Una investigación señala que grupos pro Bolsonaro en WhatsApp orquestan noticias falsas y ataques personales en internet.

Una investigación señala que grupos pro Bolsonaro en WhatsApp orquestan noticias falsas y ataques personales en internet.

Por a Pública – Agencia de Periodismo de Investigación - Traducción por Berna Gaitán Otarán

Por Mariana Simões

Entre mayo y octubre, un grupo de investigación de la Universidad Estatal de Río de Janeiro (UERJ) realizó un seguimiento de grupos de varios candidatos. Bolsonaristas tienen mayor alcance y organización.

Desde mayo de este año, un grupo de investigación en Tecnologías de Comunicación y Política (TCP) de la Universidad Estatal de Río de Janeiro (UERJ) viene monitoreando grupos de WhatsApp en apoyo a candidatos presidenciales. Infiltrados en 90 grupos, 14 miembros del equipo estudiaron el comportamiento de los usuarios para descubrir cómo las personas se organizan para viralizar contenidos electorales en la plataforma.

Realizaron un monitoreo de 28 grupos autodenominados conservadores o pro militares y 24 grupos de apoyo al Partido Social Liberal (PSL) y a Bolsonaro. También sobre 18 grupos de apoyo al Partido de los Trabajadores (PT) y a Fernando Haddad; 4 de apoyo al Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) de Geraldo Alckmin; 4 a Marina Silva, 2 a Ciro Gomes y 1 a Henrique Meirelles. Además de eso, hicieron un seguimiento de 9 grupos de discusión política general o suprapartidaria. El equipo de investigación es parte de la red del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología en Democracia Digital (INCT.DD)

Para la coordinadora, Alessandra Aldé, existe un orden para el caos cibernético. “Las noticias falsas tienen caminos específicos. Esos flujos no son aleatorios y existe una técnica específica para hacer que una información falsa se torne viral, y eso es muy importante”. El estudio descubrió que cada 30 mensajes, por lo menos uno fue enviado desde el exterior.

“La noticia entra en un grupo y ese grupo tiene contacto con más de 250 personas. De ese total, algunas voluntariamente pegan y replican eso en otros grupos. No son como víctimas que compartían solo una vez y nunca más, sino que lo hacían de manera sistemática”, explica João Guilherme, que coordina el núcleo de análisis de datos del grupo.

Durante estos cinco meses de monitoreo, percibieron que los grupos pro Bolsonaro tenían un alcance más amplio y una organización mayor, en cuanto a la diseminación de noticias falsas en comparación con los demás. Uno de los mayores ejemplos se dio en la primera vuelta, con un rumor de que había un fraude electoral en curso. El grupo de investigación seguía un mensaje específico:

“Tribunal Superior Electoral informa: 7,2 millones de votos anulados en las urnas! La diferencia de votos que llevaría a la victoria a Bolsonaro en primera vuelta fue de menos de 2 millones”.

Según el grupo, el rumor aparece 202 veces en 41 de los 90 grupos estudiados. De esos 41, 37 están dentro de los que dan apoyo a Bolsonaro, grupos de derecha y pro militares, y 4 de política general.

La noticia falsa sobre el TSE difundida el 10 de octurbre. El análisis demuestra la cantidad de “compartidos” por etapa y el número de personas alcanzadas.

“Lo que la gente percibe es que el sector de Bolsonaro está mucho más organizado para hacer ese tipo de operaciones, más que otros candidatos. Se adelantaron a esas estrategias, y comenzaron a construir antes esos grupos”, señala Alessandra. “También llamó la atención de la gente esa falta de compromiso de quien difunde esas noticias como verdaderas. No se trata de rumores, no tienen ningún tipo de objetividad, son descalificadoras – generalmente en relación a lo moral – , con asociaciones que son muy impropias e inadecuadas. Es una campaña muy mentirosa, realmente el nivel de noticias falsas es muy superior en la campaña de Bolsonaro que en cualquier otra. Eso es visible. Son personas que están en decenas de grupos”.

