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Boulevard » Capítulo 13

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Capítulo 13

Hasley

—No quiero sonar ridículo, pero estuve esperando esto por mucho —Matthew dijo entusiasmado pasando uno de sus brazos por mis hombros y acercarme a él.

—Igual —confesé en una sonrisa mientras nos adentrábamos al cine.

Era sábado, lo que implicaba mi cita con el chico que me tenía abrazada. Me había pasado a buscar en mi casa, para mi mala suerte, mi madre fue quien abrió la puerta. Lo estuvo interrogando mientras yo ataba una coleta a mi cabello, terminé su «charla» haciéndola a un lado con mi cadera y decirle que no alcanzaríamos la función a tiempo, antes de cruzar la puerta recibí una mirada de advertencia por su parte. Quedamos en no llegar muy tarde, según Matt quería seguir al pie de la letra las órdenes de mi madre.

Nos detuvimos en la parte de las carteleras para poder elegir alguna película que nos interesara, no había alguna que llamara nuestra atención, a él no le gustaban las de acción, y a mí no me agradaban las románticas, llegamos a la conclusión, después de unos diez minutos de suposiciones, que lo mejor sería ver una de terror.

Caminamos hacia la fila, para nuestra suerte, era corta. El chico me empezó a platicar las razones de sus cicatrices que tenía en sus brazos, contándome la anécdota que algunas fueron durante su infancia cuando jugaba con sus primos, y las demás por el fuerte entrenamiento que hacía cuando practicaba para algún juego importante. Matthew era interesante, tenía la facilidad de hablar de cualquier cosa mientras una mueca o sonrisa era estampada en su hermoso rostro. Amaba cuando reía y algunas arrugas se formaban a los extremos de sus ojos.

Él detuvo su charla cuando fue nuestro turno en pedir, una chica de tez blanca con cabello negro y ojos azules nos dedicó una sonrisa de lado, por un segundo pude ver a Luke en una versión femenina. Matthew le dedicó una sonrisa coqueta y sentí un pequeño nudo en el estómago.

«No dramatices», me regañé.

—¡Pushi! ¡Se volvió a atorar la caja! —La chica gritó en un tono aniñado—. ¡Pushi!

¿Pushi? Solté una risita por lo bajo al oír lo gracioso que sonaba el nombre o apodo.

—¡Maldita sea, Jane! ¿Cuántas veces te tengo que decir que no me digas así?

Esto no podía ser real.

Todo tipo de sonrisa, celos o paz en mi interior se esfumó al escuchar esa voz y me sentí decaer cuando el cuerpo del rubio apareció a través de la misma puerta de aquella vez que vine con Zev y salió del sitio hecho una furia por no querer cambiarnos los boletos.

—Pushi… —La chica repitió con una sonrisa juguetona—, la caja se atoró.

Luke le dedicó una mirada amenazadora y se acercó a ella sin rechistar, pero algo hizo que volteara hasta donde yo me encontraba y se detuvo al instante, su boca se entreabrió, y alzó una de sus cejas, arrastró sus ojos con lentitud a Matt y regresó a mí con el ceño fruncido.

—Lárgate, yo me ocupo —ordenó sin quitar su mirada.

La chica no pronunció nada, pero tampoco obedeció. Me acerqué a la caja y puse mis manos encima del mostrador.

—Se supone que hoy no trabajas —demandé.

Estaba molesta con él y conmigo misma, al igual que con Matthew, por haber decidido venir al cine y sobre todo a este habiendo otros en toda la ciudad. ¿Por qué a los Village y no a Luxurs? Cierto. El dinero. Promociones. Economía.

—¿Qué dices? Luke siempre trabaja, ya sea aquí o en los otros cines —La chica, de nombre Jane, intervino poniendo su codo en la barra y mirar al rubio—. ¿No es así, Pushi?

—¿No te dije que te largaras? —escupió dedicándole una mirada asesina.

