UNA CITA INESPERADA
Un Bastardo Sin Corazón // FMBDesperté, ya ella se había ido, de nuevo. Así que tome mi celular y le marqué:
-Hey amor! como vas? Algo rápido por si estás ocupada. Podemos vernos hoy? Quiero decir, dormimos en la misma habitación y cama, pero en toooda la semana solo te vi en las noches al llegar cuando beso tu frente; siempre estabas muy dormida, y yo llegaba algo cansado y y, aunque nos acurrucamos me duermo al instante en tu pecho o tu espalda y eso no cuenta.
+Claro que siiii, extraño verte, disfrutar en las mañanas -hizo una pequeña pausa- extraño nuestras mañanas .. tu sabes a qué me refiero.. Intentaré salir un poco antes del hospital y llamaré a la clínica para posponer la primera cita, eso nos dará unas tres horas. Podríamos vernos para comer algo, muero de hambre, que hoy tampoco desayuné pues mi cocinero duerme un montón y ya estaba acostumbrada a hacerlo que malvado eres y así después puedes acompañarme a casa para seguir con mis trabajos de las guardias ... -hubo otro minuto de silencio- Amor, debo colgar sucedió algo en emergencia te llamo al salir.
-Vale vale que sea leve, recuerda que debes buscarme en casa aún sigo sin licencia y sin auto
+Amor! Nada de chistes malos ahora; te quiero, chao chao
La idea me encantó, poder vernos finalmente después de una semana tan difícil, ella tomo varios turnos largos muy seguidos unos de 12 horas y dos de 24 horas, realmente la entrega que tiene a su trabajo es algo increíble, siempre le digo que es un trabajo que respeto mucho, una noche llegué tan cansado a casa que no me enteré que salió por una emergencia, pasado solo minutos de yo estar allí.
Nuestros horarios son muy diferentes, es doctora de tiempo completo, trabaja en dos lugares así que sale de casa antes de las 8 de la mañana, y con suerte llega a las 10 de la noche. Por mi parte trabajo en un bar-restaurant, salgo de casa a las 11 AM y las horas de llegar siempre son diferentes, puedo volver pasadas las 3 o 4am, o a cercano a la medianoche así que teníamos semanas dónde los tiempos para compartir eran difícil. Conversábamos a diario, siempre encontrábamos la manera de hablar aunque fuera intermitente; toda la semana me había dicho que al llegar tratara y no le despertara, que tenía guardias desde muy temprano y que luego me enteraría del porque, y con lo despistado que soy ...
A mí me gusta cocinar, así que en mis semanas flojas le hacía desayuno, le dejaba algo hecho para cuando salía de un trabajo a otro así solo llegaba a calentar para que tuviera unos minutos más de descanso, antes de irse a su segundo trabajo, algunos días incluso le dejaba lista la cena, aunque se molestaba por eso último.
Cada tanto pasaba por su trabajo, cada semana dos o tres días iba a saludarle, y cuando tenía días muy complicados e intensos en el hospital llevaba su almuerzo; siempre que iba le dejaba un beso de buena suerte, y bromeaba con ella diciendo "Nos vemos más tarde en casa, o aquí en Emergencia. Pero sería mejor en casa".
En días flojos, cada mañana tomábamos un tiempo para nosotros, hablabamos del como nos fue en el trabajo el día anterior aunque conversamos durante el día, incluso con suerte veíamos algo de tele o teníamos sexo, yo despertaba dos horas antes de ella irse para alistar el desayuno y disponer de tiempo para los dos, así podía jugar con ella que tiene una mente tan parecida a la mía en cuestión de deseos que en solo dos palabras nos encendiamos ... pero esa semana ni hablar...
