Ánima
III Canis lupus lupus » Paradise Hill, New Mexico
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Paradise Hill, New Mexico
Su nombre es Fadi Melki. Lo repitió varias veces. «Me llamo Fadi Melki, pero mis amigos me llaman Foufou.» Se calló y luego se puso a hablar, agitado, febril.
—Me fui del Líbano justo después de Es decir Yo volví a entrar al segundo día para limpiar Nos dijeron «entrad y limpiad» haced como con la basura «recoged y tirad» Había una pareja……Una pareja… As‘ab chi houwwé e-ttókhbír Ma fi as‘ab menno… ¿Me entiendes? Digo que contar es lo más difícil Hacer la guerra es más fácil Disparas, matas, khalass Ahora tú podrías ser mi hijo y querer que yo te cuente que… esto y aquello… así y asá, ¿verdad?… No… Es como un juicio… El juicio y el castigo……… Amnistía-amnistía ‘emlo amnistía nada de proceso ma ‘emlo proceso Chou badak a’mil yo habría preferido un proceso así que he hecho mi proceso Yo solo Es él Allí arriba me dijo «Fadi, ¿qué has hecho?» Cristo dijo «Fadi, tienes las manos manchadas de sangre, ¿no te da vergüenza?» Yo le dije «Sí, me da vergüenza» Y Cristo me dijo «Fadi, ve a construir mi iglesia Ve Trabaja Gana dinero, eh, y construye una iglesia para los maronitas». Construí la iglesia, la has visto, ¿no? Con madera de cedro, la has visto, ¿verdad? Hice traer las estatuas de Roma, bendecidas por el Papa… Entrad y limpiad… ¡Naddfo! Naddfo quiere decir «Limpiad»… ¡Naddfo! ¿Naddfo qué? «Los heridos… ¿Qué te topas con un herido? Pues lo rematas. Niño mujer anciano incluso tu propia madre ¿Herida? ¡Paf!» Esas eran las órdenes Pero yo no pude… por suerte mi amigo estaba allí Yo le decía «ahí» y él mataba ¡Paf! ¡Paf! Yo señalaba ¡Paf! Yo señalaba ¡Paf! Yo señalaba ¡Paf! Yo señalaba ¡Paf! Entrábamos en una casa, señalaba uno dos tres cuatro y él ¡PafPafPafPaf! ¡Khalass!
—¿Cómo hacían para ver por la noche?
—Los israelíes nos iluminaron hasta el amanecer con sus bengalas. Parecía pleno día.
—¿Había enfermeros entre vosotros?
—¡¿Enfermeros?! ¿Chou «enfermeros»? Fuimos a matar, para qué íbamos a querer enfermeros.
—Para vosotros, para curaros si os herían.
—No no no ma fi enfermeros ma fí chi Nosotros y ellos y Satán ¡y eso es todo! ¡Khalass!
—¿Conoció usted a un hombre llamado Maroun el Debch?
—A Maroun Debch yo no lo conocí muy bien. No estábamos en la misma sección, ¿entiendes? Lo vi… marra marrténn… no más… No me gustaban los hombres de su sección…
—¿Por qué?
—Whhouch.
—¿¿Whhouch??
—Sí. Whhouch. Como animales salvajes. Como tu perro. Tu perro es wahhch. Un monstruo. Ellos eran whhouch. Unos monstruos. Y Maroun Debch kenna kelna nsammi Wahhch el Debch.
—¿¿Cómo, cómo?? ¿¿Qué has dicho??
—Sí, porque Maroun Debch no es su verdadero nombre. Yo no conozco su verdadero nombre, pues desde el inicio de la guerra, en 1975, desde que entró en las Kataebs, todo el mundo lo llamaba Maroun el Debch y nosotros, luego, cuando todas las Kataebs nos convertimos en Fuerzas Libanesas, también lo llamamos Wahhch el Debch. Ya’né el Monstruo Feroz.
—¿Pero por qué?
—¿Chou «por qué»? Porque era feroz y porque era un monstruo. Maroun el Debch entraba en algún sitio… masalânn entra aquí… incluso tu perro tendría miedo… ese hombre, ya‘né, es como una ráfaga de viento en la cara, ¿me entiendes? Cuando se acabó la guerra, quiso conservar su nombre. Dejó de ser Maroun el Debch para convertirse en Maroun Debch.
—¿Usted… usted sabe… sabe si vive todavía?
—Ni lo sé ni lo quiero saber… ya‘né ni siquiera me gusta pronunciar su nombre… El señor Gaboriau me ha dicho que te interesas por él, ¿por qué?
—Porque creía que había sido un héroe… Es decir, alguien que salvó a los palestinos durante esos tres días de septiembre, que los curó, que curó a los heridos, que ayudó a las víctimas… que se jugó la vida para salvar a inocentes… y me interesaba su caso… porque según… en fin… según los testigos… todo el mundo mató… o participó de algún modo en aquella carnicería… Como si fuera un efecto de grupo… y supongo que gente como tú… para nada… en fin… gente que no podía creer que alguien fuera capaz de hacer algo así… gente educada, que había ido a la escuela… quiero decir que tú hablas francés, inglés, árabe… pues bien, a pesar de todo te dejaste llevar… y yo creía que Maroun Debch no, que él se había resistido al movimiento de la masa… Incluso creía que había salvado a un… a un niño palestino… que había… sí… salvado… en fin, es lo que me pareció entender… que había intentado conservar la dignidad…
—Si Maroun Debch hizo todo lo que dices, entonces yo soy Mickey Mouse. Y yo no soy Mickey Mouse. Yo soy una pesadilla. Maroun el Debch no es mi pesadilla, no, es la pesadilla de la pesadilla de mi pesadilla. Eso es Maroun Debch. Había un hombre en su sección, yo lo conozco, un maronita. Vivía en Albuquerque, venía a misa, pero no le gustaba que hubiera negros y mexicanos. Para él, los libaneses maronitas son los únicos maronitas. Yo, en cambio, creo que todo el mundo puede serlo si realmente quiere. ¿Qué hay de malo en ello? Welcome everybody. ¡Él no! Así que dejó de venir. Ahora regenta una bolera en Phoenix, vive allí, su mujer murió hace un año… Si quieres, podemos hacerle una visita.
—¿Conoció a Maroun Debch en la época en que aún era Maroun el Debch…?, ¿estás seguro?
—¡Fue el amigo de Maroun antes durante después y siempre! Voy a llamarlo, le diré que mañana iremos a su casa. ¡Come! ¡No has comido nada! Khôd tabbouleh, hhommous, baba ghanouj… yalla… Come, come.
—Ya como, ya como, no te preocupes, como, trago… devoro.
El hombre salió. Oímos cómo su voz resonaba en la habitación de al lado. ¿Qué estás oliendo, Mason-Dixon Line?, me preguntó Wahhch. Gruñí. Notaba el olor de la tierra quemada, oía ya el desgarro en el lienzo de su vida.