Boulevard

Boulevard


Boulevard » Capítulo 14

Página 18 de 40

Capítulo 14

Hasley

—En mi lista de sueños tengo resaltado que algún día voy a bailar en un centro comercial sin que me importe absolutamente nada —pronuncié con una sonrisa mirando hacia la nada.

—No sé qué es más ridículo, que tengas una lista de sueños o tu sueño —Luke carcajeó.

Estábamos en camino al boulevard, nos habíamos ido del instituto y aunque eso me costaría muchas consecuencias con mi madre, creía por un segundo que por el rubio valdría la pena. Después de lo ocurrido ayer, él y yo nos quedamos en el mismo lugar hablando durante algún tiempo hasta que se calmara y sus ojos dejaran de estar hinchados. La herida de su labio seguía siendo notable, aunque ya estaba cada vez más sano.

—Al menos uno ya se hizo real —presumí con una sonrisa.

—¿Ah sí? Dime, ¿cuál? —inquirió elevando la comisura de sus labios.

—Hacerte reír —confesé.

Por un segundo pensé que su rostro cambiaría por completo a uno serio y sin ganas de seguir escuchándome. Su rostro si cambió, pero en lugar de eso, su sonrisa se hizo más grande causando que su hoyuelo se remarcara con más profundidad.

—Estás demente, Weigel. —Volvió a reír.

—¡Y dos veces! —chillé de emoción.

Nuestras carcajadas se unieron creando un perfecto sonido para mis oídos, sabía que la suya hacía de este momento aún más especial. Él se detuvo intentando recuperar su respiración, una vez que lo consiguió habló:

—Interesante, cuéntame, ¿cuáles son tus otros sueños en esa lista?

—¿Estás seguro? Puede ser que te aburra —advertí—. Te conozco, puedo llegar a aburrirte y termines diciéndome algo déspota.

—¿En qué concepto me tienes? —se ofendió—. Vamos, quiero escucharlo.

—Bien —asentí con la cabeza, tocando mi mejilla con la palma de mi mano—. Practicar paracaidismo y buceo, escribir un poema en sueco, viajar en una furgoneta hippie, ser roseada con polvos de hada, ya sabes, esos que son de colores —enumeraba cada uno de ellos con mis dedos, Luke solo sonreía enternecido, sus ojos tenían una pizca de diversión, me prestaba toda la atención, me escuchaba y eso me hacía sentir feliz—. Crear un columpio como el de Heidi, hacer un muñeco de nieve y dure por semanas sin ser destruido, no dormir durante cuarenta y ocho horas, bañarme en una cascada, me gustaría encender fuegos pirotécnicos…

—Espera —me interrumpió—. ¿Nunca has encendido uno? —Luke preguntó incrédulo, yo negué—. ¡Por Dios, Weigel!

—¡Mi madre los detesta! —me defendí—. Ahora te toca a ti, ¿cuáles son los tuyos?

—Yo no tengo sueños —respondió al instante sin pensarlo.

—¿Porqué?

—¿Para qué tener sueños? Muchos suelen romperse, un sueño es algo que es inventado para tener alguna meta con la cual seguir adelante y darle sentido a tu patética vida, ¿de qué sirve vivir a base de mentiras? Lo sueños fueron creados para ocultar la realidad de uno. Los humanos somos imbéciles y crédulos.

—Uno se cumplió y fuiste tú quien lo hizo.

—Claro —dijo en un sarcasmo—. Qué casualidad que lo tenías en tu lista, ¿no?

—¡Bien! ¿Cómo llamarías tú algo que quisieras cumplir? No sé, como tirarte de un puente o comer una galleta que nunca has probado, ¡sé que tienes algo por ahí! —jadeé irritada.

—En realidad no sé, ¡deja de insistir! —exclamó llevándose las manos a su cara y bufar en forma de frustración.

—Luke… —dije en un canto diminuto tratando de no hacerlo explotar en ira.

—¡Bien! ¡Me gustaría comer un space cake! —Me miró mal.

—¿Qué es un space cake? —pregunté confundida.

—Un pastel con marihuana —habló lobuno.

—¡Oh, solo en eso piensas! —chillé golpeando su hombro causando que él riera.

—Claro que no, también me gustaría nadar con delfines, conducir en una carretera sin ningún destino, cantar tan fuerte sin importar quién me mire, hacer un grafiti que tenga sentido, saltar de un acantilado, ir a un concierto masivo de rock y fumar marihuana en Ámsterdam —terminó en un tono divertido y entrecerré los ojos por lo último.

