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El sistema de Treno
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El sistema de Treno


El sistema de Treno es un lugar marcado por un antiquísimo conflicto. Hace mucho tiempo, poco después de la Fragmentación, Odium se enfrentó aquí (e hirió de muerte) a la Esquirla Ambición. Más adelante Ambición sería Astillada, aunque ese acontecimiento final sucedió en otro lugar distinto.
El choque directo entre dos Esquirlas de Adonalsium tuvo un profundo efecto sobre los planetas de este sistema. Aunque la batalla en sí se desarrolló en el inmenso espacio entre planetas —y aunque el verdadero conflicto se resolvió sobre todo en otros reinos—, las ondas de destrucción y cambio recorrieron el sistema entero. Las investigaciones sobre las consecuencias que tuvo el enfrentamiento en los demás planetas del sistema han resultado infructuosas, ya que ninguno tiene perpendicularidades que permitan una visita física.
Por suerte, dispongo de acceso personal a una persona de Treno, el tercer planeta del sistema. A partir de los informes proporcionados por Nazh, concluyo que en este planeta debió existir cierta cantidad de Investidura antes de la batalla entre Esquirlas. Sin embargo, las oleadas de destrucción (que transportaban trozos arrancados del poder de Ambición) retorcieron a los habitantes de Treno y el propio planeta.
Treno alberga dos continentes separados. El mayor de los dos fue abandonado a algo conocido como «la Maldad», una fuerza que incluso Nazh puede describir solo con vaguedades. Se trata de una oscuridad acechante, una potencia terrible que consumió la totalidad del continente, alimentándose de las almas de los seres humanos. No sé en qué medida esa descripción es metafórica y en qué medida literal. Las expediciones enviadas a explorar el continente más pequeño han desaparecido, y el lugar es peligroso de visitar incluso en el Reino Cognitivo.
El continente pequeño es fronterizo, casi inexplorado y sin nombre, aunque cuenta con algunos bastiones civilizados. He visitado uno de los más grandes e incluso este da una sensación inacabada, de estar construido sobre la marcha por refugiados que huyeron cruzando el océano. Carece de algunas necesidades básicas, pues los refugiados se concentraron primero en levantar una fortaleza y solo después en fundar un hogar. Tiene sentido que así fuera, ya que la gente de allí vive con el temor constante de que la Maldad encuentre la forma de cruzar el océano.
O quizá teman a los espíritus de los muertos. La gente de Treno sufre una dolencia muy particular que, a su muerte, los transforma a veces en lo que llamamos sombras cognitivas. No entraré en el debate de si una sombra cognitiva es o no en realidad el alma de una persona; esa discusión corresponde a los teólogos y los filósofos.
Sin embargo, sí puedo explicar lo que sucede en términos mágicos. Un espíritu imbuido con Investidura adicional a menudo deja su impronta en ese mismo poder. Casi al igual que los spren de Roshar se vuelven conscientes con el tiempo porque la gente considera vivas a las Potencias, este exceso de Investidura puede conceder a alguien la capacidad de permanecer consciente de uno mismo después de separarse de su forma física.
Los lugareños piensan en esos entes como en fantasmas, aunque en realidad son instancias de Investidura consciente de sí misma (bueno, en este caso, muy poco consciente). Es un campo que requiere de más investigación. Por desgracia, visitar el planeta es tarea ardua, ya que no alberga perpendicularidades estables, solo algunas muy inestables que no pueden predecirse con facilidad y cuyos orígenes son algo macabros.