¡Todos los Servicios Se Han Reanudado!

El casino de criptomonedas en línea informó transacciones no autorizadas desde sus billeteras en línea el 4 de septiembre, con empresas de seguridad blockchain estimando que al menos USD 41 millones fueron robados por los hackers. ¡Todos los servicios se han reanudado! Los depósitos y retiros se están procesando al instante para todas las monedas. Pedimos disculpas por cualquier inconveniente. El sitio de apuestas dijo que sus billeteras de Bitcoin (BTC), Litecoin (LTC), y XRP no se vieron afectadas, pero aún no ha compartido la causa de la explotación ni cuánto se robó. Sin embargo, Stake confirmó que los fondos de los usuarios siguen seguros. Hace tres horas, se realizaron transacciones no autorizadas desde las billeteras calientes de Stake en ETH/BSC. Estamos investigando y volveremos a habilitar las billeteras tan pronto como estén completamente seguras. Los fondos de los usuarios están seguros. Un análisis reciente realizado por la firma de seguridad en blockchain Beosin calculó que la pérdida total fue de USD 41.35 millones, que incluyó USD 15.7 millones en Ethereum (ETH), USD 7.8 millones en Polygon (MATIC) y otros USD 17.8 millones de la Binance Smart Chain.
Una estimación anterior de USD 15.7 millones realizada por la firma de seguridad en blockchain PeckShield no tuvo en cuenta los USD 25.6 millones presuntamente perdidos en BSC y Polygon, según el analista en cadena ZachXBT. La primera transacción ocurrió a las 12:48 pm UTC, transfiriendo aproximadamente USD 3.9 millones en la stablecoin Tether (USDT) desde Stake a la cuenta del atacante. Las dos siguientes transacciones retiraron más de 6,000 Ether, con un valor aproximado de USD 9.8 millones al precio actual. El atacante continuó retirando tokens en los minutos siguientes, incluyendo alrededor de USD 1 millón en USD Coin (USDC), USD 900,000 en Dai (DAI) y 333 Stake Classic (STAKE) (USD 75), lo que se entiende que constituyó los primeros USD 15.7 millones en Ethereum. Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión. América Latina y el BRICS: ¿qué beneficios tendría unirse al bloque? Las inversiones en criptoactivos no están reguladas. Es posible que no sean apropiados para inversores minoristas y que se pierda el monto total invertido. Los servicios o productos ofrecidos no están dirigidos ni son accesibles a inversores en España.
Todo sobre las pin-ups. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando alcanzaron un éxito inesperado, tuvieron usos y significados diferentes. Durante la Segunda Guerra Mundial, las ilustraciones de chicas pin-up -mujeres con poca ropa y actitud pícara- eran tan populares que hasta los bombarderos estadounidenses llevaban una en el frente del fuselaje. En trajes de baño o ropa militar, con camisas atadas a la cintura o polleras al viento, y hasta en ropa interior, estas imágenes sensuales y a la vez ingenuas adornaban también los talleres de autos y las tiendas de campaña. “Era una época en que las mujeres tenían más y mostraban menos”, apunta Dian Hanson, editora de la colección Sexy Arts de Taschen, en The Art of Pin-up, un libro que ella compiló y que acaba de lanzar la editorial con un recuento histórico y capítulos dedicados a los diez autores más destacados del género, entre ellos, Gil Elvgren, George Petty y el peruano Alberto Vargas.
Si bien el término pin-up -”fijar con tachuelas”- se acuñó en 1941, las primeras creaciones de este tipo aparecieron hacia 1886 en revistas francesas, de la mano de Jules Chéret -conocido como el padre del póster moderno-, y en 1895, en los Estados Unidos. Entonces, Charles Dana, un dibujante de la revista Life, creó a la Gibson Girl, una fémina desenvuelta que encarnaba el espíritu de la nueva mujer que estaba naciendo. Dana la delineó jugando al tenis o andando a caballo o en bici. Eran los años dorados de la ilustración. La bicicleta había sido la gran conquista femenina -una mujer ya no necesitaba de un hombre para ir de un lugar a otro- y la lucha por el sufragio femenino en los EE.UU. Los vestidos y corsets fueron reemplazados por ropa más cómoda y también más reveladora, que marcaba, por ejemplo, las piernas, antes ocultas bajo capas de tela. “Al intentar ganarse un lugar en un mundo de hombres, las mujeres los liberaron para que estos las miraran y las apreciaran de una forma más apasionante”, escribe Hanson.
Paradójicamente, las pin-ups, símbolos sexuales creados desde el punto de vista masculino -sin connotación pornógrafica: su sex-appeal es natural y su lencería suele quedar expuesta por accidente- son una representación del feminismo, al haber animado a las mujeres a liberarse de las normas impuestas. Actualmente, según académicas como Maria Elena Buszek, de la Universidad de Colorado, se las considera “una reivindicación de la sexualidad femenina”. La imagen de estas chicas -que aparecían en situaciones domésticas, aunque siempre con cierto descaro- se utilizó para reclutar soldados en la Primera Guerra Mundial, cuando el concepto de propaganda, para exaltar el patriotismo o atacar al enemigo, se había establecido. “Caramba. Ojalá fuera un hombre, me uniría a la Armada”, decía una pin-up vestida como marinera. “Sé un hombre y hazlo”, concluía. Posters por el estilo se clavaban en las paredes. A lo largo del tiempo, las pin-ups han tenido diferentes propósitos. En la Segunda Guerra levantaban la moral de las tropas.
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