Ánima
II Bestiæ fabulosæ » Cannis lupus familiaris terra americana Staffordshire
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Cannis lupus familiaris terra americana Staffordshire
El ser humano es un túnel estrecho, hay que internarse en él si quieres conocerlo. Hay que avanzar en la oscuridad, aspirar el olor de todos los animales muertos, escuchar los gritos, los dientes que rechinan y los llantos.
Hay que andar, hundir las patas en un charco de sangre y trepar por un hilo de oro abandonado por el propio ser humano, cuando no era más que infancia y ningún tejado cubría su techo. Animal entre animales, aún no sufría. El humano es un túnel y todo humano llora su cielo desaparecido. Esto lo sabe el perro y por ello es infinito su afecto por el humano.
Él dejó de llorar hace mucho tiempo. Nadie puede conocerlo. Es un túnel condenado. A través de la celosía de sus ojos, puedo ver el rostro fantasmal de un niño muerto de pánico. Me gustaría tanto liberarlo. Yo soy un perro poderoso, no tengo miedo de nada cuando mi amo me ordena atacar. Bastaría una palabra, Kill him, Motherfucker!, y me lanzaría a su cuello, le hincaría los dientes y arrancaría todo lo que pudiera arrancar para abrirme camino hasta ese niño y liberarlo de su miedo.
Pero mi amo no me ordena nada. Sit, Motherfucker, don’t move! Lo obedezco. Me cuesta un gran esfuerzo. No sé cuánto tiempo podré aguantar. Vamos los tres instalados en la parte delantera del camión. La plataforma está llena de cajas, que los hombres han cargado durante la noche. Yo estoy sentado en el medio. Mi amo es el que conduce. Me pone la mano en la cabeza y eso basta para tranquilizarme. Él mira hacia adelante, a la luz del día, con los ojos fijos en una carretera que parece no tener fin. El viaje va a ser largo. Lo presiento.