Winners Productos Deportivos

Winners Productos Deportivos es, desde hace casi dos décadas, la compañía encargada de distribuir y representar las marcas Wilson y Salomon en en varios países de Latinoamérica. Ellos comenzaron a vender digitalmente directamente en MercadoLibre a través de la integración de Producteca, desarrollando su propio marketplace en paralelo. Una pelota de voley a la deriva en el mar es el mejor amigo de un náufrago: una clara imagen que evoca la marca Wilson. Para Winners Productos Deportivos, esa marca es símbolo del comienzo de su historia. En 2001, esta compañía argentina comienza sus operaciones con la representación de Wilson, apenas un año después del estreno de la película que inmortalizó la marca en la cultura popular. Más tarde, en 2006, sumaron la marca Salomon, cuando esta fue adquirida globalmente por el mismo grupo empresario al que pertenecía Wilson. A través de estas dos licencias, la compañía tiene presencia en varios países de Latinoamérica.
Brasil fue su primera experiencia de venta digital con una estrategia periférica. Esto es, la veían como un agregado a la venta en tienda física, sin considerar la especificidad del canal. Esto se evidenció enseguida como un modelo no escalable. Cuando llegó el momento de vender vía e-commerce en Argentina, usaron otro enfoque. La venta digital tendría su propia línea de negocio, con un equipo independiente y paralelo a la venta presencial. El primer canal online que abrieron en esta nueva etapa fue MercadoLibre, con Producteca como su herramienta de gestión. La implementación de Producteca en Winners integra su canal de venta digital en MercadoLibre en tres países (Argentina, Brasil y Perú). A través de las posibilidades de esta integración para cargar y editar masivamente su catálogo y sincronizar stocks, precios, ventas y facturación directamente con su sistema de ERP, la compañía automatiza las tareas asociadas a estos procesos. Así, la división de e-commerce de la compañía, E-Winners, puede dedicarse de forma más eficiente a atender cuestiones que requieren tratamiento personalizado o específico. Además del valor de la automatización en pos de la eficiencia, Winners valora la relación que, como clientes, tienen con Producteca. Alejandra Alzugaray, Gerente Digital de Winners, valora el vínculo que se genera en el trabajo en conjunto, destacando que “nos dan un servicio buenisimo, siempre están ahí para respondernos, ayudarnos, trabajar juntos; una de las cosas que más valoramos es la calidad del equipo que tienen”. Para Alejandra, la construcción de una estructura escalable es uno de los pasos más importantes en la creación de un canal digital. En ese sentido, entiende Producteca como una pieza clave de esa estructura. “Tenés que estar preparado y pensando en el futuro y en el crecimiento, y saber que si hoy te entran mil pedidos mas que ayer, tenés que estar capacitado para poder recibirlos, procesarlos y despacharlos en el momento”, concluye.
Todo sobre las pin-ups. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando alcanzaron un éxito inesperado, tuvieron usos y significados diferentes. Durante la Segunda Guerra Mundial, las ilustraciones de chicas pin-up -mujeres con poca ropa y actitud pícara- eran tan populares que hasta los bombarderos estadounidenses llevaban una en el frente del fuselaje. En trajes de baño o ropa militar, con camisas atadas a la cintura o polleras al viento, y hasta en ropa interior, estas imágenes sensuales y a la vez ingenuas adornaban también los talleres de autos y las tiendas de campaña. “Era una época en que las mujeres tenían más y mostraban menos”, apunta Dian Hanson, editora de la colección Sexy Arts de Taschen, en The Art of Pin-up, un libro que ella compiló y que acaba de lanzar la editorial con un recuento histórico y capítulos dedicados a los diez autores más destacados del género, entre ellos, Gil Elvgren, George Petty y el peruano Alberto Vargas.
Si bien el término pin-up -”fijar con tachuelas”- se acuñó en 1941, las primeras creaciones de este tipo aparecieron hacia 1886 en revistas francesas, de la mano de Jules Chéret -conocido como el padre del póster moderno-, y en 1895, en los Estados Unidos. Entonces, Charles Dana, un dibujante de la revista Life, creó a la Gibson Girl, una fémina desenvuelta que encarnaba el espíritu de la nueva mujer que estaba naciendo. Dana la delineó jugando al tenis o andando a caballo o en bici. Eran los años dorados de la ilustración. La bicicleta había sido la gran conquista femenina -una mujer ya no necesitaba de un hombre para ir de un lugar a otro- y la lucha por el sufragio femenino en los EE.UU. Los vestidos y corsets fueron reemplazados por ropa más cómoda y también más reveladora, que marcaba, por ejemplo, las piernas, antes ocultas bajo capas de tela. “Al intentar ganarse un lugar en un mundo de hombres, las mujeres los liberaron para que estos las miraran y las apreciaran de una forma más apasionante”, escribe Hanson.
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