Seguimos caminando en dirección al callejón mientras hablábamos sobre cosas que salían, Luke respondía algunas de mis preguntas y él hacia otras. Me gustaba como empezábamos a tener una buena comunicación, no era una de las que yo esperaba, pero al menos habíamos avanzado en algo. Llegamos a nuestro destino y nos sentamos en aquel árbol en el que la otra vez estuvimos.

—¿Color favorito? —Luke preguntó tomando una de mis manos y jugar con los dedos de ella.

Me quedé en silencio pensando en su pregunta. Hace algún tiempo le hubiese dicho que el verde, pero por alguna extraña razón ya no me agradaba tanto aquel color, si tuviera que decidir justamente uno ahora, estaba segura de que era el azul, sin embargo, no era cualquier azul, era como el de sus ojos. Me gustaba el color de sus ojos.

—El azul —respondí saboreando la palabra.

Luke me miró durante unos segundos y sonrió.

—Igual es el mío —murmuró desviando su vista hacia otro punto no tan en específico—. Un azul muy especial. —Pude ver que sonrió cuando su hoyuelo se marcó en su mejilla—. Uno que, aunque intentes combinar todos los azules del mundo jamás podrás conseguir igualar.

No sabía por qué, o tal vez sí, pero mis mejillas empezaron a arder y supe que ya habían tomado un tono carmesí que no podía ocultar. Bajé mi rostro un poco apenada por mis propias ideas que giraban en mi cabeza, tomaba un rumbo diferente al que solía tratar. Estaba confundida en mis sentimientos, y es algo que no se puede detener, porque está el querer en positivo al mismo tiempo de forma tan negativa y realmente resultaba frustrante tener que lidiar con ellos.

—Weigel —Luke me llamó causando que volviera mi mirada a él.

—¿Sí? —Asenté mi cabeza con firmeza para incorporarme en una cómoda postura.

—¿Confías en mí? Es que hace un tiempo cuando te lo pregunté dijiste que no y yo creo… creo que dolió.

Él quitó sus ojos de los míos al instante que lo dijo y siguió jugando con mis dedos ahora con entusiasmo, como si estuviese nervioso por mi respuesta o apenado por lo último que pronunció.

Creo que a mí me dolió más que admitiera aquello, porque en realidad en ese instante cuando me lo preguntó apenas lo conocía, y no negaba que hoy en día todavía lo seguía conociendo, pero en el transcurso del tiempo me había mostrado tantas facetas de él. Y verlo llorar fue como la gota que me hizo sentir con la necesidad de quedarme a su lado y ayudarlo. Cuando me hizo aquella pregunta fue tan repentina y justamente cuando hace unos días atrás me gritó lo patética que era; nunca se me pasó por la mente que aquello le haya dolido por la manera en que actuó al instante que le contesté, solo carcajeó en compañía de un excelente desbordando ego.

Me sentí culpable por haberle dicho eso, pero no podía retractarme, yo lo sabía y él igual, no era creyente del arrepentimiento. Pasé mi lengua por mis labios y suspiré entre ellos, observé por unos segundos como jugueteaba con mis uñas mientras con su pulgar hacía leves caricias en la parte inferior de mi mano.

—En aquel entonces no te conocía lo suficiente para responderte con un sí —musité apenas encontré las palabras correctas para responderle.

—¿Y hoy me conoces lo suficiente para hacerlo? —inquirió mirando con una ceja arqueada.

—Creo —titubeé.

—No, no lo haces, aunque no puedo negar que me conoces lo requerido para destruirme —confesó ladeando sus labios—. Puede sonar estúpido, pero créelo.

—¿Destruirte? —reí—. ¿Porqué lo haría?

Él se encogió de hombros evadiendo mi pregunta, soltó mi mano y se levantó del suelo alejándose a una distancia requerida de mí, movió su pie impaciente y se giró dando tan solo tres zancadas y arrodillarse ante mí mirándome con tanta profundidad que pude sentir un choque de electricidad entre nosotros.

—Weigel, ¿te puedo pedir un favor? —preguntó impaciente, su labio volvía a temblar y sabía que estaba entrando en uno de sus ataques de ansiedad.

Sí, fue un dato que igual recogí el día de ayer.

—Claro —hablé en un aludido esperando por sus palabras.

Entreabrió sus labios unos milímetros para poder hablar, pero no dijo nada, podía ver a través de sus ojos que debatía con él mismo en si decirlo o no. Después de unos segundos cogió una de mis manos y la llevó hasta su pecho tan delicadamente que lo sentí temblar.

