Una criatura genocida llamada "Israel".

Una criatura genocida llamada "Israel".

Carmen Parejo - REDCOM

El problema no es que Irán responda o no responda. Están en su derecho a hacerlo e incluso en la obligación. Pero el tema es otra cosa. Se está permitiendo a las potencias de la OTAN (usando en este caso a su marioneta genocida) crear un escenario de guerra mundial vulnerando todo el derecho internacional (otra vez), y además, se vende con naturalidad en los medios y en los comunicados oficiales como el de Trump que es vergonzoso y debería ser un escándalo.

No carguemos la responsabilidad sobre las víctimas. Irán, como el resto del mundo, tratan de evitar todo el rato lo que está gente anda buscando. Y el planeta entero debería ser consciente de quién es el verdadero peligro aquí y exigir ahí.

*******

Del colonialismo europeo y el imperialismo yanki nació y creció una criatura genocida llamada Israel.

Partiendo de esa base, de que Israel solo es una herramienta de los primeros (como ha quedado claro con el ataque por delegación a Irán) quizás algunos puedan entender mejor porque llevamos cerca de dos años viendo cómo se lleva a cabo un genocidio en Palestina sin que parezca que se pueda frenar.

Pero ampliemos el foco. Ucrania, Oriente Medio, la guerra comercial contra China (y las amenazas con Taiwán), los golpes blandos y duros contra los gobiernos populares en América Latina, la amenaza a los pueblos del Sahel en lucha... Todo esto está participado por la MISMA fuerza agresora: La OTAN (EEUU, Reino Unido y las potencias europeas).

La tercera guerra mundial empezó hace tiempo. Ahora lo que estamos viendo es el desarrollo.

Y las guerras son terribles, no deberíamos romantizarlas. Algunas son inevitables, pero jamás son deseables.

Debemos ser conscientes de que la situación es muy delicada porque el ciervo herido es violento y tiene capacidad para ello. Es violento en lo externo y también en lo interno, como vimos esta semana en Los Ángeles.

Aquí hay dos bandos, ambos compuestos de manera bastante heterogénea, pero dos bandos. Toca tomar partido: con el gran capital o con los pueblos.

*******

Como la memoria colectiva a veces flaquea, insistiremos con una aclaración que pensamos que ya no hacía falta… pero por si acaso:

Irán no es un país árabe, es un país persa.

Ser árabe no significa ser musulmán.

Ser musulmán no significa ser árabe.

Uno es una identidad cultural y lingüística; el otro, una religión. Confundirlos no solo es un error geográfico y cultural, sino que contribuye a una visión reduccionista y muchas veces racista del mundo musulmán y del mundo árabe.

Hay árabes cristianos, judíos, musulmanes, ateos y de otras creencias. Como en cualquier parte del mundo, la diversidad es la norma, no la excepción.


REDCOM

Report Page