—Oh, ya veo… —negó unas cuantas veces haciendo tronar su lengua—. ¿No le has dicho que tú…?

—¡Mierda, Jane! —vociferó cabreado.

—Bien. —Jane alzó las manos fingiendo inocencia y caminó de espaldas mostrándole una sonrisa burlona.

Debía conocerlo ya desde hace tiempo para que actuara de tal manera con él, no sabía la relación que tenían ellos dos, y por muy curiosa que me pusiera, tampoco quería averiguar.

Me sentía incómoda al estar presenciando la escena, no entendía por qué mejor no me daba la vuelta para regresar a mi casa y gritar lo tanto que odiaba a Luke y todo a mi alrededor. Al menos sabía algo; no era a la única chica que trataba de tal forma.

—Mmm… —Matthew se hizo notar, dando dos pasos al frente y aclarar su garganta—, queremos dos entradas.

El rubio miró al chico y rodó los ojos de una forma muy grosera, pero fue más grosero lo que a continuación dijo:

—Se me olvidaba que estabas aquí.

—¡Luke! —reprendí.

Matt soltó una risita por lo bajo.

—No te preocupes, Has —dijo, abrazándome—. Luke solo es sincero. —Él sobó mi hombro creando una tensión horrible, la mandíbula del rubio se tensó y bajó su mirada—. Serán dos boletos para Insidious, la siguiente función.

El chico volvió a alzar su mirada, pero ahora una sonrisa maliciosa acompañaba sus ojos. Esa mirada la conocía perfectamente.

—Antes no hubo cambio… —Arrastró las palabras en un canto seco y me miró frunciendo los labios—. Hoy no hay boleto.

Finalizó con la voz dura y firme.

—Eso no… —Matthew intentó intervenir, pero guardó silencio al ver los movimientos del otro chico.

Luke puso sus manos en la barra ejerciendo fuerza poniéndose de pie sobre esta y llamar la atención de las pocas personas. Llevó sus manos alrededor de su boca creando un megáfono con ellas.

—¡Lamento informarles que solo por hoy las funciones no estarán disponibles!

Si mi mandíbula no estuviese sujeta a mi cara, literalmente estaría hasta el suelo. Lo miraba sorprendida y aturdida, pero sobre todo enojada. ¿Qué ocurría en él? ¿Qué demonios sucedía en su maldita cabeza? No podía arruinar mis planes siempre que él quisiera.

Ya. Suficiente. No podía soportar más, había estado aguantando todas sus estúpidas rabietas, pero esta vez rebasó el vaso de mi paciencia.

—¿Qué estás haciendo? —Jane apareció alarmada a lado de él—. ¡¿Estás loco?! ¡Te va a matar mi tío!

—Cierra todo —Luke ordenó con la voz neutra dándose la vuelta.

—¡Luke! —llamé, pero no me hizo caso—. ¡Maldita sea, Howland! ¡¿Qué está mal contigo?! ¿¡Qué es lo que te he hecho!?

—Hasley, detente… —Mi acompañante intentó tomarme del brazo. Falló.

—¡Joder, ven aquí!

—¡Que eres patética! ¡Eso ocurre! —me respondió.

—¿Disculpa? —hablé irónica y eché una risa.

No era la primera vez que me decía así, pero estaba tan molesta que todo en este instante le agregaba otro gramo de enojo a mis ánimos de querer meterle un puño.

—¡Estás mal, muy mal! ¡Necesito hablar con el dueño! —farfullé enojada.

—¿¡Qué crees!? ¡Estás hablando con el hijo de él! —gritó fuerte que sentí su garganta doler.

No intenté responder, mi voz no salía de lo estupefacción en la que me encontraba. No había sido su grito lo que me hizo guardar silencio. La frase lo fue. ¿El dueño? ¿Luke era el hijo del dueño del cine? ¿Cómo es que aquello era cierto? La frase se repitió y no pude armar nada.

