Boulevard
Boulevard » Capítulo 34
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—A veces entierro mi cabeza en una almohada deseando ya no despertar más, dejar de sentir el dolor y el remordimiento, cada noche antes de dormir me hundo en mi jodido llanto con los recuerdos de aquel día en que le dije a mi hermano lo tanto que lo odiaba, lo mal hermano que era, la culpabilidad me carcome y solo quiero ya no ver nunca más el día, pero… —completé, de mis ojos ya descendían algunas lágrimas, de mi garganta salió un sollozo y di una gran suspiro—, pero después… Pienso en todo, y luego me retracto, no quiero irme, no ahora que tengo un motivo para seguir, esperanzas que alguien me dio.
—Entonces termina de recorrer ese camino —habló cálidamente—. Nunca dejes que nadie desvanezca tus sueños, tus metas. Todo lo que quieras, hazlo.
—Lo sé, terminaré mi camino, encontraré la salida, pero le enseñaré a alguien el significado de todas las cosas que estamos creando, aún eso me llevé al olvido, es gracioso, ahora entiendo porque dicen que el amor puede contra todo.
—¿Amor?
—Me han preguntado si estoy enamorado. —Ignoré su comentario dudoso—. Hoy en día esa palabra ya es muy deshonesta y disfrazada por las personas que creen estarlo, perdió el crédito y fe su significado, puedo decir que abordo más que sus defectos, porque ambos somos perfectamente imperfectos y está bien, porque yo la amo y ella a mí, ¿no es así?
Amaba a Hasley y lo haría siempre, porque ella era mi cajón de esperanzas.
Hasley
Los brazos de mi madre eran los que me reconfortaban, los que me mantenían de pie frente al sepelio, a mi lado estaba Neisan, el chico había llegado a mi casa al día siguiente que me dieron de alta, solo guardó silencio y me abrazó susurrando que llorara lo que quisiera, que el alma tenía que sacar todo lo que sentía, sin embargo, no me satisfacía.
Me sedaron cuando fue la velada, no me encontraba en el mejor estado y para evitar seguir dañándome, decidieron que sería la mejor opción para descansar un poco.
Pude ver que del otro lado se hallaban los padres de Luke, su madre era un llanto desmesurado, un muchacho más grande estaba a su lado, tenían un parecido y supuse que era su hijo Pol, también divisé a Jane y a su lado André junto a una castaña que yo desconocía, la mirada de la pelinegra se encontró con la mía y rápido la desvió. No sentía rencor, odio, ni nada. Y no me importaba cuantas veces lo repitiese. Lo único que necesitaba era a Luke.
Caminé dubitativa y observé detenidamente el ataúd, aún no podía creerlo, esto debía ser un mal sueño, Luke no se iría de tal manera, no me dejaría en tal estado, él sabía que sola no sobreviviría.
Saqué del bolsillo de mi saco su collar que me había dado antes del accidente y lo puse encima junto a una rosa.
—Dijiste que llevarías mi sueño —le murmuré—. No creí que fuera tan literal, porque lo estás haciendo, pero no solamente ese, igual lo haces con todos. No quiero cumplirlos si no sigues conmigo.
Quería que la caja se abriera y saliera él con su sonrisa que me hiciese ver su hoyuelo, no me importaba que tan enfermizo y estúpido fuese mi pensamiento, pero no podía aceptarlo.
Alcé mi mirada y se encontró con la de su prima, regresándola al ataúd; suspiré.
—Hasta luego, Pushi.
Me despedí.
Extrañaría que me mirase mal y luego gruñera lo tanto que odiaba eso.
El ardor se hizo presente en mi garganta y regresé a lado de mi madre, vi como bajaron aquel ataúd donde se encontraba el amor de mi vida, donde enterraban mi más grande sueño, lo hacían junto a mi corazón, lo estaban haciendo con mis murmullos, mis suspiros, mis risas y mi alma también.
Y cuando lo hicieron, cuando ya no pude ver más aquella caja, ahí me derrumbé y caí al suelo. Caí perdida en el dolor, el llanto y la impotencia de no poder hacer nada, tuve que aceptarlo, Luke se había ido de mi lado.
Oculté mi rostro entre mis manos y jadeé, sentí como me abrazaron, pero no se era igual, ningún abrazo se sentiría de la misma manera a los de él, ninguno que me hiciera entrar en protección, que me volviera pequeña.
—Hasley… —La voz de Neisan susurró en mi oído.
—Lo necesito…
No dijo nada más, él solo dejó que siguiese llorando, creí que mis gritos se escuchaban, pero cuando me di cuenta de que no era así, comprendí que solo mi corazón lo hacía en silencio.
—Weigel, aquí estoy, siempre estaré para evitar que caigas.
Pero era demasiado tarde, yo ya estaba cayendo en la profundidad del dolor, desesperación, tristeza y él no se encontraba más ahí para evitarlo.
Sentí la presencia de alguien, y con mi vista ardiendo intenté descifrar de quien se trataba. El mejor amigo de Luke estaba en frente de mí, unos lentes negros ocultaban sus ojos, me separé de Neisan con lentitud para dirigirme a André. Callado, él miró al suelo unos cuantos segundos.