Llegó la hora y fue increíble, verla llegar al lugar donde habíamos quedado para comer y tomar algo... Estaba sentado en la mesa, la vi entrando con un increíble short corto algo ajustado a sus piernas y una blusa negra que resaltaba perfectamente sobre un par de pechos que solo dejaban ver un par de pequeñas pecas entre ellos y unos tirantes debajo de su blusa que me hacían imaginar lo delicado y excitante de sostén que llevaba debajo en ese momento, conocía la mitad de su lencería así que imaginaba lo que llevaba puesto, llevaba unas sandalias negras y sus labios con un labial rojo que no dejaba que perdiera la atención de ellos, sus ojos que se veían increíbles con sólo un poco de maquillaje para cubrir sus ojeras, y un cabello a la altura del hombro que la hacían verse aún mucho mejor, al llegar nos abrazamos de inmediato, me sentía muy emocionado, como la primera vez que la vi, yo traía una camisa color gris debajo de un saco negro, muy informal por la prontitud de la cita pero adecuado para poder acompañarla de la mejor manera asi ella lucía increíble a mi lado, y me gustaba cuando destacaba de ese modo, comimos delicioso ya que la compañía creo ese ambiente, yo bebi un par de cervezas y ella solo una copa de vino, conversamos un rato de nuestra semana y trabajos, le hice varios cumplidos detalle había arreglado su cabello, cortado un poco, cambio el color de sus uñas; hablabamos como un par de amigos con años de no verse ... llegó el momento de dejar el lugar e ir a casa, en ese momento ella recibió la llamada de una residente que le informó de algo urgente que tenía que presentar, fue ahí cuando se le vino a la mente que antes de verme había dejado olvidada su computadora en el hospital y me pidió con mucha pena acompañarla a recogerla, quien le llamó aun estaba ahí así que arreglo todo para que se hiciera más rápido de buscar, ya que era domingo y tendría una tarde muy llena de consultas. Así que fuimos de inmediato.
Al llegar entramos por un acceso de personal, yo solo llevo unos meses en su país y conocía la entrada normal de la Emergencia así que estaba un poco confundido; caminamos por un pasillo y al final unas escaleras, al subirlas iba detrás de ella pude ver como se marcaba en su short una delgada linea que señalaba los límites de una pequeña tanga que llevaba debajo, y también veía un poco sus hermosas pecas, subimos y entramos a donde estaba su lap, pero justo antes de salir al intentar sacar el celular de su bolsa se le cayó, se agacho a levantarlo y por accidente ella quedó muy cerca, su cintura quedó pegada a la mía y sentí lo firme de ese par de nalgas que había deseado manosear toda la semana y hasta ese momento por accidente lo había hecho del todo bien, Melissa sintió que mis manos no la soltaron y también que tenía muy duro mi miembro así que susurró:
+Es un escenario como el que te gusta escribir en esas historias que me encantan.
-Me acerque a ella, sin soltar sus caderas para susurrar al oído-
—Si, si, es un escenario casi perfecto para un momento de pasión y placer; sería la primera vez dentro del hospital.
Dejó su celular sobre el escritorio que estaba solamente con su computadora sobre el.
+Podemos aumentarle a este escenario, un par de desconocidos que lo único que sabían el uno del otro era que les gustaba el sexo, de una manera especial y que ambos sólo compartieron una comida y desean comerse mutuamente.
—Vale, en lugar de escribir que es lo que harían, mejor te lo demostraré.
Le dije al mismo tiempo que mis manos ya recorrían sus pechos por encima de esa blusa negra, con sus grandes pechos poco descubiertos al centro, debajo de unas tiras que la hacían verlos más atractivos, mis dedos los rozaron suavemente mientras mis labios besaban lentamente su cuello con el deseo de ya tocar sus labios, ella dejó caer su bolsa al piso y se volteo sin poder resistir tampoco la idea de besarnos, nos perdimos en un beso apasionado donde nuestras lenguas fueron las únicas en decirse lo que querían hacer en nuestros cuerpos.
La abrace con fuerza y nuestros besos eran cada vez más intensos, sabíamos que estábamos solos y nadie podía detener nada de lo que ahí estaba pasando, pero era propenso a que algún residente se acercara a buscarla, comenzó a sentir como mis manos apretaron sus nalgas y eso nos excito más, ella sintió como entre mis piernas ya mi miembro estaba muy duro deseando estar dentro de ella.
+Alee, amor, debemos irnos continuemos en casa me da miedo que alguien nos vea aquí, y no podamos seguir.
—Le temes a la adrenalina, pero te entiendo además nadie más debe tener en su cabeza la imagen de ... no deben conocerte más allá de la tela, sólo yo. -dije en un tono fuerte y dominante-
Salimos muy rápido hasta el auto, y fuimos a casa.
Al entrar, y sin dejar de besarla le comencé a soltar su ropa y deje al descubierto y a mis caricias esa tanga que llevaba puesta, se quito el calzado para poder desvestir y la recargue sobre la mesa, tomé todo y lo lancé un poco lejos, nuestra única compañía en ese momento era la luz que entraba por la ventana y apenas dejaba ver nuestros cuerpos, la subí un poco para sentarla en la esquina de la mesa y levante su blusa para quitársela con rapidez, y solo mirar ese sostén de tiras negras de encaje que ahora me dejaba ver mucho más esos grandes pechos con esas pecas que ya deseaba besar.
