Si amas el español deberías defender el francés

Si amas el español deberías defender el francés



La mayor parte de los estudiantes franceses eligen el español como segunda lengua extranjera, asignatura obligatoria en Francia.


A estas alturas de mi vida creo que puedo decir que mi relación con la lengua francesa y con Francia ha sido larga y ha tenido numerosos altibajos, como toda buena relación que se precie; incluidas las más sólidas. Y como tengo cuarenta y tantos años ya, los recuerdos de cuando traté de instalarme en Francia y dedicarme a la enseñanza del español a veces me parecen distantes, e incluso empiezo a tener lagunas en la memoria que recortan algunos detalles de muchas de mis historietas. Sin embargo, se suele decir que, a la vez que aparecen estos recortes de memoria, las emociones que provocaron las situaciones en las que estos tuvieron lugar se asientan.

Esto es lo que me sucede con especial intensidad con uno de mis más preciados recuerdos, porque está ligado tanto a mi vida personal como a la profesional: yo, que me esperaba tener pocas posibilidades de encontrar trabajo de lo mío, me encontré al llegar allí con un filón tan grande en la enseñanza del español que decidí presentarme a las oposiciones de profesor (CAPES). La verdad es que en estas oposiciones me fue regular, porque aprobé los exámenes escritos en Nantes, donde viví, pero me tiraron en los orales. Después de esta experiencia me estuve preparando durante casi un año más mientras seguía trabajando de interino (professeur vacataire) y daba clases en una universidad, pero por circunstancias personales decidí volver a España y me olvidé del tema.

El caso es que a todos los que hemos viajado o vivido en el extranjero en países tan potentes en tantas cosas como Francia a veces nos sucede que cuando volvemos e intentamos compartir nuestras experiencias con compañeros de profesión -que en mi caso es la enseñanza- y comparamos ambos sistemas educativos, tenemos la sensación de predicar en el desierto, y sentimos algo parecido a lo que debió sentir Casandra.

Como es natural, Francia tiene defectos también, claro. Pero hay muchas cosas en las que todavía pueden dar lecciones a muchos (incluso a los países anglosajones y nórdicos) debido a su trayectoria; y después de esta larga introducción, y sin tratar de escribir un ensayo sobre el tema, me voy a centrar tan solo en una de ellas relacionada con su sistema educativo con mi habitual lenguaje descuidado y mis comillas inglesas: la enseñanza de idiomas.


Quizás a los franceses no se les da peor que a otros aprender idiomas

Sé que esto que digo es polémico, sobre todo por las ideas que circulan sobre lo mal que se les dan a los franceses los idiomas (y quizás a los españoles les puede pasar algo parecido). Como digo, en todo el mundo y, sobre todo, entre los propios franceses está muy asentada la percepción de que que no son muy buenos aprendiendo idiomas extranjeros. Evidentemente esto es algo muy subjetivo y bastante difícil de medir. Las razones que pueden llevar a la gente a decir que a un determinado colectivo no se le dan bien los idiomas pueden ser muchas:

  1. Podría ser que a muchos de los integrantes de este colectivo, aun teniendo conocimientos de una determinada lengua extranjera, prefieran usar la propia porque se sienten inseguros, o porque consideran que en determinadas circunstancias es el otro quien debe adaptarse lingüísticamente, o porque sobre sí mismos algunos consideran que tienen un acento muy fuerte y ridículo, incluso por el manido cliché del chovinismo, etc.
  2. También puede pasar que cuando comparamos un colectivo con otro haciendo referencia a la supuesta facilidad para aprender idiomas del segundo respecto del primero no estemos considerando que los segundos tienen lenguas más cercanas a dicha lengua extranjera y, por tanto, les es más accesible comprender o manejar este idioma con niveles bajos y medios (como, por ejemplo, cuando se dice que los holandeses y otros pueblos de lenguas germánicas usan el inglés muy bien).
  3. También pude suceder que los hablantes de lenguas emparentadas con la lengua extranjera tengan frecuentes interferencias (hoy en día se suele preferir el término transferencia) de la lengua materna, que podrían ser "positivas" (es decir, que en la lengua materna y en la meta se dice algo de la misma manera, o casi), y que las "negativas" no sean tan graves. Muchas de estas interferencias son imposibles de detectar por su interlocutor (que simplemente se maravilla de lo bien que habla el otro en la lengua extranjera común a ambos).
  4. Puede ser también porque comparamos algunos pueblos en los que culturalmente está mejor visto chapurrear una lengua extranjera, sin vergüenza a cometer errores, con otras culturas más tímidas en este aspecto, culturas en las que estos errores están peor vistos.
  5. Etc, etc, etc...

Es decir, afirmar que a unos pueblos se les da mejor que a otros aprender idiomas es un tanto arriesgado y creo que muy especulativo, que es en el fondo lo que yo mismo he hecho anteriormente. Pero lo es más cuando lo afirmamos como si fuéramos expertos en la materia al acordarnos de una o dos experiencias personales en las que, por ejemplo, nos cruzamos con un grupo de franceses, o porque alguien tiene un chiringuito en la playa y afirma que siempre hay que hablarles en francés, etc.



