Día de la Unidad Popular. ¿Que pasó en 1612? Retrospectiva
Cancillería de Rusia
Desde el 4 de noviembre de 2005, se celebra en Rusia el Día de la Unidad Popular. La fiesta conmemora la milicia popular que liberó Moscú de los invasores polacos en 1612. La expulsión de los invasores de la capital puso fin a un largo Período Tumultuoso, y un nuevo zar fue elegido en Rusia, Mijaíl Románov.
Este día, hablaremos de aquellos eventos trágicos y el heroísmo de las personas que hicieron todo lo posible para salvar a la Patria.

Vale la pena empezar con Iván IV el Terrible, que tuvo cinco hijos. Dos de ellos, Dimitri y Vasili, murieron en la infancia. El hijo Iván, según una versión, murió durante una riña con su padre, según la otra, murió por una enfermedad, mientras que el zarévich Dimitri murió misteriosamente en Úglich en 1591. El grupo de la nobleza que investigó el caso, encabezado por boyardo Vasili Shúiski, llegó a la conclusión de que el zarévich había muerto por un accidente, pero entre la gente se extendían rumores de que había sido un asesinato político. El último hijo vivo de Iván el Terrible, Fiódor, gobernó desde 1584 hasta 1598 y no dejó herederos, lo que allanó el camino para los eventos futuros.

Después de su muerte, la dinastía Rúrikovich fue interrumpida y Borís Godunov fue elegido a ser el zar por el Zemski Sobor. Los Godunov descendían de los boyardos de Kostromá, que durante varias generaciones sirvieron a los príncipes de Moscú, pero no pertenecían a la más alta nobleza del Estado de Moscú. Borís Godunov logró ascender gracias a su amistad con el principal líder de la Opríchnina, Maliuta Skurátov, con cuya hija se casó en 1570. La hermana de Godunov, Irina, se casó con el hijo de Iván el Terrible, Fiódor, lo que le aseguró a su hermano el título de boyardo y sentó las bases para el posterior ascenso al trono.

Con motivo del ascenso al trono de Rusia, Borís Godunov organizó grandes festividades en la capital, declaró una amnistía general y otorgó beneficios a los nobles provinciales. Durante un tiempo, se suspendieron todas las ejecuciones en Rusia. Godunov invitó a los extranjeros a servir en Rusia, eximiéndolos de impuestos, lo que favoreció el acercamiento, en primer lugar, con los países occidentales. Pero no todos estaban de acuerdo con el nuevo zar y su curso político, y el hambre que comenzó debido a las inclemencias del tiempo en 1601 solo galvanizó el descontento general. El trono bajo Godunov empezó a tambalearse.

Pronto surgieron rumores de la milagrosa salvación del zarévich Dimitri, que antes fue considerado asesinado. Por lo tanto, el reino de Borís Godunov fue ilegítimo. Según la versión más común, el impostor, que pretendía ser el hijo de Iván el Terrible, era el monje fugitivo Grigori Otrépiev, que pertenecía a la familia noble empobrecida de los Nelídov. Dimitri el Falso, como más tarde lo llamó la gente, anunció al príncipe lituano y ruso (de Rusia occidental), Adam Wiśniowiecki, que tiene origen real, así como entró en estrechas relaciones con el voivoda polaco Jerzy Mniszech y el nuncio papal Rangoni. A principios de 1604, el rey de la Mancomunidad de Polonia-Lituania, Segismundo III, le concedió una audiencia al impostor. Al convertirse al catolicismo, Dimitri el Falso recibió el apoyo de la Mancomunidad de Polonia-Lituania a cambio de la promesa de cederle Smolensk y Severia. En 1604, su ejército cruzó la frontera de Rusia. En medio de las hostilidades, Borís Godunov murió en circunstancias sospechosas. Su hijo Fiódor, de 16 años, se convirtió en el zar, pero pronto los partidarios de Dimitri el Falso lo mataron junto con su madre.

para la introducción del catolicismo en Rusia, Nikolái Névrev
En 1605, el impostor hizo su entrada triunfal en Moscú. Los boyardos, liderados por Bogdán Belski, lo reconocieron públicamente como el heredero al trono. Al ascender al trono, el «nuevo zar» empezó a llamar a sí mismo emperador. Pero no todos los boyardos de Moscú lo consideraban un zar legítimo. Casi inmediatamente después de la llegada de Dimitri el Falso a Moscú, el príncipe Vasili Shúiski comenzó a difundir en la sociedad los rumores de que era un impostor. La conspiración se descubrió y Shúiski fue capturado e inicialmente condenado a muerte, pero el nuevo zar lo indultó como gesto de buena voluntad.

