Ánima

Ánima


III Canis lupus lupus » Thebes, Illinois

Página 109 de 154

Thebes, Illinois

Le perdí el rastro al entrar en la ciudad. Recorrí una gran arteria bajo la sorprendida mirada de los humanos y, a medida que avanzaba, notaba cómo crecía su temor. Me detuve. Agrupados, empezaron a agitarse a mi alrededor. Observé sus pies y vi la piel de animales muertos que enlazaba sus tobillos. Quise seguir adelante, pero aparecieron más hombres al final de la calle. Llevaban atados a dos de mis congéneres, dos molosos con el pecho cubierto de pelo blanco y el morro sujeto con un dogal. Dos bestias esclavas. Estaban todavía lejos, pero al verme arquearon la espalda y empezaron a tirar de la correa, babeando de rabia. No conocía a los humanos, tampoco conocía a los animales que les hacen compañía, no conocía las ciudades, no conocía los árboles solitarios plantados de uno en uno al borde de las calles. Permanecí inmóvil donde el rastro de su olor se había evaporado, hasta que de nuevo percibí su presencia. Me erguí y descubrí su cara, su raja sanguinolenta, su mirada desconcertada, perdida entre la multitud. Los hombres les quitaron los bozales y liberaron los mosquetones del collar de sus bestias, que aprovecharon la ocasión para abalanzarse hacia mí en medio de una nube de polvo. De la garganta de los humanos surgió un clamor que aumentaba a medida que los animales aceleraban el ritmo de su carrera. Esperé a que estuvieran cerca para lanzar un ladrido amenazante. Frenaron su ímpetu y, pese a la reprimenda de sus amos, empezaron a dar vueltas en redondo. Enseñé los colmillos y di un paso al frente. Las bestias bajaron la mirada. Gruñí. Doblaron el espinazo, ofreciéndome una sumisión sin reserva, y se volvieron con el rabo entre las piernas hacia aquellos que los constreñían. Levanté la cabeza y lo miré. Quise ir hacia él, pero llegó un coche y salió un hombre.

—What’s going on?

Los demás me señalaron con el dedo.

—Fuck! What is that monster! Is it a wolf?

—No, sheriff, I don’t think so. It’s some kind of big dog. Came out of the forest. It must be lost.

El hombre dio un paso. Yo gruñí, alargué el cuello, bajé la frente. Se quedó paralizado. Noté su miedo. Sacó un objeto macizo coronado por un largo cañón plateado, lo apuntó en mi dirección, el corazón se me desbocó y me preparé para arrojarme sobre él.

—No!! Stop! Stop!

Se dieron la vuelta.

—Please, put down your gun, he’s not lost, he’s mine.

El hombre bajó el brazo.

—What’s your name? Who are you?

—I’m a tourist. I lost my dog this morning.

Lo miraron de arriba abajo. La tela que protegía su herida estaba roja de sangre.

—I’m sorry. I’ve been looking for him all day.

—Dangerous animals are forbidden around here, mister. Please keep your dog away from our children and if you have no reason to stay in Thebes, you should leave town immediately.

—Yes sir, you’re right.

Dio un paso, yo di otro. Continuó adelante y lo seguí. Nos observaron hasta que llegamos al otro extremo de la calle. Había anochecido. Desaparecieron las luces al borde de la carretera. Nos alejamos de la ciudad y volvimos al gran río, junto al cual discurría un camino que tomamos sin detenernos.

Ir a la siguiente página

Report Page