Por eso, tratando de no alargarme demasiado, voy a tratar de ofrecer aquí algunos datos que me parecen bastante fiables para poder orientar el asunto de forma un poco más objetiva.

  • En primer lugar, en la enseñanza secundaria francesa es obligatorio estudiar dos lenguas extranjeras (no como en España, que solo es obligatoria una). En general, la primera lengua extranjera es el inglés, tal y como sucede en la mayor parte de Europa (si no en toda, y en todo el mundo). El inglés es la lingua franca mundial hoy en día y es lógico que sea una asignatura troncal. Luego viene la segunda lengua extranjera durante dos cursos de secundaria con tres horas semanales. En este caso la oferta al alumnado incluye el alemán, el español y también el italiano (a grandes rasgos. No entro en el tema de las secciones europeas ni proyectos minoritarios). Dicho esto, cabe decir que hace años muchos decían que los alumnos con mejores notas elegían el alemán, y que los que eran más vaguetes escogían el español (algo que me remite al punto anterior en el que me refería a la facilidad presente entre las lenguas más emparentadas). El caso es que hoy en día este argumento no me parece tan persuasivo ya que el español es elegido por el 70% (algunos dicen que más) de los estudiantes de secundaria, que sería mucho vago.
  • En segundo lugar, y ligado con el punto anterior, todos han cursado una segunda lengua extranjera porque la educación francesa es obligatoria, como la española. Es un derecho. Esto quiere decir que todo francés...bueno... ¡mejor dicho, todo ser humano que viva en Francia!...y que tenga una determinada edad, claro, debe estar escolarizado. Al igual que en España, que un menor de edad no esté escolarizado es extrañísimo y una más que probable fuente de problemas con la ley para sus progenitores. Esto lo digo porque si bien es cierto que la obligatoriedad de la segunda lengua extranjera es algo que se introdujo en 1998 y que, por tanto, muchos franceses no han tenido que cursar, también podemos considerar que todos los franceses más jóvenes (menos de 30 años) sí que la han cursado. Además, con el paso del tiempo y a medida que se sucedan las generaciones se podrá afirmar que todos, todos, todos los franceses habrán tenido algunos años de contacto con una segunda lengua extranjera.
  • En tercer lugar, manejarse en una lengua extranjera no implica usarla a la perfección. Esto es, ¿por el mero hecho de haber tenido que estudiar español (o alemán, por ejemplo) durante un tiempo en secundaria ya todos hablan bien la segunda lengua extranjera? Evidentemente no, pero no es tan simple como a muchos les gustaría para poder afirmar simplezas como "es mejor estudiar solo inglés", "su sistema educativo no funciona", "son unos decadentes" o "más nos vale no hacer como ellos" y demás tonterías. Por un lado, tal y como comenté antes, hay muchos factores que inciden en que alguien se maneje con más o menos soltura en una lengua extranjera; factores tanto profundamente lingüísticos como sociales, e incluso algunos intermedios, porque en realidad no se sabe bien dónde termina lo lingüístico y dónde empieza lo no lingüístico; incluso se habla de "interfaces" entre lo uno y lo otro.
  • Lo que sí que se sabe bien es que, incluso en los casos extremos de aparente inoperancia, en el proceso de adquisición de una lengua extranjera puede haber etapas mudas (esto se ha estudiado bastante con chinos que aprenden lenguas indoeuropeas como el español o el inglés, en las que todos hemos sido testigos alguna vez de sus dificultades). En estas etapas hay algo muy positivo que está pasando en el cerebro -en cuanto a la compresión, por ejemplo- a pesar de no decir una sola palabra, o de tener un educto muy reducido.




Por eso, incluso en estos casos extremos de inoperancia lingüística a pesar del contacto con la lengua extranjera -en etapas tempranas de la adquisición-, se posibilita una capacidad de actuación en una situación de comunicación, y cierta competencia lingüística inmensamente superior a la de alguien que está a coger brevas cuando le hablan porque no ha tenido ningún contacto con esa lengua en toda su vida.

A colación de esto que acabo de decir, quiero reproducir un post que he encontrado en las profundidades de Telegram que me parece muy ligado con este texto. En este post, aun reproduciéndose el tipo de argumento del tipo del propietario de chiringuito en la playa al que aludí antes, creo que se percibe una mayor capacidad de observación. Además, demuestra que estos argumentos pueden ir en ambas direcciones, es decir, tanto a favor de la capacidad de alguien para manejar idiomas como en contra (en este caso es a favor):

"Cuando Madrid estaba medioconfinado y sus habitantes no podían salir de la provincia para ver a sus familiares, muchos se escandalizaban de que jóvenes de París, ciudad con una situación semejante, usaran el puente aéreo para sortear su propio confinamiento y venir de juerga a Madrid.

Un escándalo...