Para el mayo de 1606, la violación de las tradiciones, la conculcación de la iglesia ortodoxa y la impunidad de los polacos habían causado un resentimiento tan grave que la oposición de los boyardos, los partidarios de Vasili Shúiski, pudo aprovechar la situación y montar un levantamiento en el que el impostor fue derrocado y asesinado. El cuerpo de Dimitri el Falso fue quemado, las cenizas las mezclaron con pólvora y la dispararon desde un cañón «en la dirección de la que había venido», es decir, en dirección a la Mancomunidad de Polonia-Lituania.

El boyardo Vasili Shúiski, que representa la rama de la dinastía Rúrikovich de Súzdal, llegó al poder. Una de sus primeras iniciativas fue declarar a Borís Godunov asesino del zarévich Dimitri. El cambio de poder no trajo los cambios y la paz deseados. En el sur estalló la rebelión de Iván Bolótnikov, que duró de 1606 a 1607 y que dio lugar al movimiento de «ladrones».

En el verano de 1607, un nuevo impostor apareció en escena en Starodub. Pasó a conocerse como Dimitri II el Falso. Debido a su origen desconocido, sus adversarios políticos le dieron el apodo del «ladrón de Túshino». Una parte considerable de ciudades rusas se puso de su lado voluntariamente, muchas fueron sometidas por la fuerza. Solo el Monasterio de la Trinidad y de San Sergio resistió un largo sitio desde el septiembre de 1608 hasta el enero de 1610. En tales condiciones, Shúiski acudió a Suecia y le pidió ayuda a cambio de concesiones territoriales. La Mancomunidad de Polonia-Lituania inmediatamente se aprovechó de esta ocasión y, con el pretexto de que Moscú había concertado un acuerdo con su Estado enemigo, declaró la guerra a Rusia en septiembre de 1609. Segismundo III avanzó hacia Smolensk. En febrero de 1610, el ejército ruso y sueco liberó Moscú del «ladrón de Túshino», que huyó a Kaluga.
El 4 de julio de 1610, tuvo lugar la Batalla de Klúshino en la que el ejército polaco derrotó al ejército de Rusia y Suecia, porque durante la batalla los mercenarios alemanes que servían a los rusos se pusieron del lado de los polacos. Así que los invasores abrieron el camino directo a Moscú. Al enterarse de esto, Dimitri II el Falso empezó a avanzar desde el sur, en el camino, apoderándose de las ciudades de Sérpujov y Bórovsk y del monasterio de Pafnucio. La derrota del ejército de Dmitri Shúiski cerca de Klúshino y el regreso de Dimitri II el Falso socavaron la autoridad del zar entre la nobleza por completo. Un nuevo golpe de Estado ocurrió en Moscú. Los siete boyardos llegaron al poder y formaron un consejo que reconoció al hijo de Segismundo III, Vladislao, como el zar ruso.

Los saqueos y la violencia perpetrados por las unidades polaco-lituanas en las ciudades rusas, la devastación de las ciudades en el norte del país por los antiguos aliados suecos, las contradicciones interreligiosas y la muerte de Dimitri II el Falso en diciembre de 1610 revivieron el movimiento de liberación nacional, que continuó en la forma de la Primera y Segunda Milicias Populares.
Un noble de Riazán, Prokopi Liapunov, encabezó la Primera Milicia en 1611, a la que se unieron algunos partidarios de Dimitri II el Falso, así como los cosacos liderados por el atamán Iván Zarutski. No obstante, Moscú no fue liberada de los invasores. Los desacuerdos sobre la futura estructura del Estado acabaron con la Primera Milicia. Unos querían preservar la libertad y otros, fortalecer la jerarquía estatal. En este contexto, empezó la lucha por el poder entre Zarutski y Liapunov. Los polacos se aprovecharon de esto inmediatamente, enviando a los cosacos unas cartas falsas donde se decía que, supuestamente, Liapunov tenía la intención de acabar con los cosacos. Por esta razón, en 1611 Liapunov fue convocado al consejo militar de los cosacos, donde fue asesinado durante una disputa. Después de estos eventos, la mayoría de los nobles abandonaron el campamento.

