Ánima
II Bestiæ fabulosæ » Tegenaria duellica
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Tegenaria duellica
Los hilos tensados de la tela se han puesto a vibrar. La presa que forcejea en la maraña sedosa de mi trampa es de un tamaño considerable. Abandono mi cobijo y recorro uno de los estantes que hay pegados al techo. Aumentan las vibraciones. Me acerco. Extiendo mis pedipalpos y tanteo a la víctima. Una mariposa enredada, atrapada en el centro de la plataforma. Me pongo encima. Le muerdo la cabeza. Se mueve. Se resiste. Vierto mis jugos sobre ella. Noto cómo se disuelve. Sin tiempo que perder, la trituro con mis quelíceros y, mientras devoro por completo hasta la última escama de sus alas, noto la presencia de un humano. Sé que está ahí. De pie bajo la tela. Percibo las vibraciones, los movimientos del aire, el calor, el frío, los olores, intuyo el hueco de la pared de madera que permite entrar en la habitación.
—You must be Raphaël Clément.
—Yes.
—Welcome to the Sunrise. Come in please, I’m Ashleen Woolf Rooney, nice to meet you.
La pared se cierra. Limpio la seda de las fibras deshechas de la mariposa. Vuelvo a mi cobijo. Me acomodo, con las patas estiradas sobre los hilos de la tela. Espero.