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El sistema de Roshar

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El sistema de Roshar

Roshar —que, en una muestra más de la dominante confianza de sus gentes, es el nombre de un planeta, del sistema y del principal continente del planeta— es un lugar ajetreado. Igual que el sistema de Scadrial transmite una sensación de vacío, este siempre me parece abarrotado. Una serie de enormes gigantes gaseosos atesta la parte exterior del sistema, aunque nadie ha podido hacer observaciones directas de ellos porque su manifestación en Shadesmar es muy menor.

Existe la increíble cifra de tres planetas en la zona habitable, todos ellos habitados hasta cierto punto. Está Ashyn, el planeta ardiente, que sufrió un cataclismo hace mucho tiempo. Allí la gente vive en pequeños reductos de habitabilidad, entre ellos las famosas ciudades flotantes. El más exterior de los tres es Braize, que, a pesar de ser frío e inhóspito para la humanidad, alberga un ecosistema de Astillas conscientes de sí mismas. (Los nativos las llamarían spren). Creo que es posible que en realidad algunas sean sombras cognitivas, pero investigarlo es difícil y peligroso, por lo que de momento me reservaré las hipótesis.

La joya de la corona del sistema es, por supuesto, el planeta intermedio, el propio Roshar. Con una gravedad de 0,7 y un tamaño de 0,9 veces el estándar del Cosmere, y con su alta proporción de oxígeno en la atmósfera, Roshar alberga una ecología diversa y singular, que incluye una espectacular megafauna y fascinantes relaciones simbióticas entre criaturas (humanoides o no) y Astillas de Investidura.

La más espectacular de todas ellas es la relación entre los humanos y los spren conscientes de sí mismos, que constituye la base de la magia de potenciación. Esta magia tiene sus raíces en la física natural, ya que los spren son personificaciones de sus mismas fuerzas (a las que llaman potencias). La gravitación, la fuerza axial intensa, la tensión superficial… esos conceptos cobraron vida, al igual que otros más abstractos como la transformación o el transporte.

Sin embargo, ese proceso (el vínculo entre spren y humano) es una mera expansión de lo que ya existía en la naturaleza del planeta. Hay crustáceos gigantescos que crecen hasta tamaños indecibles sin que los aplaste su propio peso no solo por las constantes físicas del planeta, sino mediante la simbiosis con los spren. Ciertos animales pueden volar por medios similares, e incluso existe una raza de equinos que, por medio del vínculo con spren, se han adaptado a la vida del planeta y han obtenido un nivel de conciencia tan alto que casi habría que considerarlos una especie inteligente.

No hablaré aquí de las relaciones entre la diversa ecología de Roshar, ya que es un tema demasiado extenso para abordarlo en un simple sondeo como este. Sin embargo, habría que advertir de las tormentas a quienes viajen al planeta. La vida en Roshar se ha conformado a lo largo de los milenios por unas tormentas masivas e Investidas, cuya peligrosidad es imposible de exagerar.

Estas tormentas, por lo que puedo deducir, son anteriores a la llegada de las Esquirlas Honor y Cultivación, al igual que buena parte de los spren. Sin embargo, la presencia de las Esquirlas ha transformado la naturaleza del planeta en tal medida que cuesta distinguir qué tiene su origen antes de la Fragmentación y qué se desarrolló con posterioridad a ella. Casi a ciencia cierta, muchos de los spren que existen en la actualidad sobre el planeta se deben a las fricciones entre Honor, Cultivación y Odium.

Odium, sí. El lector queda advertido que este sistema es la posición actual de la Esquirla de Odium en el Reino Físico y el Cognitivo. Sin duda, esta Esquirla provocó el Astillamiento de Devoción, Dominio, Honor y quizá otras a lo largo y ancho del Cosmere.

Los visitantes de Roshar deberían saber que el fuego responderá de forma poco habitual por el entorno rico en oxígeno, lo cual creo que motivó en parte que se desarrollara una fuente alternativa de luz en los primeros tiempos de la vida humanoide sobre el planeta. También es digno de mención que las longitudes y los tiempos mencionados en los ensayos y relatos sobre este mundo tienden a emplear las unidades locales. Un año roshariano dura más que el estándar del Cosmere, y un metro roshariano es más largo también que el estándar. Cuesta no sentirse muy pequeño y nimio, en ocasiones, ante esta dominante y majestuosa tempestad de planeta.

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