TRES AÑOS LLUVIOSOS SEGUIDOS

TRES AÑOS LLUVIOSOS SEGUIDOS
Todo el día lloviendo hoy, varios días también en la semana pasada, con cierta intensidad. El frío ártico, que parecía anunciarse en la alta atmósfera desde este verano, es descomunal. En definitiva, meteorología de época antigua que sólo pueden recordar quienes vivieron antes de los años 80. Si bien de vez en cuando, como 2010, hubo algo parecido.
Aunque el alarmismo climático lleva ya más de una década actuando de forma oficial y generalizada, impregnando incluso mentes de cierto calibre intelectual y lucidez, resulta patente que desde la declaración del ebullicionismo por parte del Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Gutèrres, la intensidad de tono y su reiteración resultan mucho más elevadas.
Los últimos tres años están siendo especialmente notorios en cuanto a precipitaciones. 2022 presentó un alto volumen anual (> 1000 mm) pero muy mal distribuido a lo largo del año, con un pulso de precipitación prácticamente mensual distribuido a lo largo de marzo y casi 11 meses de sequía posterior. 2023 fue más moderado pero también más regular. 2024 fue generoso además de bien distribuido y 2025 ha sido extraordinario.
La Oscilación cuasi bienal (QBO) y el complejo EL NIÑO-OSCILACIÓN DEL SUR (ENSO) con sus apenas tres años de frecuencia parecieran estar marcando este ritmo. Aunque bien es cierto que desde 2020 se aprecia un cambio en la fenomenología meteorológica afectando al acortamiento e intensidad de los estíos, con la salvedad de la anomalía debida a la erupción volcánica submarina del Hunga-Tonga Ha'apai. Esto parece tener más relación con el cambio de fase de la Oscilación Multidecadal del Atlántico (AMO), de unos 70 años de amplitud, habiendo transitado desde la fase seca a la fase húmeda, que debiera producirse en torno al presente 2025±1 (Vinós, 2023) de mantenerse el ritmo sostenido hasta ahora.
¡MENOS PA LARMISMO Y MÁS PA CIENCIA!
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Fuente: Telegram "pulipastor"