Antifascistas

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39. Plataforma per Catalunya: «Hay que disfrazarse»

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39. Plataforma per Catalunya: «Hay que disfrazarse»

«He llegado a la conclusión de que, aunque yo, mis ideas son las que son, siempre han sido las que han sido, yo, cuando me enfrento a los medios de comunicación, pues yo tengo que ser el primer demócrata que hay aquí en este país para ganarme a la gente. ¿Me entiendes?».

JOSEP ANGLADA, líder de PxC captado por una cámara oculta de Canal 9 (2002)

Mientras que en otros países europeos la ultraderecha explotaba el tema migratorio bajo el marco de la competencia por los recursos y acusaba a los migrantes de percibir más ayudas que los nacionales, en el Estado español la migración no estaba entre las principales preocupaciones de la ciudadanía. Según las encuestas de 2013,[104] los primeros puestos los ocupaban el paro, la corrupción y la clase política, un cambio significativo respecto a 2002,[105] diez años antes, cuando el terrorismo, la migración y la inseguridad estaban en las primeras posiciones.

Además, las diferentes formaciones de la extrema derecha española seguían dando el espectáculo con sus constantes batallas por liderar ese sector. Formaban alianzas que apenas duraban unos meses e incluso llegaron a las manos en más de una ocasión. El MSR, que se había reencontrado con España 2000 y el Frente Nacional en 2010 en la firma de un acuerdo de mínimos, rompió el pacto tras los flirteos de España 2000 con España y Libertad, una formación de derecha radical de marcado carácter neoliberal y sionista. En octubre de 2010, en un artículo titulado «Guerra abierta en la ultraderecha española» que publicó el periódico Diagonal, expliqué uno de los rifirrafes más sonados de aquellos años entre ultraderechistas patrios.

A pesar de no representar ni siquiera el 1 por ciento de los votos, casi una decena de formaciones se reparten el apoyo ultraconservador, xenófobo y populista. Además, entre ellas mantienen desde hace años una encarnizada lucha que ha llegado a límites insospechados. En septiembre, DN denunciaba en un comunicado ser víctima de una serie de ataques, perpetrados, según ellos, por militantes y simpatizantes del partido ultraderechista España 2000 a lo largo de este año. El incendio del coche de Ignacio Casado, candidato de DN a la alcaldía de Alcalá de Henares (Madrid), destapó otros ataques silenciados por la propia DN a militantes de esta formación: el apuñalamiento del responsable de las juventudes del partido en Cantabria, Juan Vélez, y el intento de incendio de su sede central, ambos ataques sucedidos en Alcalá.

Hasta 2009, la guerra se había limitado a lanzarse acusaciones e insultos en Internet, pero fue durante un acto con los líderes ultras europeos Nick Griffin (BNP) y Roberto Fiore (FN) en Madrid, invitados por DN, cuando el enfrentamiento dio un salto cualitativo.

Un grupo de unos treinta neonazis identificados por DN como miembros y simpatizantes del neonazi MSR trató de reventar el acto y fueron detenidos por la policía. El escenario principal de esta particular batalla es hoy Alcalá de Henares. La posibilidad de arañar suficientes votos como para lograr un concejal ultraderechista ha llevado a las dos formaciones ultras rivales, DN y España 2000, a centrar gran parte de sus esfuerzos en esta localidad castellana.[106]

La enemistad entre DN y España 2000 llegó a tal punto que simpatizantes de ambas formaciones crearon páginas web dedicadas única y exclusivamente a denigrarse. Los afines a DN crearon Sin Talante, un blog en el que se parodiaba al líder de España 2000 constantemente y se le reprochaba sus vínculos con el negocio de la prostitución. Por la otra parte, Los Candueleros ofrecía lo mismo contra Manuel Canduela, líder de DN, a quien acusaban de vivir del cuento. Un festival del humor que quienes monitorizábamos entonces a estos grupos agradecíamos de vez en cuando.

Entre los principales motivos de estas disputas, más allá de los argumentos públicos, figuran las alianzas internacionales. Así lo conté entonces:

Por veteranía, el partido neonazi Democracia Nacional (DN) ha sido el que ha gozado siempre de una mayor proyección internacional, como los del BNP inglés, del Jobbik húngaro o de la Alternativa Sociale italiana de Alessandra Mussolini. Pero debido a la encarnizada lucha entre ultras, pocas formaciones europeas se atreven a apostar claramente por una u otra opción. De hecho, en las últimas semanas ha desaparecido misteriosamente el enlace que DN tenía en su web al Jobbik húngaro, uno de sus principales valedores en Europa.

Sin embargo, el neonazi MSR ha aparecido recientemente entre los miembros de la Alianza de Movimientos Nacionalistas Europeos, un nuevo grupo paneuropeo que aglutina entre otros al BNP, Jobbik, el Front National de Le Pen y a los nacionalistas suecos del ND, que consiguieron también muy buenos resultados en las pasadas elecciones.

Fue en Catalunya donde en 2011 se produjo la excepción: el partido de Josep Anglada, la Plataforma per Catalunya (PxC), consiguió sesenta y siete concejales en diferentes localidades. Su campaña se centró en la migración y el islam, que era lo que venían haciendo otras formaciones europeas, como el Vlaams Belang flamenco o el Partido de la Libertad (FPÖ) austriaco, con las que este partido ya había entablado conversaciones y a cuyos representantes había llevado a Barcelona para exhibir el apoyo recibido. En marzo de 2010, cientos de antifascistas dieron la bienvenida a los ultraderechistas ante la estación de Sants (Barcelona), en el acto de presentación de la candidatura de PxC a las elecciones autonómicas previstas para otoño. La presión sobre el hotel para que cancelara el acto no tuvo éxito y se convocó una protesta a escasos metros en la que centenares de personas mostraron su rechazo a los ultras.

