¿Volverán los Premios Videncia? - UNEAC

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¿Volverán los Premios Videncia?

En julio de 2020 se expuso a la luz pública el número 45 de la revista Videncia (https://m.facebook.com/revistavidencia/). La mañana del miércoles 1ro se organizó el panel y conferencia de prensa, dirigido por Virginio Menéndez Moro –su director– y José Rolando Rivero y Yaudel Estenoz, jefe de redacción y diseñador de la revista, respectivamente.

La revista fue numerada Cero, como hincapié a lo que lo subtitulaba como el inicio de una nueva época (3ra). Siendo así, se hacía imposible no compararle con el primer número que se publicase en noviembre de 1998, en la feria del libro de La Habana.

Por esta vez, el número Cero llegaba tarde a su estreno bien notado por parte de su contenido que ostentaba fechas vencidas, cosa de la que nada tiene más culpa que los pandémicos meses desde abril hasta junio. Las cubiertas ya habían sido impresas y entonces la convocatoria del premio Eliseo Diego, llegaba vencida respecto a la fecha de recepción del material para competición.

El segundo número de esta Tercera época también trae retraso, pues se espera a que la industria poligráfica pueda terminar su impresión para la formal presentación.

Pero en algo no distorsionó con aquel número uno, dicha convocatoria lucía en el interior de la cubierta. Siendo Videncia el medio periódico insigne de Ediciones Ávila, desde salido su primer ejemplar se hizo costumbre convocar al premio, al que luego hizo compañía en sus páginas el Casa Tomada a cuentos breves de la UNEAC y otras tantas convocatorias irregulares, hasta institucionalizar sus propios certámenes. De ambos antes mencionados, y sumado el Poesía de Primavera –de los Juegos Florales de la Asociación Hermanos Saíz con sede en Ciego de Ávila–, aparecieron muestras de los textos ganadores en el número Cero.

A partir de 2003, el equipo encabezado por Virginio Menéndez Moro, con Otilio Carbajal como jefe de redacción y por editor, Francis Sánchez –que no muy lejos en lo adelante tomaría la jefatura de redacción–, establecen un tríptico de premios convocados por la propia publicación.

Con objetivos periodísticos (reseñas, entrevistas, reportajes, comentarios, etc…) se establece el Premio Orlando Castellanos limitado luego sólo a entrevista. Derivado de la convocatoria a ensayo de 80 a 120 cuartillas que lanzaba cada año la editorial, se establece un premio con características que posibilitasen su publicación en las páginas de la revista, el Enrique Sosa de ensayo, no más extenso que siete cuartillas; y finalmente, un premio Lucas Buchillón de poesía, a sólo un poema de no más de cien versos, que fuese sustituido en 2006 por el Ñola Sahig de crítica artística y literaria. Además, se anuncia esta vez un Premio especial para el trabajo que mejor refleje la cultura avileña.

Muchos autores también obtuvieron menciones en estas mentadas categorías o alcanzaron el Premio Especial como Carmen Hernández Peña por “La bella, la ballena y el reinado”, lo cierto es que estos certámenes ofrecieron una gama de colores diversa a la cultura avileña y llegó a convertir la revista en sí, en un epicentro cultural, derivando en encuentros teóricos que reunieron intelectuales de todo el país –galardonados por el tríptico– y sesionaron de forma bienal por más de media década. Ganar hoy, uno de esos premios que una vez ostentó Elvia Rosa Castro, engrandece el estatus de jóvenes investigadores y periodistas que se puedan hacer con el galardón.

Con un monto de $500 –en un inicio– y de $1000 en convocatorias posteriores, con el pago a los entrevistados de $500 en caso de ser residente cubano en las últimas ediciones, obtuvieron el galardón por reseña o el Orlando Castellanos, escritores como: Noel Castillo González por“Bertha Caluff: la luz votiva.” y Rebeca Murga por “El Polvo y el Oro: otras razones para habitar entre la noche, el lobo y la muerte.” en 2003; Luciano Castillo por “Suite para una ciudad con solo de cineasta. Entrevista a Fernando Pérez.” en 2005; Maikel Peneke por “Sorpresas nocturnas de la memoria: Lezama en César López” en 2006; Ileana Álvarez y Carmen Rosa Castellón por “Raúl Luis y sus heterónimos: perseguidores de enigmas.” en 2007; Alicia Elizundia Ramírez por “Sin perder la memoria” en 2008 y Francis Sánchez por “Bueno: un sillón ocupado en las letras cubanas” en 2010 y Álvaro Martín Peraza por “Mis versos no mienten. Mi geografía soy yo” en 2013.

De la misma forma, recayó el Enrique Sosa sobre: Ismael González CastañerMartí en la imagen: fragmentos a su Imán.” en 2003, premio compartido con Lorenzo Lunar CarcedoEl que a hierro mata… o la aventura del policiaco cubano.”; Rubén Sicilia y Edel Luis Tusell por “Performance y Teatro.” y “Varona y la fundamentación económica del proceso liberador cubano.”, respectivamente, en 2005; Olga García Yero por “La violencia en el arte: meditaciones en escorzo.” en 2006; Elvia Rosa Castro por “Introducción al diogenismo cubano” en 2007; Nelson Herrera Ysla por “Gato y cascabel: especulación en La Habana” en 2009; Roberto Viña MartínezArgos teatro. Biografía escénica de héroes marginados.” en 2010 y Otilio Carvajal por “Los noventas, década de oro para la poesía avileña” en 2013.

Por los dos años que sesionó el premio Lucas Buchillón internacional de poesía, encontró ganadores a: Jesús David Curbelo en 2004 por “Parques” y a Herbert Toranzo Falcón y Carmen Hernández Peña en 2005 por“La importancia de no llamarse Ernesto” y “Grafitti”, respectivamente. Mientras que su sustituto el premio “Ñola Sahig” de crítica artística y literaria encontró ganadores entre otros a: Héctor Antón Castillo por “Las paradojas inconclusas de Pedro Pablo Oliva” en 2006; Nelton Pérez Martínez por “Divagaciones leves y sin gracia” en 2008; Francis SánchezNovás y unas semillas de tomate” en 2010 y Juventina SolerPalominoLa poesía o el reverso de la moneda” en 2013.

Y todo esto en tan solo 15 años, en lo adelante hay mucha más historia de Premios Videncia que ojalá vuelvan con la tercera época.

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