Ánima
III Canis lupus lupus » Ash Hill, Missouri — Delaplaine, Arkansas
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Ash Hill, Missouri — Delaplaine, Arkansas
A través de la oscuridad de los campos, de la luz de los pueblos y las ciudades, que se alternaban regularmente la una y la otra, con el viento entrando por la puerta abierta y las sombras barriendo precipitadamente el interior del vagón, el tren discurría, discurría, y nosotros estábamos en su vientre, en el estruendo de los coches que se balanceaban a uno y otro lado de la vía, en el chirrido de las ruedas, en los silbidos estridentes de la locomotora y en la noche que desfilaba en grandes franjas de cielo estrellado.
Se había sentado en el sentido de la marcha, apoyado contra la pared del furgón, con las piernas replegadas. No le veía los ojos, pero percibía su fulgor. Un alba de claridad entre nosotros. Él sabía que yo estaba allí, igual que yo sabía que él estaba allí. Yo ya no era aquel perro salvaje que él había encontrado en mitad del arroyo, un perro entre los perros. No. Yo era el que era, aquel perro, no otro, sino el suyo.
—Mason-Dixon Line.
Me acerqué hasta él.
—Me llamo Wahhch. Soy yo.
El tren aumentó de velocidad. Permanecimos despiertos, sin movernos, a veces acompañados por el estrépito del viaje, a veces por las palabras que él pronunciaba, hablándome a mí, real, precisamente.