Pero también sucedió algo que pasó desapercibido a la mayoría de la gente: cuando salía esta noticia en todos los telediarios y las cadenas se lanzaban a la caza del parisino para sacarles algunas palabras, muchos de estos jóvenes franceses contestaban a las entrevistas de los periodistas que les grababan en español. Mejor o peor, pero en español. Si la situación hubiera sido al revés, los jóvenes españoles solo habrían usado el inglés.

Yo firmaba."


El que sabe observar se dará cuenta de que estos jóvenes franceses contestan mayormente en español.



Peor estamos en España

Salvando las diferencias que hay entre las distintas comunidades autónomas, que son prácticamente países, y obviando que el debate sobre los modelos pedagógicos de enseñanza de lenguas extranjeras nunca estará concluído (por mucho que el método comunicativo sea el que más mueve el cotarro, es viejuno porque data de principios de los 80), creo que estos datos son lo bastante significativos como para plantearse que, como poco, la situación de la enseñanza de idiomas extranjeros en Francia está mejor que en España; máxime cuando el debate sobre el plurilingüismo de aquí se centra obsesivamente en las lenguas propias de algunas comunidades autónomas, y se olvidan del "otro" plurilingüismo: el de conocer lenguas extranjeras.

En efecto, para Europa aprender idiomas (europeos) extranjeros, es muy importante; y, sin embargo, en España se ha evitado hablar de la parte internacionalista y europeista del plurilingüismo, visión velada por las cansinas peleas por el lugar que deben ocupar las lenguas peninsulares regionales. Sinceramente creo que esto tiene algo que ver con la pérdida de importancia de la asignatura de segunda lengua extranjera. Paradójicamente, la vanguardia de esta degradación se ha dado en autonomías consideradas monolingües, como Madrid. Y digo paradójicamente porque el debate sobre si se debe hablar más o menos catalán no se produce de forma interna en Madrid, como es lógico.

Por esta razón no debería ser tan difícil para sus gobernantes potenciar una segunda lengua extranjera sin tener que arañar horas lectivas de la asignatura de inglés, castellano o de la lengua propia, porque no la hay. Y sin embargo no se han dado todavía cuenta de que si la potenciaran estarían complaciendo a Europa, podrían hablar del plurilingüismo con propiedad (sin las engañifas que mezclen plurilingüismo con bilingüismo), y estarían ofreciendo a las familias un modelo más ambicioso y de mayor calidad.

Sin embargo, Madrid ha apostado todo a un modelo de bilingüismo español-inglés y se ha olvidado de las otras lenguas europeas que pueden cursarse como segundo idioma, y probablemente esta ha sido su respuesta a los modelos bilingües de otras comunidades autónomas. Algo así como si estuvieran diciendo "nosotros también vamos a ser bilingües, y además lo seremos en inglés, que es más importante".


Fomentar el español como lengua extranjera

Antes he mencionado una paradoja: la de que la obsesión de las luchas fratricidas sobre el lugar que deben ocupar las lenguas de algunas comunidades históricas ha perjudicado más, aparentemente, a la situación de la segunda lengua extranjera... ¡no en las comunidades con lengua propia, sino en Madrid! Pero esto no es nada comparado con la paradoja que voy a contar a continuación:

Resulta que los gobernantes de estas mismas comunidades, que dan tanto bombo al inglés y menosprecian la segunda lengua extranjera, luego tienden a mostrarse ante los medios de comunicación como los grandes adalides del español, creando oficinas de la lengua española e incluso haciendo declaraciones en las que dicen querer promover políticas que hagan de Madrid la capital del español en el mundo y demás. Da igual el color político de turno, izquierda o derecha, todos se apuntan a este carro. En su discurso a veces me ha dado la sensación de que para ellos el alemán y, sobre todo, el francés podrían ser los enemigos naturales del español porque son su competencia directa.


El inglés es, con mucha diferencia, la lengua extranjera más estudiada internacionalmente. De ahí que potenciar la segunda lengua extranjera sea también una forma de potenciar el español.


En mi opinión, lo que realmente demuestra esto es un gran desconocimiento sobre el tema por la siguiente razón: siendo el inglés la lingua franca mundial con mucha diferencia sobre todas las demás, el español es y será durante muchísimos años una segunda lengua extranjera, nunca será la primera lengua extranjera mayoritaria porque no puede competir con el inglés en los países de nuestro entorno. Por tanto, nos conviene que en toda Europa se potencie la enseñanza de segundas lenguas extranjeras, porque es el grupo en el que se encuentra el español. ¿Con qué cara vas a defender esta postura en sedes parlamentarias que se encuentran en países francófonos si en tu propio país o comunidad autónoma tratas miserablemente al francés como asignatura? Por esta razón, si alguien quiere lo mejor para el español a nivel europeo, también debe mostrarse favorable en su país o comunidad al estudio no solo del inglés, sino del francés, alemán, etc.


Nada más. Si quieres estar al tanto de lo que se cuece en lenguas extranjeras y de su situación en España, te recomiendo, como siempre, seguir a la cuenta @SegundaLenguaEx .


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