Quizás ahora todo tenía sentido.

—¡Mierda! —gruñó y desapareció por la misma puerta de la cual entró.

—Oh, yo lo siento —Jane murmuró, aunque no sentí sincera su disculpa.

Decidí no responderle y salir de aquel lugar lo más rápido que pude olvidando por completo a Matthew. Una vez que estuve afuera maldije todo lo que pude. Estaba tan exasperada que necesitaba hundirme en un poco de agua, era tan fulminante como Luke llegaba a ser tan insoportable, el chico debía tener serios problemas mentales para actuar de tal modo. Un día podía actuar natural y al otro ser un completo ser despreciable.

El chico era peor que una ruleta.

??

Matthew y yo habíamos decidido no mencionar nada de lo ocurrido el sábado a Zev. Me encontraba en la cafetería con los dos chicos, hablaban de algo de lo cual yo no prestaba absolutamente nada de atención, solo veía mover los labios del pelirrojo para después formar alguna sonrisa y ser acompañada de la carcajada de mi mejor amigo a un lado.

Para mi mala suerte, fracasé en mi intento de no pensar en Luke, porque era el nombre y la persona principal que ocupaba mis pensamientos justamente ahora. No asistió a la clase de la profesora Kearney, pasaba cerca de mí ignorándome por completo, intentaba que no me doliera, sin embargo, era algo que no estaba consiguiendo de la mejor manera. Lo más triste de mi caso es que esto no lo podía discutir con Zev porque al parecer solo pronunciaba su nombre y su rostro cambiaba a un gran letrero diciendo que no hablara más.

Estaba claro que Luke por alguna razón se sentía bien, lo decía porque cuando pasaba su mirada se perdía, como si estuviese pensando en algo que no tuviera solución y de lo cual no pudiera librarse, tenía la sospecha de que era algo referente a lo de la noche pasada. De manera que necesitaba saberlo, me preocupaba el tan solo ver su mirada triste y sus ojos sin ningún tipo de brillo que tanto caracterizaba aquellas dos esferas azules del mismo color del océano.

La mano de Matthew pasó en frente de mi cara unas cuantas veces hasta que captó toda mi atención, miré a su rostro donde sus ojos se encontraban entrecerrados y una sonrisa de lado iba acompañada a ellos.

—¿Ocurre algo? —preguntó alzando una ceja.

—Uhmm, no… Nada. —Mi respuesta fue más bien un balbuceo que una afirmación segura.

—¿En qué tanto piensas, Has? —Ahora la voz de Zev preguntó a un lado haciendo que le dedicara una mirada.

—En nada. —Traté de que esta vez mi voz sonara firme para que los dos me creyeran y dejaran de preguntar—. Lo que pasa es que tengo sueño, no he dormido bien. Me desvelé viendo una nueva serie.

—¿Segura? —Zev insistió y yo asentí.

—Ni siquiera has tocado tu comida —Matt demandó, lo miré durante unos segundos para después voltear a ver el sándwich de queso que estaba totalmente entero todavía en su envoltura.

—No tengo hambre.

—¿Te sientes bien?

Odiaba que fuesen tan insistentes, a veces me irritaban que quisiera salir corriendo. Ahora sentía lo que Luke conmigo. Miré de reojo pelirrojo quien me hizo la pregunta y traté de responderle sin sonar tan grosera.

—Lo estoy, no se preocupen…

Mi voz se apagó cuando vi al rubio pasar por las puertas traseras de la cafetería con una bufanda cubriendo la mitad de su rostro y un trapo en su mano, mi sentido de alerta despertó y aquello hizo que mi piel se erizara. Me levanté del asiento recibiendo la mirada de ambos chicos.

—M-me tengo que ir.

—¿Quieres que te acompañe? —Jones se levantó de la silla y lo mire rápidamente.

