UNA DIFÍCIL COMBINACIÓN

UNA DIFÍCIL COMBINACIÓN

Revista Hamartia

Escribe Juan Cruz Acebey Marinaro

Javier Milei asumió la presidencia el 10 de diciembre. Logró imponerse con un amplio margen en una segunda vuelta frente al candidato oficialista Sergio Massa. Sin embargo, al transcurrir casi 50 días desde su asunción, el líder libertario tiene ante si una serie de factores que, en su conjunto, dan cuenta de una difícil combinación para un presidente.

Aunque Javier Milei triunfó con el 55,65% de los votos, al momento de asumir no se conglomeró una multitud de más de un millón de personas, como esperaban desde su círculo íntimo. Las estimaciones postulan una cifra cercana a 20 mil personas, que se reunieron en la Plaza de Mayo a escuchar su discurso. Evidentemente, el apoyo popular sólo se vio plasmado en lo electoral, a diferencia del apoyo del que gozaron otros primeros mandatarios argentinos.

A los pocos días de asumir el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció una devaluación del peso superior al 100% que llevó el dólar a un valor de cambio de 800 pesos. El ex funcionario del gobierno de Macri también anunció aumentos de tarifas, combustibles y transportes, el fin de la obra pública, entre otros anuncios. Luego de esto, el 20 de diciembre de 2023, Milei anunció por cadena nacional que emitiría un decreto de necesidad y urgencia (DNU N°70/2023). Dicho decreto, elaborado por estudios privados bajo el mando de Federico Sturzenegger, marcaba la derogación de 300 leyes y la modificación de otras 300.

El DNU emitido por Milei entró en vigencia el 29 de diciembre. Según palabras de varios constitucionalistas, el decreto supone una reforma constitucional de facto. Se trata de un DNU sin precedentes que pasa por encima del Congreso, arrogándose el presidente funciones que pertenecen al Poder Legislativo. En cuanto al contenido, se trata de un decreto de desregulación económica. Entre otras leyes, deroga: la ley de alquileres, la ley de góndolas, la ley de compre nacional, ley de abastecimiento, ley de promoción industrial, ley que impide la privatización de las empresas públicas. El DNU, a su vez, implica una reforma del Código Penal y una reforma laboral.

Nos hallamos, así, frente al primer elemento de esta difícil combinación. Milei es un presidente minoritario, que cuenta con menos del 15% de las bancas en ambas cámaras del Congreso. Pese a ello, optó por impulsar una “reforma constitucional” por decreto, sin buscar consensos con aquellos espacios políticos dispuestos a acompañar al gobierno libertario. Ante este DNU, diversos espacios, desde Unión por la Patria hasta el radicalismo y otros bloques parlamentarios, se han expresado en contra. Para el 1° de febrero, el bloque de Unión por la Patria en el Senado ha pedido una sesión para el tratamiento del DNU. En caso de que el DNU termine siendo rechazado por ambas cámaras, perdería su vigencia. Sería la primera vez que un presidente emite un DNU y pierde su vigencia al ser rechazado por ambas cámaras. Esto nos muestra otro aspecto de esta difícil combinación: Milei es un presidente que ni siquiera puede gobernar por decreto, debido a que la mayoría de bloques no responden al gobierno.

Por otro lado, debe señalarse que el capítulo del DNU referido a lo laboral fue suspendido por la justicia laboral. Aquí se plasma un tercer elemento de esta difícil combinación: el Poder Judicial tampoco actúa en favor de Milei, recurso con el que si contó Mauricio Macri. No obstante, queda esperar como se expresará la Corte Suprema sobre la constitucionalidad del decreto.