Alessandra evalúa que quien alimenta esa red son productores profesionales de contenidos. “Existe una producción profesional de memes, de varias cosas estéticamente bien hechas. Son lanzadas para celulares de varios puntos del país. El número muestra, por ejemplo, la región de donde es la persona, porque tiene visible el prefijo. Así se pueden establecer asociaciones entre bancos de datos, celulares y códigos postales (CEP, Código de Endereçamento Postal), y usar eso para direccionar propaganda, llegando a los grupos y haciendo circular información dentro de perfiles específicos. Entonces, existe una técnica.”

En la semana previa a la segunda vuelta electoral, Folha de S.Paulo reveló que algunas empresas contrataron servicios de envíos masivos de mensajes por WhatsApp, en contra del PT y a favor de Bolsonaro, con contratos que llegaban a los 12 millones de reales [N.d.T.: es imposible acceder a esta noticia sin una suscripción paga a Folha o con una cuenta en UOL].

Más allá de la producción de contenido en sí, la táctica para diseminar mensajes por parte de los militantes es simple y eficaz. En cada grupo existen personas que dan órdenes y ordenan a los demás usuarios a cumplir tareas específicas. “Sistemáticamente piden a los miembros hacer circular informaciones en otros grupos de WhatsApp, el de la familia, o del trabajo”, explica Alessandra.

Siempre tienen alguien hablando “hagan esto, hagan aquello”. Por ejemplo, se está haciendo una encuesta en Facebook, y le piden a todos ir a responderla. O si algún famoso publicó algún contenido contra Bolsonaro, entonces vamos a dar dislike. Se puede decir que sí existe una orquestación”.

“Existe un llamamiento para ir a dar dislike en la página de una actriz que se manifestó a favor de Haddad. Eso es muy común. O ir a comentar en la página de quien es contrario. Entonces ese WhatsApp sirve también para movilizar a la acción a esos electores, hacia otras redes. ‘Vamos a YouTube todos a dar dislike’. Allí se puede ver una migración”.

Según el investigador João Guilherme Bastos dos Santos, los miembros orquestan incluso ataques colectivos. “Por ejemplo, antes de la primera vuelta salió una noticia de una encuestadora que presentó datos que disgustaban. Entonces, algunas personas identificaban al encuestador responsable del estudio, difundían el link de su perfil personal en Facebook, y de esa forma realizaban amenazas en enjambre”.

Dos Santos cuenta que también vio grupos de apoyo a Marina Silva y Ciro Gomes ser atacados por militantes de Bolsonaro, que se infiltraban fingiendo ser simpatizantes, y una vez en el grupo comenzaban a atacar. En un caso, llegaron a convertirse en administradores para después borrar el grupo pro-Marina.


Controlando la narrativa bloqueando a quien cuestiona

Según los investigadores, los administradores de los grupos hacen una curadoría para controlar la narrativa. Eso fue claro cuando salieron los resultados de la primera vuelta – celebrada el domingo 7 de octubre –. Comenzaron a surgir comentarios fanáticos contra el Nordeste, región donde el voto del PT fue superior. Los mensajes decían cosas como “el Nordeste es un parásito” y también, “hay que mandar a matar nordestinos”.

“Luego algunos infiltrados comenzaron a decir ‘no gente, necesitamos los votos del Nordeste’, aquí hay muchos nordestinos que no tienen la culpa de lo que votaron otros”, cuenta Alessandra. “Y comenzaban a bloquear, a excluir a personas que adherían a esa crítica.”

También quienes cuestionaban insistentemente la veracidad de una información eran bloqueadas. “Ese usuario era acusado de saboteador, de petista, o comunista y era removido del grupo. Entonces, siempre que alguien se desviaba de esa narrativa unificada, era retirado acusado de traición”, dice Guilherme. “Si alguien denunciaba una noticia como falsa o cuestionaba ‘¿tienen certeza de que eso es verdad? ¿dónde está la fuente de eso?’, era rápidamente borrado”, completa Alessandra.