—¡No! —chillé y me arrepentí—. Dios, solo voy al baño, ¿de acuerdo? Nos vemos luego.

Ignorando los gritos de Zev salí corriendo en dirección por donde pasó Luke, creía que jamás había corrido tan rápido como en ese mismo instante, así como lo hacía, lo necesitaba en deportes donde siempre me hacían correr el doble por ser una de las últimas en terminar las vueltas a la pista.

Una vez que estuve afuera el frío viento hizo contacto con mi piel haciendo que por inercia e instinto me abrazara a mí misma, con la mirada empecé a buscar al ojiazul, pero fue inútil, él ya no estaba ahí. A pesar de eso, no me rendí y mis pies comenzaron a moverse recorriendo todo el patio trasero teniendo la esperanza de encontrarlo.

Di un gran suspiro cuando lo encontré debajo de un árbol que se hallaba retirado de los edificios del plantel educativo, si alguien nos llegaba a ver, esto equivaldría a una suspensión por tres días. Bien, eso no me importaba ahora, empecé a acercarme al chico quien se hacía un ovillo hundiendo su cabeza entre sus rodillas mientras abrazaba sus piernas.

—Luke…

No tenía planeado decir aquello, pero mi voz salió sin siquiera avisar o esperar la orden de mi mente, fue totalmente automático, como si necesitara pronunciar su nombre.

Él alzo su mirada tan rápido que no me dio tiempo de parpadear. Mi corazón se encogió de una manera tan abrupta que sentí la necesidad de tocar mis sentimientos. Sus ojos hinchados y rojos, cubiertos por lágrimas que descendían desde ellos y resbalaban por sus pálidas mejillas, pude ver que su labio lastimado una vez que la bufanda negra dejó de cubrir la mitad de su rostro. Dolió verlo de tal manera.

Sus ojos me miraban de una manera tan indescriptible. El mismo miedo, temor, sorpresa, impotencia, dolor, vergüenza, enojo y de más sentimientos eran transmitidos por medio de aquellos orbes azules que antes brillaban con tanta intensidad.

—¿Qué haces aquí? —Su voz fue como un aludido, sin embargo, no perdió su toque de demanda entre dientes.

—Quería verte —confesé.

No sabía por qué estaba aquí, ni por qué decía tal cosa.

—Yo no, vete —ordenó bajando la mirada hasta sus pies.

—¿Por qué? —Ahora era yo quien seguía de insistente y necia.

—Solo vete —repitió en un murmuro.

Mis pies no accedieron a su petición, al contrario, se movieron acercándose a su cuerpo y con mucho cuidado me arrodillé al frente de él tratando de no tropezar o hacer algún contacto con su cuerpo. Luke alzó la mirada poco a poco y sus ojos se quedaron viendo fijamente los míos, fue increíble como pude ver su corazón roto a través de ellos.

Su labio lastimado temblaba demasiado, no podía descifrar si era por el frío, el miedo, o por el nerviosismo. Me fijé que ya no llevaba consigo el arito negro en él.

—Hasley… —Arrastró sus palabras que fueron arrebatas por un sollozo que escapó de sus labios.

Se aferró aún más a sus piernas y otro sollozo raspó su garganta, al igual que mi corazón.

—No me pidas que me vaya, porque no lo haré —susurré—. No me corras. Yo sé que tú tampoco quieres.

Pasé un mechón de mi cabello por detrás de mi oreja y Luke jadeó dejando que algunas lágrimas bajaran humedeciendo por completo sus mejillas. Dudosa moví una de mis manos hasta la rodilla de él posándola ahí, con mi dedo pulgar hice leves caricias, sabía que eso no lo calmaría, pero quería transmitirle que estaba en ese momento solo para él y para nadie más.

