¿Tiempos de cambio?

¿Tiempos de cambio?

Busio

 Durante los últimos meses he tenido el placer de participar y también de leer un gran número de debates virtuales en los que ha participado lo más variopinto de la comunidad anárquica y libertaria. Al hilo de muchas reflexiones, muchas horas de “comidas de tarro” y de encuentros y desencuentros me he decidido a escribir algunas líneas que me sirvan a título personal como “aviso de navegantes” es decir, a modo de colección de lugares comunes y posibles escoyos que me ayuden a aumentar el campo de comprensión de un movimiento muy diverso y en el que la vida y la militancia se funden como un continuo que muchas veces me impiden (como a cualquier otra persona) tomar la distancia necesaria para una reflexión más profunda.

 El interés de cualquier texto, y esto creo que es importante destacarlo, es que quien lee y quien escribe lleguen a un acuerdo sobre “la cosa” que se está hablando. Yo no me he considerado nunca una persona especialmente “elegante” o dada a escribir así que me parece que mas que insinuar, o tratar de plantear las cuestiones de manera implícita estoy de alguna manera obligada a poner por delante la cuestión:

¿Cuáles son los debates mas recurrentes que he vivido en este entorno virtual?

 Ha habido dos cuestiones polémicas por antonomasia. Creo que son estas las que en definitiva suponen un nudo importante para el desarrollo de la Idea, y son acaso, las que provocan mayores enfrentamientos. Estas son, la lucha feminista y la cuestión del voto desde posiciones libertarias. Sobre la primera diré sencillamente que me parece que realmente requiere un análisis de verdadera profundidad ¿Por qué? Porque lo que reviste no es un cuestionamiento del fondo machista y patriarcal de la sociedad, cuestión que se da por sentado, o eso espero. Por el contrario, parece que esto esta relativamente asumido en los hilos de debate el tema de fondo me ha parecido otra cosa bastante mas compleja, la cual es, la relación entre una “militancia tradicional” y una “militancia contemporánea”. La primera, centrada en axiomas y prácticas clásicas del anarquismo, la segunda tejida con el hilo de movimientos sociales contemporáneos y también de experiencias que huyen de fórmulas que parecen excesivamente centradas en la organización de masas, o en el grupo de fuerte afinidad. Ambas tienen sus hándicaps, ambas tienen sus errores y también se da la paradoja de que suelen coincidir por regla general en las compañeras. Es decir, sostenemos una perspectiva dual, en términos “prácticos” pero tomamos una “posición” teórica determinada que no siempre coincide. Por eso creo que valdría la pena dedicar un texto o una reflexión mas compleja entorno a ambas. En definitiva, el cuestionamiento de ciertas “tácticas” de los feminismos reviste (y quizás me equivoque con esto) una crítica velada o explícita a las mismas luchas identitarias.

 Por no extenderme en el punto anterior, sencillamente diré que hay cuestiones prácticas que podrían ayudarnos a clarificar esta cuestión:

1.      La forma de manifestarse del poder se ha modificado radicalmente. Hemos pasado de un poder capaz de “quitar-dar-vida” a un poder introyectado que toma la forma de autocensura y autocontrol. Lo que se traduce en la ruptura de las diversas formas de comunidad, que se manifiesta en dolor psíquico y corporal.

2.      La lucha de clases y su perdida como eje de combate contra el poder responde a esta ruptura. Potenciarla con “fórmulas” tradicionales lleva de manera casi inexorable a mas dolor y frustraciones. Con ello no digo que se deba abandonar o transformar simplemente que a eso nos exponemos.

3.      Las luchas identitarias ayudan al individuo a combatir las distintas formas de opresión introyectadas, pero tienen su límite, es el mismo problema “clásico” de la izquierda el pensar que el hecho de “ser, o estar en la legitimidad moral” va a acabar con el sistema. Al capitalismo no le preocupa quien seas mientras te amoldes a su modelo de reproducción económico. De igual manera la noción de “deconstrucción” más allá de practicar la escucha activa y la compasión desde el punto de vista de quienes en el esquema de dominio somosoprimidos, también pero beneficiarios no creo que tenga mucho mayor recorrido, aunque esto en sí mismo es un mundo.

