Tercer Domingo
Por: Carla Gabriela del Pino Barbosa, estudiante de primer año de Periodismo.
Celebrar el Día de los Padres es una tradición que existe en diferentes países del mundo hace más de un siglo, Cuba no es la excepción. El tercer domingo de junio es un día para homenajear la paternidad y la influencia del hombre en la vida de sus hijos. La fecha no es solo dedicada a nuestros padres, también a aquellas personas que actúan como figura paterna.
Pero, ¿por qué se celebra en esta fecha?. Esta festividad varía en los diferentes países del mundo y su expresión social va más allá de la reunión familiar y los regalos.
Los países de tradición católica europea celebran el Día del Padre, el 19 de marzo ya que esta fecha coincide con el día de San José, el padre de Jesús. Otras naciones europeas como Francia y Reino Unido y la mayoría de los países de América tomaron la tradición estadounidense, por tanto festejan el tercer domingo de junio. Dejan para el 19 de marzo la conmemoración del Día del Hombre; no obstante, internacionalmente se celebra en noviembre.
La idea de crear el Día de los Padres se le atribuye a la estadounidense Sonora Smart Dodd. En 1910, mientras escuchaba una misa dedicada al Día de las Madres, pensó en establecer un fecha para homenajear a los padres también. Su madre había muerto, por tanto su padre la crió en solitario, junto a sus cinco hermanos; así que se convirtió en un héroe y referente para ella. La idea fue abiertamente acogida y se propagó rápidamente. No fue hasta 1966 que el presidente Lyndon Johnson proclamó la fecha para Estados Unidos y en 1972, el presidente Richard Nixon la estableció como fiesta oficial y permanente.

Algunas celebraciones curiosas:
• Día del padre en Alemania, Herrentag o Männertag: Se celebra 40 días depués del domingo de Pascua, coincide con el Día de la Ascensión. Es un día de diversión para el sexo masculino, de hecho Männertag significa ‘’día del hombre’’. La tradición más típica es la llamada Bollerwagen. Se trata de una tradicional expedición a la montaña con carruajes, tractores con remolques y carretillas llenas de comida regional y cerveza. Algunos incluso preparan su vehículo semanas antes para tenerlo listo para la ocasión.
• Día del padre en Japón, Chichi No Hi: en Japón se celebra el tercer domingo de junio, aunque no es festivo en el país. Uno de los regalos para el día del padre más típicos en Japón son los vasos de cerámica con el nombre grabado. Están pensados para servir té o cerveza ya que este material ayuda a conservar mejor la temperatura de la bebida, ya sea fría o caliente.
• Día del Padre en Nepal, Gokarna Aunsi: Se trata de la celebración festejada por la comunidad hindú, la mayoritaria del país. Se celebra el 25 de agosto, es una festividad estrictamente familiar en Nepal. Los jóvenes compran regalos para los adultos y los mayores muestran sus respetos a los antepasados depositando flores y rezando oraciones en los templos dedicados a la diosa Shiva.
• Día del Padre en Italia, San Giuseppe: se celebra el 19 de marzo. En algunas regiones, por ejemplo, Sicilia, el día de San Giuseppe es todo un acontecimiento para los sentidos. Las plazas de los pueblos se llenan de auténticos banquetes y se degusta el postre más típico de esta festividad: el Zeppole di San Giuseppe. Se trata de unos anillos fritos dulces rellenos de crema pastelera, frutas en almíbar y cubiertos de azúcar.
Foto: tomada de Pinterest.
En cuanto a Cuba, desde 1938 se celebra el tercer domingo de junio. Esta tradición surgió gracias a la escritora Dulce María Borrero quien consideró necesaria un fecha especial para los padres. Aunque cada familia adapta la celebración a sus particularidades, desde entonces se ha convertido en una excelente ocasión para la reunión familiar y los gestos de cariño y gratitud.
Foto: tomada de Pinterest.
Se convierte en un verdadero dolor de cabeza preparar una buena comida y conseguir un pequeño detalle para cada homenajeado y nos olvidamos de la esencia del festejo, especialmente en los tiempos que corren.
El Día de los Padres es un momento para estar juntos y ,por un rato, olvidar los muchos problemas que tenemos; es cuando aparece una botella que la abuela escodía bajo la cama; es el ruido de los gritos de la gente y los golpes de las fichas del dominó contra la mesa, esas con los bordes astillados por tanto entusiasmo; es gastar el saldo del teléfono para hablar con la familia que está lejos; es la alegría de los niños entregando el regalo que llevaban toda la semana preparando; es recordar a los que ya no están y brindar por ellos… y por nosotros. Este año, la celebración será atípica. La pandemia ha cambiado nuestras costumbres. No obstante, con nasubuco, medidas higiénicas y cuidando la distancia esta fecha no pasará inadvertida.
Todavía recuerdo aquellos días cuando mi padre me enseñaba a nadar. ¡Me parecía el hombre más fuerte del mundo!. Siempre le repetía: ¡Papi no me sueltes!. Su voz, de alguna forma, me daba ánimos y me mantenía calmada. Hasta que un día, ya no necesité que sus brazos me agarraran; yo sola pude avanzar; pero había algo que me llenaba de seguridad, y es que sin importar la distancia que había recorrido, cada vez que giraba mi cabeza hacia atrás, él estaba ahí, cuidándome desde el mismo lugar.
¡Feliz día a todos los padres!
