase a preguntarme sobre aquel hombre, pero ahora, en lugar de pensar por lo personal que fue esa pregunta, me encontraba divagando sobre la repuesta de ella.
—No sé —murmuré cabizbaja—. Supongo que no… He vivido más de quince años sin él, creo que ya me acostumbré.
—Sé que mi pregunta fue indiscreta, pero necesitaba preguntar, simple curiosidad.
Reí por lo bajo acordándome que esa era la razón por lo cual lo conocí.
Luke se detuvo causando que yo lo hiciera de igual manera, dando un pequeño paso hacia mí, llevó nuestras manos entrelazadas hasta su pecho y dio leves caricias con su pulgar a mi mano.
—¿Y lo has necesitado en algún momento?
Tragué saliva y dejé que un suspiro saliera de entre mis labios.
—Sinceramente sí, hay ocasiones en que necesito un apoyo paternal, a veces me he preguntado cómo se sentirá el amor de un padre.
—Vaya, y yo que huyo del mío —ironizó rodando los ojos.
—Hey, Luke… —Golpeé levemente su hombro con mi mano libre.
—Estábamos hablando de ti —recordó—. Créeme que tu padre perdió a una persona demasiado valiosa.
Sentí como me sonrojaba que tuve la necesidad de bajar la mirada. No me sentía mal o melancólica en estos momentos hablando de mi padre.
—Lo mismo pienso, pero con mi madre —admití tronando la lengua—. La adoro, Luke.
—Y ella a ti —susurró cerca de mi oído—. ¿A qué edad se fue tu padre?
—Justamente cuando yo cumplí los dos años. —Inflé una de mis mejillas y proseguí—. La casa se siente vacía a veces, hay momentos en que mi mamá se siente sola y yo también, pero lo hemos superado juntas.
—Hasley, no estás sola, ¿lo sabes verdad? —Alzó su vista azulada hasta la mía y divagó con sus pupilas mi rostro—. Quizá te sientas así, pero nunca lo has estado, y quiero que tengas en cuenta desde ahora que no lo vas a estar, estoy aquí y siempre lo estaré, solamente para ti.
Sentí mis ojos aguarse y no pude sostenerle más la mirada. Luke llevó mi rostro entre su pecho y murmuró algo que no pude entender porque me encontraba pensando, pensando en tanto. Me daba cuenta en ese instante que Luke daba y hacia todo por mí, desde que nuestros sentimientos se encontraron él trataba de que yo estuviese bien y feliz. Sin que nada me dañara, aunque no siempre podía, admitía que hasta ahora había hecho lo suficiente.
—Prometo ser el hombre que siempre te protegerá —susurró—. Tal vez no sea el último hombre en tu vida, pero sí el primero, y el que te amará más que a su propia vida.
Eso hizo que lagrimeara más y me sintiera la persona más afortunada de este mundo.
—Te quiero… —murmuré entre el lloriqueo.
—Yo lo hago aún más —contestó besando mi cabeza por encima de mi cabello. Se mantuvo unos segundos más así, hasta que volvió a hablar—. Tengo una idea… —canturreó—. Pasaré Navidad con vosotras.
—¿Qué? —solté incrédula—. Estás loco, no puedes dejar a tu madre.
Luke frunció los labios y asintió de mala gana.
—En eso tienes razón, pero… —Limpió mis mejillas que tenían esparcidas unas cuantas lágrimas y continuó—. Voy a tu casa y después me acompañas a la mía, podría presentarte a mi madre, igual a mi hermano mayor y su esposa —dijo con cierta emoción.
—¿Y tu padre? —inquirí una vez que me calme un poco, fruncí mi ceño y él bufó, sabía que no le agradaba la idea y tampoco a mí, pero después de todo, él estaría ahí y era su padre.
—Bien, conocerás al gran Jason Howland. —Blanqueó los ojos y comenzó a caminar de nuevo conmigo a su lado.
—Luke —lo llamé y él hizo un pequeño sonido con la boca indicando que yo continuara—. ¿En serio quieres que tu familia me conozca?
—Por supuesto que sí —dijo con una sonrisa—. Quiero que conozcan mi fuente de esperanzas y felicidad, pero sobre todo a la futura madre de mis hijos.
Mis mejillas empezaron a arder y no pude evitar soltar una gran carcajada, Luke me miró con los ojos entrecerrados y traté de calmarme.
—Ay, Dios —Una vez más, reí—. No empieces con tu futuro prometedor.
—¡Oye! No es un futuro prometedor.
—¿Ah sí? —Arqueé mis cejas y le regalé una sonrisa—. Entonces, ¿qué es?
Luke sin detener nuestra caminata, me miró penetrante y alzó la comisura de sus labios tratando de embozar una diminuta y disimulada sonrisa, para después hablar y dejarme perpleja ante eso:
—Un sueño.