Con estos puntos no quiero cerrar el tema, ni crear catedra. Ríos de tinta han corrido y correrán, también experiencias exitosas que existen y son muchas y variadas. Sencillamente quiero decir que sin una opción de síntesis estamos literalmente vendidas, no hay un puente o segmento entre polos, hay un continuo de opresiones complejo y que sin comunidad difícilmente podremos superar. También la virtualidad puede constituir nuevas comunidades, quizás ese es un de los retos de los debates que mantenemos. En cualquier caso, me siento muchas veces como en esa conocida canción de Silvio (para amantes del rock, youtube-buscar: Barricada Sueño con serpiente) “la mato y aparece una mayor”, y en ese viaje estoy.

 

Otro punto que es recurrente en los debates y que por la fecha parece especialmente trascendente es el de las elecciones. Sobre este me voy a poner en plan bibliotecario y citar a Hegel, quien me haya leído o discutido (que son algunas) ya saben que soy un poco ratoncillo así que igual no me lo tienen muy en cuenta, o sí (XD, LOL, emoticon/sticker) :

 “La juventud está siempre descontenta. La causa de esta moderación en la vejez es la madurez del juicio, que no solo tolera lo malo, por desinterés, sino que adoctrina más profundamente por la seriedad de la vida, penetra en lo meritorio de las cosas; lo cual no es benevolencia sino justicia”.

 Haya cada un@ como se las entiende si quiere, con Hegel. Pero a mi esta cita concreta me devuelve muchas cosas. Voy a decirlo que de una manera “llana” que raya el embrutecimiento: “El dominio introyectado que nos impone el sistema nos convierte en vijóvenes a destiempo”. Es decir, se puede ser más joven más inconformista hoy con cincuenta años que con dieciocho y eso no deja de ser ciertamente triste. Con ello no quiero cuestionar a una generación de la que también formo parte (¿milienials? menuda suerte) sino tratar de entender que no esta pasando como sociedad y como nos influye esto como movimiento.

 Dicho esto pienso que asumimos las elecciones y el voto como una opción por dos razones:

1.      Porque efectivamente hoy día es mas urgente la crítica al capital que al estado. El primero es quien verdaderamente determina el segundo.

2.      Pero, por el camino somos incapaces de articular esa crítica en términos de esperanza, vida, transformación. Ese fue el intento y fracaso del 15M y de Podemos al tratar de hegemonizar esa conciencia.

Por estas razones hoy mas que nunca votar es un sinsentido. No votamos para transformar la sociedad, quienes lo hacen solo tratan de evitar que el fuego se extienda. Y este incendio no tiene otra solución que ser vivido. Algunas nos criamos en lo mejor que este sistema podría a ofrecer y la mayoría de nuestra gente (que no son ni serán anarquistas, no nos engañemos) aun esperan revolver a eso. Pero no, la socialdemocracia muere de éxito de manera lenta y dolorosa y nos arrastra con ella. Quizás porque, solo en ausencia de propuestas transformadoras, de autenticas prácticas de la libertad tuvo algún sentido. Lo que nos espera al otro lado es en palabras de Morpheo “El desierto de lo real”. Un mundo en el que aisladas y con unos esquemas que operan nos vemos obligadas a luchar contra esa frustración que genera el sistema. Quizás, esa frustración no sea tan mala, muchas veces nos han dicho NiNis, perroflautas, etcétera, pero verdaderamente vivimos tiempos de cambio lo que no significa que sean positivos. Como Teseo todos los días trabajamos elevando una enorme roca, que vuelve a caer, ese es el eterno tiempo de la reproducción de lo mismo, romper ese tiempo, fragmentarlo es generar las condiciones de posibilidad de que otra cosa “ocurra”, para ello se impone (por lo menos para mí) otro tipo de ejercicio, el de parar un segundo y observar con cierta distancia el valle que lo rodea. Quizás ese tipo de escucha-hacer-reflexivo es ahora mas importante que un debate estéril entorno al espectáculo circense de la política real.

 Por todo esto, queriendo aportar un poco de luz a algunos temas me he decidido a escribir. Quizás pueda parecer superfluo, demagogo o incluso “idealista” en algunos puntos. No me preocupa demasiado la verdad, en una era de mensajes de 300 palabras reivindicarse en este hacer dialógico (aunque sea con uno mismo) me parece también revolucionario. ¿Y por qué no? Voy sumando horas de vuelo, y esperando que otras lo hagan y asuman esta práctica de reflexionar y escribir como propia, cotidiana y de alguna manera “natural”. Por eso hayas ido o no a votar me da bastante igual. Hoy se acaba también el año, tenemos si quieren 364 días por delante para pensar: ¿Y ahora qué?