Ánima
I Bestiæ veræ » Oryctolagus cuniculus
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Oryctolagus cuniculus
Se abrió la caja. Aterrorizados, levantamos la cabeza para intentar saber dónde estábamos y qué debíamos hacer para recuperar una seguridad que nos apaciguara.
Todo era hostil: olores, percepciones, luces, sonidos y la cara del hombre.
—Te daré uno para empezar.
¿De qué hablaba? ¿De quién hablaba? ¿A quién se dirigía? El instinto nos incitaba a huir, pero ¿cómo salir de este receptáculo, cómo brincar, cómo estrujarnos incluso para simular nuestra muerte y escapar así del castigo? El hombre atrapó a mi congénere, agarrándolo por sus largas orejas, vi cómo se debatía, cómo se revolvía desesperadamente, sin conseguir liberarse. Me agazapé al fondo de mi extraña guarida y me quedé estupefacto al ver lo que vi y entender lo que entendí.