a Twitter thread from @NombreFalso1231
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Son las ocho de la mañana, se levanta como otro día cualquiera.
De momento escucha golpes fuertes en la puerta de su casa y gritos: la policía la está desahuciando sin previo aviso a través de una medida cautelar. No entiende nada. Los golpes del ariete en la puerta siguen.

2.
Intenta mirar por la mirilla, pero la policía la ha tapado con una pegatina. Escucha que está pasando exactamente lo mismo en otras dos casas del mismo bloque. El edificio entero está tomado por la policía y la calle cortada. Confusión y miedo.
Se niega a abrir la puerta.
3.
En esa casa vive una señora mayor jubilada, su hija y su nieta menor de edad. El bloque entero es propiedad de una empresa dedicada al turismo; quieren revalorizar las casas y consiguen que el juez firme la medida cautelar por "peligros estructurales".
Es mentira.
4.
Llama al sindicato de vivienda con el que está organizada pero es demasiado tarde: la calle está totalmente militarizada y todos los accesos cortados. Impotencia.
Barrica la puerta para complicar su apertura. La policía amenaza: "o abres o después será peor para ti".
5.
Lleva tiempo en conflicto con la propiedad porque quiere echarla por todos los medios posibles para sacar más beneficio. Para la propiedad es un estorbo, y tiene que vivir pidiendo permiso y negociando algo que es innegociable: tener un sitio donde vivir.
6.
La puerta empieza a ceder. Se pone justo detrás en un intento desesperado por sujetarla.
Se abre de un golpe fuerte de ariete y sale disparada hacia atrás, cayendo al suelo. Tiene 68 años y problemas de salud.
7.
Entran decenas policías armados hasta los dientes y con una Taser en la mano. Dentro de la casa: una mujer mayor tirada en el suelo y una madre intentando resguardar a su hija. Tarea policial cumplida: "servir y proteger" (a la propiedad privada).
Se levanta del suelo.
8.
Grita que no quiere volver a vivir en la calle. En un gesto desesperado coge un cuchillo y se lo clava en el abdomen.
La policía tarda varios minutos en atenderla, están demasiado ocupados registrando la casa. "Servir y proteger".
9.
Al cabo de un rato llega la ambulancia. La herida es profunda y requiere de una intervención quirúrgica urgente. La llevan al hospital en un estado de semiinconsciencia: no sabe nada de su hija ni de su nieta, ni de la casa ni de sus cosas.
¿Qué ha pasado? ¿Por qué?

10.
Las otras dos casas también han sido desalojadas. En total once personas.
Gracias al sindicato de vivienda, que cuenta con una red de casas bajo su control, esa noche nadie duerme en la calle. El antídoto a la barbarie capitalista pasa por la organización independiente de clase.
11.
La policía se retira lo más rápido posible porque la calle, a pesar de estar militarizada, está tomada por varios sindicatos de vivienda y la situación es muy tensa, especialmente después de conocer el intento de suicidio.
Un solo grito: fuera policía del barrio.
12.
La compañera está en el hospital varias semanas pero se recupera favorablemente. El sindicato de mientras consigue una vivienda segura para la familia.
Las casas ahora están blindadas con puertas metálicas, con matones patrullando y vacías. Esperando para ganar más dinero.
13.
Esta narración no es ficcionada: es un caso real que ocurrió en el barrio del Raval en el año 2021, cuyas personas estaban organizadas en el @RavalSindicat
Y sobre todo, no es un caso aislado. Esto ocurre a diario bajo la superficie de la normalidad capitalista.
14.
Es complicado describir con palabras el sufrimiento, el pánico, la impotencia y la rabia que produce cada desahucio.
Luego tendremos campañas mediáticas y políticas contra la ocupación y los malvados okupas, pero el problema real es este sistema en su conjunto.
15.
Un sistema basado en la exclusión creciente de amplias capas de la población para garantizar el beneficio, basado en la explotación de una clase sobre otra y en la dominación política del capital.
Y todavía de manera minoritaria, también aparecen formas de hacerle frente.
16.
Porque solo somos impotentes en la medida que somos individuos aislados, en la medida que competimos entre trabajadores, en la medida que no somos conscientes de nuestros intereses de clase.
Porque no hay punto medio entre el partido del capital y el partido del proletariado.
17.
Porque bajo la apariencia de normalidad democrática se esconde una "guerra civil larvada", ocultada bajo mecanismos culturales de la clase dominante, haciendo pasar por justicia la mayor de las barbaries contra la clase trabajadora.
Por todas aquellas que luchan a diario.
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