—Me encanta cada parte de tu cuerpo, tienes algo que me excita demasiado. -le susurre mientras acerque una silla que estaba a un lado, para sentarme y poder abrir sus piernas y que mis labios besaran sus muslos-
Con pequeños mordiscos recorrí toda la zona, me excitaba ver sus muslos constelados, tengo una extraña atracción hacia las pecas y lunares, y ella ... Ella tiene un montón en todo su cuerpo, tantas que me enloquece. A su cuerpo le llamaba el espacio, y a cada conjunto de pecas le decía mis constelaciones; me sentía un astronauta entre las estrellas cuando se desnudaba.
Seguí besando y mordiendo muy suave, hasta que sintió como mis dedos hicieron a un lado su tanga y mis labios se perdieron debajo de ella, sentía con mis labios y mi lengua su vagina, su calor y esa humedad que quería secar con cada una de mis chupadas, sintió mi lengua fuera y moviéndose dentro de ella, y mis manos apretando sus piernas, su clitoris se rindió a mis caricias y a cada desliz de mi lengua contra el.
Ella no dejó de gemir cada vez más, hasta que solo se tomó con fuerza de las orillas de dónde estaba sentada y grito con fuerza; sus piernas me presionaron después de temblar con fuerza y me dejaron sentir que esa humedad ahora era mucho mayor, me levante y tire la silla detrás de mi, me quite el pantalón, la camisa y me coloque frente a ella, sentí su mirada, escuché su gemido al sentir como mi miembro entraba lentamente y sin pausa entre sus piernas.
+Me gusta cuando estás dentro de mí. -susurro a mi oído mientras sus brazos me rodearon para acercarse más-
Me abrazo con sus piernas, dejándome sentir lo frío de sus pies en mi piel y así sentirla y dejarme penetrarla de forma total, permanecí dentro de ella unos segundos.
—Yo puedo pedir el día libre, y no sacarlo en todo el día
+No, no puedes ... -susurro seguido de un gemido suave- ... ahh.. tal vez soy yo la que no puede.
Seguí metiéndole cada vez con más fuerzas y sacándola muy lento, hasta que sus jadeos y gemidos me dejaron saber al igual que su calor que había terminado nuevamente; sus piernas se rindieron y me soltaron, se bajó de la mesa y me beso con pasión no pude aguantar mas y la voltee con fuerzas, casi obligándola a recargar sus manos.
+Que agresivo cuando haces éso. -dijo recargando su cuerpo apretando sus pechos contra la superficie y abriéndose las nalgas.
La penetre estando detrás de ella, abrí sus piernas con mis pies y sentí su humedad y su cuerpo chocar contra mis testículos, mis manos le acariciaron un poco sus nalgas que también están llenas de pecas, así que las acaricié muy despacio, subí muy sutil y lentamente con mis dedos por toda su espalda para desabrochar su sostén y poder apretar con fuerza ese par de pechos grandes, sin dejar de entrar y salir de su vagina, hasta escuchar sus gemidos pidiendo no parar.
+Ahhs!! Por favor, ya me duele un poco no resisto más -ese suspiro nuevamente me aviso que había tenido un orgasmo más-
Se volteo, estaba casi desnuda frente a mi, solo llevaba su pequeña tanga de lado, se acomodó para que sus pechos ahora fueran presa de mis labios los cuales no dejaron de chupar, morder y succionar por todos lados, jugaba con sus pezones y mi lengua; con mis manos y todo su pecho.
Me tomó con fuerza de los hombros recargandome sobre la pared y puso sus rodillas en el piso, con un solo movimiento tomó mi miembro con su mano y dejó caer saliva de sus labios para comenzar a chuparmela con fuerza.
—Vaya, que el agresivo era yo, pero me gusta que tomes el control.
Metía una y otra vez todo mi miembro dentro de su boca, la sacaba para recorrerla con su lengua mientras sus manos no dejaban de frotarla y tomar mis testículos, hizo una pausa, me miró fijamente con la mitad dentro.
—No me hagas suplicar y pedirte que no pares. Quiero venirme en tu boca.
+Quizás ya es tarde y debo irme -dijo luego se sacarla de su boca, y saborearse los labios-
—Quiero que la recorras con tu lengua desde la base, chupes la punta y la devores toda, y saboreas el sabor de mi corrida. -esto la excitó al igual que a mi-
Comenzó a hacerlo cada vez más rápido y más intenso, metiéndola hasta el fondo de su garganta, chupando y lamiendo todo, no pude resistir más y terminé, llenando toda su boca, mirándola saborear cada gota y no dejando desperdiciar nada.
Se levantó muy lentamente rozando su cuerpo con el mío hasta llegar a posar sus labios junto a los míos, aún se saboreaba mi leche.