La Segunda Milicia Popular se formó en septiembre de 1611, cuando se celebró un servicio religioso en la Catedral de la Transfiguración, situada en el Kremlin de Nizhni Nóvgorod, tras el cual el arcipreste Savva pronunció un sermón en el que llamó a la gente a «defender la fe», y luego el jefe local Kuzmá Minin se dirigió al pueblo con las siguientes palabras:
Por lo tanto, instó a reunir el dinero para la nueva milicia popular, compuesta esta vez por los representantes de las clases sociales que estaban al servicio del Estado, para no repetir el destino de la Primera Milicia. La gente apoyó por unanimidad la propuesta de Minin y él fue encargado de supervisar la recaudación de los fondos públicos y distribuirlos entre los soldados de la futura milicia popular.

El príncipe Dmitri Pozharski, de la dinastía Rúrikovich, que todo este tiempo estaba luchando contra los invasores, encabezó la milicia. En el momento de la creación de la Segunda Milicia Popular, se encontraba en una finca familiar cerca de Nizhni Nóvgorod, curando la fuerte herida recibida en marzo de 1611 en la batalla de Moscú.
A principios de abril de 1612, el ejército llegó a Yaroslavl donde se determinó finalmente la composición del gobierno, el Consejo de Toda la Tierra. Estaba compuesto por los representantes de nobles familias principescas, entre ellos los Dolgorúkov, los Kurakin, los Buturlín y los Sheremétev. El Consejo lo encabezaron Pozharski y Minin. Como antes de Pedro I toda la alta nobleza nunca firmaba nada, en vez de Minin elegido por el pueblo, su firma en las cartas puso Pozharski:
Las cartas fueron firmadas por todos los miembros del Consejo en el orden determinado por el sistema de distribución de cargos según la jerarquía de las familias nobles (méstnichestvo).

El 2 de septiembre, la milicia se acercó a Moscú. Entre el 1 y el 4 de septiembre, el Gran Hetman de Lituania, Jan Chodkiewicz, que llegó con un convoy de suministros para los polacos asediados en el Kremlin, fue repelido de Moscú por la milicia. En la batalla, Kuzmá Minin demostró un valor especial, ya que con un pequeño destacamento de soldados a caballo atacó repentinamente a grupos avanzados de Chodkiewicz y sembró el pánico entre ellos.
El 1 de noviembre, Kitái-górod fue tomado por asalto, y el 5 de noviembre, los polacos finalmente se rindieron y abandonaron el Kremlin de Moscú. El 6 de noviembre, las tropas triunfalmente entraron en el Kremlin. Cuando los libertadores de Moscú se reunieron cerca del patíbulo, el archimandrita del Monasterio de la Trinidad y de San Sergio, Dionisio, pronunció una solemne oración en honor a la victoria de las milicias.

En diciembre de 1612, se enviaron las cartas a todas partes, llamando a las personas más respetadas a llegar a Moscú para elegir un nuevo zar. El 3 de marzo de 1613, el Zemski Sobor eligió a Mijaíl Románov a ser el zar de Rusia. Fue coronado en Moscú el 21 de julio del mismo año y fundó una nueva dinastía, que gobernó en Rusia durante unos 300 años.
En 1613, en memoria de la liberación de Moscú de los invasores extranjeros, Mijaíl Románov proclamó una fiesta religiosa y pública en honor al icono de Nuestra Señora de Kazán que acompañó a la milicia. La fiesta se celebró oficialmente en Rusia hasta 1917.
Un poco más de 200 años después de la proclamación de esta fiesta, en 1818, por orden del emperador Alejandro I, se inauguró en la Plaza Roja el Monumento a Minin y Pozharski, obra del escultor Iván Martos. El 4 de noviembre de 2005, se inauguró en Nizhni Nóvgorod una copia del monumento, donada por la Alcaldía de Moscú y realizada por Zurab Tsereteli.
En la historia reciente de nuestro país, el Día de la Unidad Popular fue proclamado en diciembre de 2004 y se celebra anualmente desde 2005.
💬 El presidente de Rusia, Vladímir Putin: El Día de la Unidad Popular es dedicado a los valores principales y fundamentales que cada uno de nosotros comparte y entiende. Es el amor sincero a la Patria, el respeto a sus antecesores, la aspiración a ser dignos de sus hechos de armas y logros importantes, el deseo de ser ciudadanos fieles a su país y de trabajar por su desarrollo, así como por el bien de nuestra gente. Las tradiciones de cuidar de la Patria, la disposición a defenderla y protegerla son propias de nuestro pueblo multimillonario y multinacional.