—Se supone que esto… —Me mostró un disco de vinilo en su caja—, te lo daría en la noche de aquel día… —Entrecerré mis ojos. Gemí al recordar cuando me preguntó si podría salir con él por la noche—. Pero el destino no lo quiso así.
Lo cogí entre mis manos y leí lo que decía la pequeña caja: The Fray. El moreno solo apretó mi hombro y se dio la vuelta para alejarse. Una pregunta se plasmó en mi mente, teniendo la valentía de erguirme y correr hacia el chico.
—¡André! —grité para que se detuviera.
Él me oyó y se giró, se quitó sus lentes oscuros dejándome ver sus cansados e hinchados ojos. Igual estaba sufriendo.
—¿Qué pasó? —preguntó frunciendo con suavidad su entrecejo.
—¿Tú sabes a dónde me iba a llevar aquel día? ¿Sabes para qué?
Necesitaba que me respondiera, que me dijera, en serio lo anhelaba. Me valía si eso me seguía afectando.
André relamió sus labios y asintió.
—Te quería llevar a la cascada que está fuera de la ciudad, me dijo que iba confesarte muchas cosas porque no quería que hubiera nada malo entre ustedes dos, él quería sincerarse contigo. —Sus palabras eran como una puñalada a mi pecho, reprimí las ganas de tirarme a llorar pasándome las yemas de mis dedos por debajo de mis ojos—. Luke… Luke quería pedirte que fueras su novia, porque habían pasado muchos meses siendo nada.
—¿En serio? —Un sollozo se escapó de mis labios.
—Luke te amaba, de eso puedes estar segura —dijo en un murmullo—. Jamás lo había visto tan feliz y decidido en sus acciones ante alguien. Fuiste su mundo. Su salvación, ya no consumía tanta mierda, intentaba mejorar en lo que era y hacía. Te veía como una esperanza.
Quería decirle que se callase, que me estaba lastimando, ¿por qué no pude esperar unos días para preguntarle? Pero vamos, he sido yo quien lo decidió así. También cavilé que era lo mejor, decirme todo de una vez para que pudiera llorar, aunque no sabía si aún tenía lágrimas.
No había parado desde que me enteré de su partida.
—Es mi culpa, no debí llamarle —soltó y las lágrimas descendieron de sus ojos.
—No, no, André… no es tu culpa…
—Perdí a mi mejor amigo —musitó—. A mi hermano de años. El último día que charlamos… lo vi tan honesto, pero jamás imaginé que se estuviera despidiendo.
—Qué curiosa es la vida —me lamenté.
—Martha está destrozada, es el segundo hijo que pierde, ¿lo sabes?
—Sí… —respondí—. Miremos el lado bueno, Zachary y Luke ya están juntos, quizá ya es feliz.
—No —negó—. Empezó a serlo desde que te conoció.
Sonreí a medias por la declaración del chico, divisé por encima de su hombro a alguien que siempre había querido encarar y lo tenía a unos metros, llenándome de dolor y enojo.
—Pero lo mejor de todo esto es que ya no le dolerán los golpes.
Los ojos oscuros del chico me miraron de una forma indescriptible y siguió mi vista. No sabía qué estaba a punto de hacer, solo dejé que mis piernas trazaran un recorrido planeado, tenía al hombre que frustró por varios años a mi Luke en frente. El señor Jason se fijó, su ceño se frunció al percatarse, a su lado se encontraba Pol y la señora Martha.
—¿Hasley?
Mi madre llamó. No cedí.
—Hizo vivir a Luke uno de los peores infiernos cuando él solamente quería ser comprendido, no necesitaba de sus abusos, solo la voz paternal de alguien, algo que usted no fue. —Solté con rabia—. No intentó acercarse a él, lo hizo sentir culpable, el peor hijo del mundo, estaba ahogándose y usted lo hundió, Luke no merecía el trato que le daba. ¿Qué necesidad tenía de buscar alguna anestesia para su dolor sentimental? ¿Qué necesidad había para que él se alejara de Australia? Ninguna.
Los ojos de su padre me cernían, no los despegaba de los míos. Quería decirle tantas cosas, pero no salían, o simplemente no podía, porque algo me lo impedía, tal vez era un mínimo de respeto porque era el padre de la persona que tanto amaba.
—¿Y sabe? Quizá no lo tomaba en cuenta a veces, pero me iba a presentar con usted en la cena de navidad, porque después de todo es su padre, y sé que muy en el fondo, Luke le quería. Ese será su peor remordimiento.
Derramó una lágrima y supe que era hora de irme. Apretando mis labios me di la vuelta caminando de nuevo al lugar en donde ahora Luke se encontraba enterrado, miré una vez más la tumba y sonreí con nostalgia.
—Gracias por aparecer en mi vida.
Me sentía cansada, seca y vacía, ya no quería llorar, había algo en mi interior que ya no funcionaba más, desapareció tan repentino. Ya no aguantaba. Quería quedarme aquí, sin regresar a mi fría habitación tratando de asimilar la realidad, pero tenía que seguir con mi vida, aun cargando con aquel dolor que no se disipaba.
—Prometo que todas las mañanas despertaré tratando de creer que has estado soñando conmigo en nuestro boulevard, te amo…