Anglada ya era conocido en Catalunya desde los años ochenta por su militancia en Fuerza Nueva y sus mítines en los actos fascistas del Doce de Octubre. En 1992 fue acusado por el partido de haberse apropiado de 350.000 pesetas y de «comportamiento irregular» en una fiesta popular, en la que, según explicaba Miquel Noguer en El País en 2010,[107] dio la nota tocando «los senos y la parte trasera» a una vedette mulata. Desde entonces, intentó buscar acomodo en otras formaciones políticas de derechas hasta que finalmente encontró su propio espacio en el ámbito local al margen del resto de formaciones ultraderechistas españolas. En 2001 fundó en Vic, su ciudad natal, la Plataforma Vigatana, con la que inició una cruzada contra una mezquita y logró llamar la atención de los medios de comunicación, por lo que un año más tarde decidió fundar la PxC. Su popularidad empezó a crecer cuando, en mayo de ese mismo año, lideró las protestas contra otra mezquita, esta vez en Premià de Mar. Allí, cerca de mil quinientas personas que se manifestaban contra la mezquita se encontraron con otra protesta antifascista. Así lo relató entonces Mercè Pérez en El País:

El encuentro entre las dos partes, de ideologías antagónicas, hizo saltar la chispa y en unos segundos los gritos enfrentados de «¡paremos el fascismo!» y «¡no a la mezquita!» derivaron en empujones, peleas y lanzamientos de latas de cerveza llenas. Los altercados, que duraron pocos minutos, se saldaron con un joven herido en la cabeza por el golpe de un casco de moto. A pesar de que los ánimos estaban encendidos y los enfrentamientos eran más que previsibles, la policía no intervino.

Mientras que los cincuenta integrantes del grupo Acción Antifascista decidieron cesar en la protesta y abandonar el municipio después de los incidentes, la manifestación de los opositores a la mezquita continuó su periplo por las calles de Premià. Conforme iba avanzando por las calles, muchos vecinos se iban sumando a la marcha, encabezada por una pancarta con el lema «Defender nuestros derechos no es ser racista».

En esta manifestación, sin embargo, también se registraron pequeños incidentes. Por ejemplo, cuando los organizadores confiscaron a un joven la cinta de la cámara del vídeo con que grababa la escena, alegando que «pretendía usar las imágenes para que después pudiera identificarlos la policía», según relató el muchacho, estudiante de cine.

Los sucesos de Premià, que tuvieron lugar poco después de los de El Ejido y los de Ca n’Anglada en Mataró, ponían de manifiesto que el racismo y la islamofobia tenían su clientela en España, a pesar de que no había ningún partido que recogiese ese voto. Anglada lo lograría en las elecciones municipales de 2003 en Catalunya, con él mismo como concejal en Vic y otros dos en Cervera y El Vendrell. Otra candidatura similar surgida al calor de los hechos de Premià, Veïns Independents de Premià (VIP), también logró un concejal.

Anglada siempre estuvo envuelto en la polémica. En 2002, un reportaje con cámara oculta del desaparecido Canal 9, la anterior televisión pública valenciana, lo retrató confesando ante un supuesto simpatizante que seguía siendo fascista, pero que ahora tocaba disfrazarse.

—Creo que, en estos momentos, he entendido que ni en Vic ni en Catalunya nos interesa pues relacionarnos con todo aquello que sea el franquismo, la bandera española, el águila…, que yo lo llevo en el corazón, pero políticamente no nos interesa. ¿Qué quiero decir con eso? Que yo he llegado a la conclusión de que, aunque yo, mis ideas son las que son, siempre han sido las que han sido, yo, cuando me enfrento a los medios de comunicación, pues yo tengo que ser el primer demócrata que hay aquí en este país para ganarme a la gente. ¿Me entiendes?

—Hay que disfrazarse.

—¡Ah! Lo has entendido. Lo que no puedo hacer es salir aquí y decir: «¡Vamos a matar a todos los moros!». ¡No! Esto no. ¿Entiendes? Si yo tengo que ir a un programa donde al lado tengo a Ynestrillas, al Royuela… ¿Tú has oído hablar de Royuela?

—No.

—Bueno o un cabeza rapada, que, oye, que quizás yo comparto muchas de sus ideas, pero no me interesa en estos momentos porque tenemos una línea a seguir. Tenemos que dar una imagen. A ver si me entiendes… No es que yo esté en contra de Ynestrillas. No, no, no, al contrario. Yo, si fuera presidente del Gobierno, si estuviese en el poder, la pena de muerte al cabo de una hora. No veinticuatro horas, no. ¡Al cabo de una hora! Terroristas, traficantes… ¡Ala! No veinticuatro horas, al cabo de una hora. Pero en estos momentos no me conviene hablar claro.[108]

Este y otros episodios que protagonizó a lo largo de los años siguientes no impidieron que su formación lograse los mejores resultados que nunca había cosechado un partido de estas características en el Estado español. Los sesenta y siete concejales que obtuvo en 2011 culminaron el proceso de normalización de los discursos racistas e islamófobos, algo que en el Estado tuvo en Catalunya su principal escenario, pero en otras partes de Europa ya había logrado muy buenos resultados. Lo más llamativo es que la campaña que hizo en plena crisis económica solo se refería a la migración y a las personas musulmanas, mientras en el resto del Estado el paro, la precariedad laboral y la desconfianza en las instituciones copaban las preocupaciones de la ciudadanía.

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