—Rompe mi corazón si quieres, pero no te vayas. Nunca lo hagas.

Mis labios se entreabrieron y me fijé en cómo sus ojos se cristalizaron, cerrándolos al instante que bajaba su rostro ocultándolo de los míos.

Todo dio un giro tan inesperado que no sabía en qué instante o punto de la vida pasó esto, Luke se volvió tan frágil ante mí como una hoja de papel, en tan solo unos días había estado hablando con él acerca de sus problemas y aunque en realidad no dijese mucho, era lo suficiente para saber que lo que estuviese dañándolo se volvía más fuerte que los abusos de su padre.

No supe que decir en este momento por lo cual solo hice lo que mi cuerpo me dio a reaccionar, quité su mano de la mía, y lo abracé. Luke me lo devolvió.

—No lo haré —prometí.

Puse mi rostro entre su cuello y hombro aspirando su olor, no tenía un olor en específico, y era algo magnifico porque me hacía experimentar olores que solo él creaba, en su ropa todavía se podía sentir el olor del tabaco o marihuana, y por muy molesto que fuese aquello en mis pulmones, podía soportarlo solo por él.

Luke deshizo el abrazo y sonrió a medias, fue una sonrisa melancolía que me hacía sentir terrible. No pude hacer nada más para que estuviera feliz. Hice una mueca y pasé mis dedos por su cabello observando cómo sus raíces eran de un color más oscuro haciendo que luciera como un teñido que se estaba quedando sin tinte.

—¿Tu padre fue el causante de los hematomas que tenías aquella vez que me diste tu suéter? —pregunté.

No me gustaba aprovecharme de su condición en la que se encontraba, pero era la única manera en que podía decirme algo que pudiera entender un poco más sobre él.

Luke me miro serio y luego aflojó su rostro enseñándome uno más relajado, él solo negó con la cabeza, sabía que decía la verdad, sus ojos lo decían.

—No lo hizo él, fue algo de torpeza por parte mía —pronunció con melancolía.

—¿Te autolesionas?

Silencio.

Entendí.

—¿Por qué me mentiste que trabajas solo algunos días?

Luke relamió sus labios y soltó un suspiro.

—Así es, pero mi padre me obliga a ir otros días, es tan insoportable. Desde que mis hermanos y yo éramos chicos, él ya tenía el destino de cada uno planeado, quería que uno de mis hermanos tomara su lugar, pero no se pudo, es por eso que ahora vive cada uno de sus días frustrados jodiendo mi existencia, y creo que lo merezco.

—Claro que no —alenté—. No tiene el derecho de tratarte de tal manera, espero y sepas que eso es un delito.

—Lo sé, pero su hijo favorito no ocupó su lugar porque yo lo arruiné. —Una lágrima se escapó secándola al instante y gimió—. Hasley, no quiero hablar de esto.

—¿Porqué?

—¡Porque no! ¡Porque no me gusta hablar de ello!

—Pero… —me interrumpió.

—Por favor, en serio duele —murmuró.

Me limité a asentir y él solo bajo la mirada, se puso a un lado de mí y apoyó su cabeza en mi hombro, podía oír su respiración, no estaba tranquila. Era un poco rápida con algunas pausas pesadas.

—¿Quieres ir a mi casa? —mencionó de la nada.

—¿Qué? —pregunté confundida alejándolo de mí para verlo a la cara.

—Mis padres no están, te quiero enseñar algo.

—¿Y tus hermanos? —demandé.

Él solo rio amargamente por lo que había dicho y negó.

—Ya no viven ahí —respondió—. Si no quieres ir solo dilo, no tienes por qué buscar alguna excusa.

Mofó levantándose del suelo y comenzar a caminar.

¡Este chico era increíblemente raro!

No me dejaba siquiera pensar en su propuesta, o tener una respuesta coherente, no tenía ni idea del por qué quería que fuese, así como no sabía que le diría a mi madre sobre mi ausencia en el instituto, estaba segura de que esta vez me encerraba en el sótano sin comer, aún sonara tan dramático, porque ni siquiera teníamos uno.

Me levanté rápidamente y corrí en dirección al chico gritando su nombre, cuando estuve cerca de él, lo halé del brazo y él volcó los ojos.

—Está bien —acepté—. Voy a ir, ¿feliz?

—Ok —pronunció frío, me miró serio para darse la vuelta y comenzar a caminar conmigo siguiendo su paso.

¡Oh, por Dios! ¡Quería golpearlo!

Ir a la siguiente página

Report Page