Sin embargo, por el otro lado dejaban correr los discursos de odio contra ciertos segmentos de la sociedad. Alessandra vio diversas amenazas circulando en los grupos contra mujeres y personas LGBT. Frases del estilo, “Maricón, te queda poco” y “cuando Bolsonaro gane vamos a terminar con todas esas feminazis”, no sufrían ningún tipo de reproche de los administradores.

A su vez, la investigación deja ver que hay cierta “pluralidad” o segmentación: cada grupo tiene un discurso que fue adaptado y construido específicamente para agradar a un tipo de elector. “Con noticias falsas dirigidas a valores religiosos, diciendo que Haddad iba a terminar con la familia, que era contrario a Dios, que Manuela d’Ávila había dicho que ‘Jesús era travesti’. Pero en otros grupos ese discurso no tenía tanta entrada, entonces aparecían argumentos sobre inseguridad, por ejemplo. Allí se decía que la situación era insostenible, que alguien tenía que hacer algo, que había que armar a la población”, explica.

Aún cuando existía esta diversidad, todos los discursos convergen en un solo mensaje: para evitar todo eso, era necesario votar a Bolsonaro. Eso se encuadra en una narrativa mayor que los seguidores venían construyendo hace por lo menos dos años en WhatsApp. “Esa idea de amenaza comunista, de que la gente se tiene que unir contra la amenaza externa, es un mecanismo básico de movimientos fascistas, donde se reprime sistemáticamente a quien no acuerda”, dice Guilherme.


Sobre el estudio

Aún en fase de análisis y conclusión, pretende determinar ciertos patrones de comportamiento de seguidores de diferentes candidatos en WhatsApp, la plataforma apuntada como principal influencia de esta elección.

El equipo de investigación concluye que WhatsApp debe ser entendido como una red de grupos organizados que están interconectados por participantes en común, que sistemáticamente llevan noticias de un grupo a otro.

La investigación revela que de los grupos estudiados, 99,11% de los perfiles están conectados directa o indirectamente a través de una red de personas. En la infografía es posible ver la estructura de conexiones entre los grupos analizados. Las líneas verdes representan grupos de conservadores, pro militares y de apoyo al candidato del PSL. Las líneas rojas son de seguidores de Fernando Haddad. En rosa, grupos para discusiones de política general o suprapartidaria, y en azul, grupos de otros candidatos.


Para conseguir mapear el camino de la diseminación de noticias, el grupo de investigación utiliza softwares como IraMuTeQ o Gephi. El rastreo mantiene en condición de anonimato el número celular que da origen del mensage, y apunta en cuál grupo surge, para después mapear el trayecto. El resultado son estas nubes de datos que ilustran la difusión de informaciones por la red de WhatsApp.

El ejemplo siguiente, rastrea la cronología de una noticia falsa, representada en color amarillo. Cuando el candidato Jair Bolsonaro fue atacado en Juiz de Fora (en Mina Gerais), el 6 de septiembre, surgió a las 17:03 una noticia falsa que decía que el responsable del ataque era un miembro del Partido de los Trabajadores y responsable de la campaña de Dilma Rousseff. A pesar de que la noticia fue desmentida en televisión en ese mismo momento, continuó su propagación por los grupos – y sólo dejó de ser divulgada a las 18:19 hs.

El software IraMuTeQ extrae las palabras claves de las conversaciones de los grupos y las organiza en forma gráfica. Las más repetidas tienen un tamaño mayor. Así es posible ver asociaciones de palabras que se formaron en debates sobre las urnas y sobre el Tribunal Superior Electoral. La investigación explica que el gráfico amarillo donde las palabras más utilizadas son “comunista, militar e intervención” fue posible relacionar este vocabulario a los grupos pro Bolsonaro. En el gráfico azul y naranja, no existe correlación clara entre agrupamiento de palabras y grupos de WhatsApp representados.


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Esta es una traducción libre al español, con el objetivo de difundir el artículo publicado en su portal web. Las imagenes utilizadas son de la publicación original y la ilustración de portada pertenece a Pública.