Sentí una pequeña ola de electricidad cuando agarró mi mano entre sus dedos y la apretó aumentando más sus jadeos. Su tacto frío. Las yemas de sus dedos heladas. Fue tan rápido y sorpresivo cuando Luke bajó sus rodillas soltando mi mano para acercarme aún más a él y tuviese accesibilidad a su cuerpo. Me bastó solo un segundo para pensarlo y rodearlo con mis brazos, tan fuerte, haciendo que él enterrara su rostro en la parte de mi cuello y hombro.

Mi pecho dolió cuando sus suspiros eran mezclados con sollozos mucho más fuertes que antes, la piel de mi cuello se humedecía por las lágrimas del chico, pero no me importó en lo absoluto. Solo quería que su dolor parase, no sabía qué era lo que había ocurrido, pero no lo dejaría.

Esta faceta de Luke era tan irreconocible, como lo que sentía yo en esos momentos.

Dificultosamente, me dejé caer en el pasto sin soltar a Luke. Me dolía verlo en tal estado, se veía tan indefenso y lo peor de todo; es que por algunos segundos sentía su dolor quemando mi alma.

¿Podía sentirse un corazón roto por medio de un abrazo?

—Shhh… —susurré acariciando su espalda—. Aquí estoy, no pienso irme.

Aquello hizo que se aferrara aún más a mí y gimiera entre llanto. Levantó un poco su vista dejándome ver de nuevo aquella herida en su labio. Veía a un Luke diferente, uno que demostraba que era humano y algo lo dañaba de una forma tan cruel. En ocasiones llegaba a actuar tan cretino, pero después de todo me demostraba de que estaba hecho.

—¿Qué ocurrió? —pregunté tratando de que mi voz no sonara tan demandante y que lo llegase a incomodar—. Hey, Luke, dime, ¿quién te hizo esto?

—Nadie —musitó—. No fue nadie.

—Cariño, tienes que enfrentar a la persona que te hizo esto. —Llevé mis dedos a su cabello, acariciándolo como si de la porcelana más frágil se tratase—. Y si quieres un apoyo, me tienes a mí.

—No —negó—. ¿Cómo se supone que debo enfrentar a mi padre? —inquirió con ironía amarga. Fruncí el ceño a lo que había dicho y clavé mis ojos sobre los de él—. Ya no puedo fingir que estoy bien, me ha costado hacerlo todo este tiempo, se supone que es mi padre. No le haces daño a una persona que amas, si es que él lo hace.

—¿Él te hizo esto? —repetí desconcertada y horrorizada por su confesión.

Él no volvió a responder, se limitó a bajar la cabeza y volver a sollozar. Lo volví a abrazar lo más reconfortante que pude sintiendo como los pedazos rotos de su corazón punzaban el mío.

¿Su padre le hizo eso? ¿Por qué? ¿Él también era el causante de los moretones de Luke? Descartaba esa idea por el simple hecho de que aquellos no eran creíbles para unos golpes de alguien, estaba segura de que su padre no le hizo esos del brazo, en Luke había algo más. Y temía que la autolesión fuese la respuesta.

—Intento ser lo mejor para él, no molestarlo y no ser una carga de basura, pero todo lo que hago está mal. Nunca puedo llenar sus expectativas. Siempre jodo todo.

El chico no volvió a alzar la mirada y se mantuvo en esa posición. Yo solo permanecí abrazándole, cumpliendo lo que dije de quedarme a su lado. Desde el inicio en que lo conocí sabía que el chico jugaba a ser un incógnito, sin embargo, llegando al día de hoy, descubría más en él.

Aclamaba a gritos con su corazón que todo el daño parase. Es decir, con solo ver detenidamente sus ojos se podía ver todo el dolor reflejado en ellos, aún con el brillo azul que destacaban una parte de él se encontraba oscura y rota. Lo supe, al verlos por primera vez supe que un color como el que poseía él, debía destacar lo suficiente.

Luke era un poco de nada y todo a la vez. Nada es perfecto. Todo es imperfecto. Luke Howland era perfectamente imperfecto.

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