A la situación descrita debemos añadir el hecho de que Javier Milei es el primer presidente outsider de Argentina. Este concepto refiere a que carece de trayectoria política previa. Al momento de presentarse como candidato a presidente, Milei llevaba menos de dos años como diputado nacional. Anteriormente, Milei había sido panelista en programas de televisión y adquirió popularidad gracias a la retroalimentación entre medios tradicionales y redes sociales como TikTok. Además, Milei se presentó como candidato de un nuevo partido, fundado por el mismo, La Libertad Avanza. El ser un outsider deriva en una escasa socialización política. Tal condición se ve reflejada en su total desinterés por negociar con aquellos bloques parlamentarios dispuestos a acompañar su gobierno. En lugar de eso, el presidente Milei se ha dedicado a agraviar a los distintos espacios al acusarlos de “coimeros” e “idiotas útiles”.

Milei ha apelado a la presión financiera sobre los gobernadores como método para obtener los votos necesarios para la aprobación de la denominada “Ley Ómnibus”. Aunque la ley ha logrado el dictamen de mayoría con el apoyo de bloques que no forman parte del gobierno, los cambios en el contenido del dictamen, los vaivenes de los interlocutores parlamentarios del gobierno y una denuncia por falsificación parecen dificultar la aprobación de esta ley fundamental para Milei. Una eventual derrota parlamentario a menos de dos meses de asumir el gobierno podría añadirse a la compleja situación del presidente.

Los últimos dos elementos de esta difícil combinación son: la crisis económica y el apoyo popular-ciudadano con el que cuenta Milei. Es evidente que uno de los factores que impulsó a Milei a llegar a la presidencia fue la crisis económica. Tras ocho años marcados por la inflación, el deterioro del valor del peso y un empeoramiento de los índices socioeconómicos permitieron el surgimiento y triunfo de Milei. Ahora bien, si esa situación no mejora, es posible que las condiciones que catapultaron al líder libertario terminen volviéndose en su contra.

En cuanto al apoyo popular-ciudadano, podemos señalar que, según algunas consultoras, la imagen negativa de Milei viene en aumento. En algunos estudios, el rechazo de su figura ya supera el 50%. A esto debe añadirse la masiva movilización realizada el 24 de enero en el marco del primer paro general organizado por la CGT. La medida del paro fue decidida a raíz del DNU emitido en diciembre y en el contexto del tratamiento de la Ley Ómnibus. La CGT es un actor con un importante poder de veto y con capacidad de convocatoria y se ha erigido como opositor al gobierno de Milei. A esta movilización también se le suman la realización de cacerolazos en protesta por el avasallamiento del presidente sobre las instituciones.

En síntesis, aunque Milei triunfó con un holgado margen en noviembre, hay una serie de factores que dan cuenta de una difícil combinación. 1) Es un presidente minoritario que cuenta con menos del 15% de las bancas en ambas cámaras del Congreso. 2) De lo anterior se desprende que se le dificultaría gobernar por decreto, porque no cuenta con una bancada legislativa que sostenga sus decretos. 3) El Poder Judicial parece que se constituirá como un actor de veto de sus medidas, como lo demuestran una serie de sentencias judiciales. 4) Es un outsider político, por lo que carece de socialización política. Esto lleva a que no esté dispuesto a negociar con otros bloques parlamentarios que estarían dispuestos a acompañar su gobierno. En lugar de buscar consensos, Milei ha optado por los agravios y la presión financiera hacia los gobernadores. 5) La crisis económica fue la que impulsó la llegada de Milei a la Casa Rosada, sobre todo el aumento de la inflación. Esa misma crisis que allanó el camino para el triunfo de Milei puede terminar volviéndose en su contra. 6) Desde su asunción, la imagen negativa de Milei viene en aumento. A su vez, una masiva movilización se desarrolló en contra de su política en el marco del paro general del 24 de enero.

Un presidente outsider y minoritario; que ha optado por una estrategia de confrontación con el Congreso; una crisis económica no resuelta (e incluso profundizada); una ciudadanía que comienza a expresar su rechazo; actores con capacidad de veto en la oposición. Todo indica una difícil combinación para Milei.


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