—Si aún hay tiempo luego de tomar un descanso, podemos tener un segundo round. Me has dejado seco y algo escurrido.
+Vaya que si, -pegó su cuerpo al mío, solo nos separaban sus grandes pechos que estaban junto a mi cuerpo- pero debo alistarme para la clínica. Aunque quisiera estar encima de ti toda la tarde, y tener ésto dentro de mí -dijo agarrando mi miembro flácido muy fuerte con sus manos- extrañaba demasiado tenerte dentro de mi. giró su cuerpo para irse-
—Yo extraño los tiempos de calidad entre nosotros, está semana no hubo ninguno -dije mientras le tome de la cintura, detrás de ella, colocando mi miembro entre sus nalgas-
+No me provoques, -colocó sus manos sobre las mías- de verdad tengo que irme. Pero mañana estaré libre así que tienes permiso de despertarme al llegar, tomaré una ducha rápida para irnos, te dejare en el trabajo.
—Vamos a ducharnos juntos, tal vez no pase nada más que un par de caricias ... -hice una pausa, aún tenía mis manos en su cintura, mientras mi miembro comenzaba a endurecer y ella lo sentía-
+Será una ducha no mayor de 15 minutos, mi primer paciente es algo mayor y muy importante.
—No me gusta que me hables así, mientras estamos en esta posición, y lo sabes -tomé su cabello muy fuerte y con mi otra mano apreté uno de sus pechos-
+Lo sé, me gusta medir quien manda más -dijo reclinando su cuerpo contra el mío y contoneando su cintura un poco-
Golpeé fuerte sus nalgas, tanto que el sonido de mi mano contra ella hizo un poco de eco en aquel lugar medio oscuro y desolado; me quedé paralizado, en mi mente ya esperaba mi castigo por golpear tan fuerte. Un minuto de silencio nos embargó, ella solo mordió sus labios, su nalga derecha estaba roja, se notaba mi mano marcada en ella, se dió vueltas y dijo:
+ "No te enfades conmigo luego." Usando un tono de voz fuerte y muy serio.
—Sabes que no me das miedo con tus amenazas y ese tono de voz fuerte de niña grande -dije con carácter, pero si con mucho miedo-
+Ya verás.
Nos fuimos a la ducha, realmente ella debía irse en menos de veinte minutos, así que fue una ducha caliente, dónde nos besamos un poco mientras pasábamos jabón por la espalda uno del otro, fue una ducha romántica, más que sexual. Salimos a vestirnos, para sorpresa pasó lo que tanto temía.
—DEMONIOS MEL, ESO DUELE UN MONTÓN -grité al sentir un zarpazo fuerte desde mi cuello hasta casi mi cintura-
Ella clavó muy fuerte sus uñas en mi, lo suficiente para que ardiera, pero no para romper mi piel. Había marcado toda mi espalda con todos sus dedos.
+Te pedí que no te enfades, aún me duele tu nalgada, y estoy muy marcada en todos lados. Mira mis piernas, y mis pechos.
Realmente tenía marcas en todo su pecho, por todo su cuello y sus muslos, tenía mordidas y marcas rojas de mis pellizcos en sus piernas, mordidas en su pecho y chupones leves cerca de sus pezones y todo su cuello.
—Lo siento cariño, estuve toda la semana deseándote tanto que me deje llevar como la primera vez.
+Menos mal usaré el uniforme rojo que tanto detestas, ese cubrirá todo ésto, pero no puedo usar nada corto por unos días -dijo algo enfadada- Pero fue increíble nuestro encuentro.
— Creo que debo ir a emergencias para curar mis heridas, una gata salvaje me atacó -dije mirándome al espejo y riendo un poco-
+Yo misma te atenderé, usaré algo de alcohol en ellas para que sanes rápido, y hacer nuevas marcas.
—Diablos Mel, a veces me asustas. Mejor terminemos de vestirnos, que enloqueceré al verte así como estás ahora, y ya es tarde para tí, no tardan en llamarte.
+Ay es cierto, ya quiero que sea mañana justo hice algunos cambios para tener todo un día contigo.
—Por eso me encantas amor, eres demasiado entregada al hospital y la clínica pero también muy dulce conmigo. Vamos no me gusta que llegues tarde, aunque quisiera pasar desde ya ese tiempo para dos
Nos vestimos muy rápido, y salimos del lugar; ella me dejó en el bar y luego se fué a la clínica; quedamos en vernos al final de día nuevamente en casa, tal vez para otro encuentro desenfrenado...
(continuará)
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